En medio de la pandemia de COVID-19 que atraviesa Puerto Rico, la resiliencia es la clave para aprender, de manera que se puedan generar lecciones que permitan a las personas enfrentarse con mayor fuerza, optimismo y positivismo a los retos futuros.

Así lo expresaron cuatro psicólogos clínicos que hablaron sobre el tema y dieron consejos prácticos para lograr aprovechar esta experiencia para transformar la vida propia para lo mejor. 

La Dra. Elba I. Vélez Vázquez, explicó que la resiliencia tiene tres componentes principales: el social, el fisiológico y el psicológico.

“El ser humano siempre busca el modo de poder adaptarse” a los cambios, expresó la psicóloga clínica quien hizo las expresiones durante el taller en línea “Herramientas y estrategias para desarrollar resiliencia ante la pandemia” que coordinó la organización AARP Puerto Rico.

La Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés) define la resiliencia como el proceso de adaptarse e interponerse ante la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o las fuentes excesivas de estrés — por ejemplo, los problemas de salud o financieros.

La psicóloga indicó que la resiliencia da paso al desarrollo de capacidades que no tan solo pueden utilizarse en los momentos de crisis —en este caso, la pandemia—, sino por el resto de la vida. Igualmente, incentiva el surgimiento de confianza, esperanza y entendimiento, pero sobre todo el crecimiento espiritual, mencionó.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Kalitza Baerga Santini dijo durante el taller en línea que la resiliencia es equivalente a buscar soluciones y alternativas para sobrellevar los momentos atípicos. Por ejemplo, cambiar el modo en el que se celebran los momentos importantes e incluso rediseñar las mascarillas que utilizamos día a día.

Es importante que “no nos estanquemos en el pensamiento que nos causa más angustia”, instó Baerga Santini.

Por su parte, la psicóloga especializada en consejería clínica, Myriam I. Pérez Ruiz, mencionó que los tres elementos claves para generar resiliencia son el humor, la aceptación y no saturarse de información.

El no aceptar lo que se vive igual imposibilita que se puedan extraer enseñanzas de lo vivido, mencionó. 

Sin embargo, cuando se acepta la persona entienda que existen cosas que simplemente suceden, que no se pueden evitar. Una vez lo internaliza lo que se atraviesa construyen nuevas posibilidades de salir adelante, reduciendo los niveles el malestar psicoemocional.

La psicóloga exhortó a que si se atraviesa por un momento doloroso es importante que el afectado o la afecta se planteen preguntas tales como: ¿cómo esto me puede beneficiar? ¿cómo puedo verlo desde el humor? ¿cómo puedo utilizarlo para ayudar a otros? Ese proceso de reflexión puede ser la clave para ser resilientes poco a poco.

“La resiliencia es una capacidad que todos los seres humanos tenemos y que podemos desarrollar durante todo nuestro ciclo de vida”, explicó Pérez Ruiz en entrevista con Es Mental.

El desarrollo de esta cualidad comienza cuando la persona tiene la capacidad de observar las fortalezas en su interior y comienza a potenciarlas, indicó. Negarse a la posibilidad de hacerlo y de mirar lo positivo de la experiencia le causará más daño y afectará el proceso.

El aprender del pasado también es una manera de desarrollar resiliencia. Enfocarse en las experiencias pasadas para identificar estrategias que contribuyan al desarrollo de esta cualidad. La APA aconseja que se exploren las respuestas a eventos similares en el pasado, de manera que se sepa cómo es que se reaccionará.

El psicólogo clínico, José Enrique Sarazú, explicó que cuando las personas se enfrentan a constantes periodos de resiliencia por múltiples eventos complicados o de altos niveles de estrés y de ansiedad puede llegar a desarrollar cansancio emocional. 

No obstante, cuando el cansancio se supera el ser humano se crece, opinó. Se engrandece porque todo lo atravesado le permite continuar adelante como lo ha hecho a través de toda su historia. 

“Nosotros hemos alcanzado este grado de adaptabilidad porque nosotros probablemente no tenemos la fuerza de un dinosaurio, pero los dinosaurios ya no existen”, expresó. “Nosotros sí, nosotros hemos tenido la capacidad de resiliencia y de adaptarnos a períodos difíciles”.

En cuanto al puertorriqueño, que además de la pandemia se ha topado con el huracán, los temblores y la crisis económica, mencionó que la fuerza que ha obtenido durante las pasadas crisis se debe, en gran parte, a su humildad.

“Yo sin haber nacido en Puerto Rico, porque soy peruano, identificó esa humildad que sobresale de los puertorriqueños”, puntualizó Sarazú. “En un momento difícil como el de la pandemia, el puertorriqueño tiene la humildad de dar y de compartir al necesitado”, concluyó.