Una ruptura no solo marca el final de una relación romántica. Según el psicólogo Giancarlos Cancel, también implica una reestructuración de todo el sistema de relaciones que giraban alrededor de la pareja, ya sea la familia, amistades o incluso colegas.
Desde una mirada sistémica, explicó, el dolor no proviene únicamente de la ausencia de la pareja, sino también del impacto en la red social que sostenía ese vínculo.
“Se pierden roles, rutinas y expectativas compartidas, lo que afecta a terceras personas cercanas a la relación”, afirmó.
Cancel advirtió que una separación puede generar tensiones entre amigos y familiares.
“Algunas personas ofrecen apoyo, mientras que otras presionan para que la relación se retome o para que la persona ‘supere rápido’ el duelo”, dijo.
Incluso preguntas aparentemente inofensivas, como “¿y cómo está tu expareja?”, pueden convertirse en detonantes de malestar, ejemplificó al subrayar la sensibilidad del tema. De ahí la relevancia del apoyo social de calidad, ya que su presencia disminuye el riesgo de depresión tras una ruptura, mientras que su ausencia intensifica los síntomas.
Para la psicóloga Lourdes Cordero Quiñones, lo más importante es que la persona desarrolle la habilidad para manejar sus emociones y comunicarse efectivamente, porque cada experiencia es individual y no existe un manual exacto para estas situaciones. En este marco, detalló que cuando se fracturan los vínculos, muchas dificultades surgen por expectativas no expresadas o por la falta de preparación emocional para enfrentar la situación.
“Hay personas que tienen mayores fortalezas en comunicación y manejo de emociones, pero otras no cuentan con esos factores protectores fortalecidos. Por eso recomiendo primero trabajar en uno mismo, fortalecer habilidades de afrontamiento y, si no es suficiente, buscar apoyo profesional”, señaló la experta.
Reconstruirse luego de una ruptura amorosa
Para Cancel, el reto principal tras una ruptura amorosa no es olvidar, sino reconstruirse.
“Tanto las rupturas como los divorcios se asocian a mayor riesgo de enfermedades crónicas si no se cuenta con apoyo social”, aseguró.
Esa reconstrucción implica elegir con cuidado con quién se comparte lo emocional, evitar la sobreexposición en redes sociales, retomar hábitos saludables e incluso buscar ayuda profesional para atravesar un proceso complejo.
En cuanto al contacto con la expareja, Cancel recomendó un periodo de desconexión.
“Muchas veces optar por el contacto cero facilita navegar el proceso y recuperar la propia identidad”, sugirió.
Cordero Quiñones enfatizó la relevancia de la efectividad interpersonal, entendida como la capacidad de expresar emociones y necesidades de manera clara y respetuosa.
“Esto ayuda a mantener los vínculos y, al mismo tiempo, practicar el autorespeto. A veces uno se da cuenta de que ciertas relaciones no van a llegar a buen término, y ahí es donde la efectividad interpersonal es crucial”, insistió.
La especialista también destacó la importancia de contar con redes de apoyo, incluyendo familiares y profesores, especialmente cuando hay hijos involucrados.
“Estos grupos de apoyo pueden ayudar a que la persona no se vea consumida por la ruptura y continúe viviendo su vida de manera saludable. Mantener la comunicación y establecer límites claros es fundamental”, puntualizó.
Asimismo, Cordero Quiñones resaltó que la ruptura implica una reorganización de la vida cotidiana y de las expectativas de los demás sobre cómo se debe manejar el duelo.
“Es esencial entender que este proceso no será lineal y que cada persona lo vive a su manera. No se trata de olvidar, sino de reconstruirse, de aprender a manejar las emociones y de reconocer cuándo se necesita acompañamiento profesional”, añadió.
En este marco, un estudio publicado en Frontiers in Psychiatry reveló que el 63% de los jóvenes adultos sienten que sus amistades se ven afectadas tras una ruptura amorosa, y un 5% considera que este impacto es particularmente significativo. Este hallazgo respalda la idea de que las rupturas no solo afectan a las parejas, sino que también tienen consecuencias emocionales en el círculo cercano, incluyendo amigos y familiares. Por ende, es importante, tal como dicen los expertos, cuidar a uno mismo y a los vínculos que rodeaban la relación una vez terminada.
Por su parte, Cancel también hizo hincapié en un aspecto pocas veces abordado: las rupturas en parejas homosexuales. En esos casos, el duelo puede ser doble, no solo por la pérdida de la pareja, sino también por el posible regreso del rechazo o el silencio familiar.
“En muchas ocasiones la familia acepta la orientación sexual a través de la relación. Cuando esta termina, pueden resurgir prejuicios y estigmas”, señaló.
Por ello, cuanto más validada estaba la relación en el entorno, más reconocido será el duelo, dijo.
“La visibilidad y aceptación social juegan un papel central en la salud emocional tras una ruptura”, concluyó Cancel.
Cordero Quiñones destacó que invertir en la gestión emocional y en la comunicación efectiva no solo protege a la persona que atraviesa la ruptura, sino que también contribuye a preservar los vínculos significativos, minimizando los daños colaterales en la familia, los amigos y el entorno más cercano.





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