En un presente marcado por la sobreexposición a noticias negativas e incertidumbre económica, la sintomatología de ansiedad y depresión siguen en aumento en Puerto Rico. Especialistas en salud mental alertan sobre el impacto emocional y recalcan la importancia de buscar ayuda.

Según la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), entre las principales situaciones de salud mental que se han visto en el 2025 en la Isla están la alta prevalencia de ansiedad y depresión en la población general, estrés y ansiedad climática vinculada a desastres naturales y problemas de salud mental en poblaciones vulnerables, como jóvenes de la comunidad LGBTQ+, privadas de la libertad y adultos mayores.

Asimismo, se ha visto el abandono de pacientes severos de salud mental y, por consiguiente, el aumento en referidos al Programa de Servicios Transicionales de la agencia, sostienen los datos.

Del Perfil Sociodemográfico y Clínico de Pacientes en Programas de Salud Mental, de ASSMCA, y cuyos datos fueron recuperados el 5 de febrero de este año, se desprende que al menos 4,706 personas atendieron sus servicios. Un 63 por ciento fueron hombres. Entre los diagnósticos principales destaca el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno depresivo mayor, y esquizofrenia

De acuerdo con la doctora Catherine Oliver Franco, administradora de la ASSMCA, también “hemos visto un aumento en conductas suicidas”, lo que nos plantea grandes retos. 

El suicidio es la tercera causa de muerte violenta en Puerto Rico, con un promedio anual de 289 suicidios. Las muertes se ven reflejadas en grupos de edades de 15 a 85 años, sin embargo, el mayor porcentaje se registra en la demografía de 50 años o más. 

“Tenemos que poner en contexto que hay unas condiciones materiales, entiéndase, factores económicos, políticos, culturales y la sobreexpresión en redes sociales, que inciden en esta sintomatología”, señaló el doctor Gerardo M. Medina Rivera, psicólogo clínico.

Por su parte, la presidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico (APPR), la doctora Yesenia Delgado, destacó que la salud mental no debe concebirse únicamente como una cuestión individual, sino como un fenómeno influido por el contexto social en el que se encuentran las personas. Enfatizó que el entorno en el que cada individuo está inmerso afecta de manera significativa su bienestar emocional. 

“No es verlo meramente desde el punto individual. Cuando hablamos de salud mental, ansiedad, depresión, definitivamente hay que traer el entorno en la conversación”, sostuvo. 

La administradora de la ASSMCA también habló de que en la población pediátrica y de adolescentes también se percibe la necesidad de trabajar con los síntomas de ansiedad y, en ocasiones, trauma, producto de factores sociales y climatológicos. 

Además, el deterioro social, que se refleja en los entornos escolares y familiares.

Necesidad continua de servicios de salud mental

Aunque las necesidades de salud mental pueden variar según la región de Puerto Rico así como la diferencia representacional de clínicas privadas y públicas, la psiquiatra Carolina Vicéns describió que también atiende con frecuencia sintomatología de ansiedad y depresión. Estos, explicó, son comunes entre pacientes de distintas edades y trasfondos, lo que demuestra una necesidad continua en servicios de salud mental.

Inclusive, desde edades que van desde los 18 a los 95 años. Sin importar el género.

“Son las condiciones que históricamente más se atienden en Puerto Rico”, indicó. 

Planteó que, comparado a años anteriores, hay un nivel más elevado de preocupación relacionada a los eventos sociales. Notando más pacientes que comparten esto como fuente de estrés.

“He visto un aumento en pacientes que se sienten agobiados por el contenido constante de noticias, tanto locales como internacionales. Quieren estar informados, pero no saben cómo proteger su salud mental”, añadió la especialista.

“Además, hay muchas personas que están teniendo demasiadas preocupaciones económicas, ya que en este momento hay mucha inestabilidad económica a nivel mundial y local”, subrayó la psiquiatra.

Respecto al tema del suicidio, el doctor Gerardo M. Medina Rivera, psicólogo clínico, abordó que no debe seguir viéndose como un tema individual, pues existen factores estructurales que repercuten en el proceso de la toma de decisión. A medida que no se trabaje proactivamente y preventivamente, se seguirá dando un incremento. 

“Si no trabajamos con las causas, continuaremos viendo la misma problemática”, concordó la presidenta de la APPR.

Sobre las señales, la psiquiatra, recomendó prestar atención a, por ejemplo, los cambios en la manera de ser en este individuo. Quizá alguien que solía hacer muchas actividades o salir y de repente deja de hacerlo.

De igual manera, expresiones sobre desesperanza, sentirse una carga o, directamente, decir que quiere culminar con su vida. 

El gran problema, como todos los años, es que el estigma provoca que algunos teman buscar la ayuda.