Conversamos por Facebook Live con el Dr. Raúl López, psiquiatra, y con el Dr. William Marrero, geriatra, sobre los riesgos del uso extendido de las benzodiacepinas, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!

El uso prolongado de las benzodiacepinas, medicamentos usados para tratar la ansiedad, puede provocar efectos adversos en los pacientes, sobre todo en los adultos mayores.

El psiquiatra Raúl López explicó que las benzodiacepinas son medicamentos ansiolíticos, que tienen un efecto rápido. 

Entre las benzodiacepinas figuran medicamentos como alprazolam (Xanax), diazepam (Valium, lorazepam (Ativan) y Klonopin (Clonazepam). Además de ser usados para la ansiedad, son recetados para el insomnio, para relajar los músculos y evitar convulsiones.

El psiquiatra mencionó que entre sus desventajas, al igual que los opiáceos, producen un efecto de tolerancia.

“El lugar donde actúan comienza a acostumbrarse a resistir ese medicamento y el efecto mengua”, indicó al tiempo que explicó que eso hace que el paciente requiera más cantidad del mismo para que provoque el mismo efecto. 

Agregó que eventualmente el cuerpo desarrolla dependencia, lo que significa que además de necesitar más cantidad, el cuerpo “protesta” cuando no lo tiene.

El paciente entra en lo que se llama un estado de retirada y si esto no se controla, se puede desarrollar una adicción, que es cuando se comienza a alterar la conducta del diario vivir para conseguir el medicamento, indicó.

Aseguró que “desgraciadamente” la población de adultos mayores es la que más utiliza estos medicamentos y en dosis grandes.

“Los adultos mayores, en base a factores sociales que han ido evolucionando luego de la pandemia, han empezado a desarrollar soledad, desconexión desde el punto de vista social, y ha hecho que estas personas se vuelvan más descendientes de estos medicamentos que nunca antes en la historia para controlar la ansiedad”, sostuvo López.

El psiquiatra explicó que los sistemas de excreción del cuerpo- el hígado y riñones- de los adultos mayores empiezan a reducir su eficacia, lo que puede aumentar el riesgo de sedación, perder parte de las facultades ejecutivas, la cognición, inclusive el arresto respiratorio.

Según los Institutos Nacionales de Salud, “estos medicamentos pueden afectar el razonamiento, el movimiento y las habilidades para conducir en las personas mayores y aumentar el riesgo de caídas”. Además, “el uso a largo plazo puede generar dependencia, y suspender el medicamento puede causar síntomas de abstinencia”, de acuerdo a los Institutos.

De igual forma, “las benzodiacepinas también amortiguan la actividad en partes clave del cerebro, incluidas las que intervienen en la transferencia de acontecimientos de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo”, de acuerdo a un artículo de AARP.

Ya no se recomiendan las benzodiacepinas para adultos mayores

López indicó que hoy en día no se recomienda el uso de las benzodiacepinas en personas mayores de 65 años, por lo que los médicos tienen que buscar otras alternativas de medicamentos. En el caso de los pacientes que ya los estén utilizando, se requiere verificar la necesidad que tienen y considerar otras opciones.

Hay que monitorearlos porque muchos de estos pacientes se han acostumbrado a vivir con estos medicamentos. No diría que es adicción, pero lo han convertido en parte de su vida”, dijo.

Mencionó que, según ha visto en su práctica, los adultos mayores son mucho más difíciles de convencer cuando se requiere una reducción del medicamento. Se necesita más tiempo para convencerlos, “siendo el tiempo uno de los factores más escasos en el tratamiento de salud mental, por el hecho de que hay muchos pacientes de salud mental y cada día menos proveedores”.

Cualquier médico que tenga la licencia para prescribir narcóticos, puede recetar estos medicamentos. Sin embargo, López sostuvo que las compañías aseguradoras han comenzado a cernir la autorización para cubrir estos medicamentos a los psiquiatras solamente, porque son los profesionales que están más en contacto con  los riesgos y beneficios. O sea, pueden hacer un análisis más crítico de la necesidad que hay de estos medicamentos.

La respuesta no es que no se use, sino usarlos lo menos posible, pero hay veces que hay que usarlos”, aseguró.

Clonazepam es uno de los medicamentos más prescritos por los médicos en Estados Unidos y Canadá, mencionó López.

Según el psiquiatra, en un 90% de las ocasiones que una persona vaya con la queja de ansiedad, va a recibir un ansiolítico y en un 90% de las veces va a ser una benzodiacepina.

“Es una situación difícil. La ansiedad provoca muchos sufrimiento a las personas que la experimentan, pero como médicos responsables tenemos que darnos cuenta de que queremos resolver el problema a largo plazo. Usualmente, en más del 75% de las personas que sufren de ansiedad, es el cambio en el estilo de vida lo que hace que la ansiedad mejore”, aseguró.