Hay una creencia popular que sostiene que los diecilargos y los veintitantos son el momento cumbre de la sexualidad para muchas mujeres, pero esta noción ¿es un mito o un dato?

La psicóloga de parejas y educadora sexual, Lorena Vázquez Santiago, indicó que es importante tener cuidado al añadir la variable de “edad” a las experiencias sexuales, pues cada etapa de desarrollo trae cambios. Asimismo, dijo que con la madurez se puede alcanzar una mejor comunicación con la pareja y, como consecuencia, una mayor satisfacción de los encuentros sexuales. 

Según los hallazgos de un estudio, “la edad de oro del sexo femenino son los 36”, con un 86% de satisfacción por parte de las participantes.

Asimismo, a pesar de los mitos existentes, esta indagación mostró que tan solo el 56% de las mujeres más jóvenes, con edades de alrededor de 23 años, estaban verdaderamente contentas con sus últimos encuentros sexuales. Mientras, para aquellas participantes que alcanzaban los cuarenta años, su satisfacción escalaba hasta el 76%. 

Vázquez Santiago indicó que el cambio tan notable en los porcentajes de satisfacción de este estudio pudiera deberse a la confianza que la persona tenga con su pareja sexual, la autoestima, el autoconcepto y sus prácticas sexuales previas que la lleve a poder tener una introspección de lo que sí y no, y de qué manera se siente más conectado con su pareja o parejas.

Por su parte, la sexóloga María Rodríguez Vidal recordó que la veracidad del estudio depende de la muestra acogida. No obstante, admitió que, de acuerdo con su experiencia, las relaciones sexuales entre los 23 años de edad suelen ser más esporádicas, cambiantes y menos intensas. Por estos motivos, concluyó que no necesariamente serán las más placenteras y/o satisfactorias

Un resurgir sexual en la mujer

Rodríguez Vidal opinó que, a partir de los 40 años, comienza el resurgir de la sexualidad en las mujeres y se llega al pico sexual más alto. Mayor estabilidad social, económica e interpersonal, menores responsabilidades en cuestión de crianza, mayor seguridad en sí mismas; así como también factores hormonales, físicos y emocionales, fueron algunas de las justificaciones que mencionó al confirmar que su experiencia clínica coincide con los hallazgos del estudio.

Por otro lado, Vázquez Santiago indicó que con el pasar del tiempo las personas se van liberando de los tabúes y miedos existentes sobre el sexo y la intimidad. A parte de que mientras más se practica la sexualidad más se van descubriendo los diferentes elementos que pueden ayudar a la persona a alcanzar el orgasmo, comentó la psicóloga. 

Mientras, Rodríguez Vidal dijo que la autopercepción de la mujer influye significativamente en la satisfacción de sus encuentros sexuales. “Cuanto más segura de sí misma se siente, mayor apertura al disfrute evidencia”, expresó. 

Resaltó además que, con la edad, la presión social de “la mujer perfecta”, físicamente hablando, se deja atrás, por lo que, la mujer mayor, puede redirigir toda su energía a disfrutar de sí misma, quitándole énfasis a cómo se ve y dedicándose a disfrutarse. 

En este marco, la misma investigación muestra que el 80% de las mujeres mayores «se consideraba sexy», muy por encima de los niveles de las mujeres más jóvenes. Ambas expertas afirmaron este hallazgo.

Por su parte, la también psicóloga Rodríguez Vidal expuso que a través de la edad las prioridades cambian y con esta transición puede surgir un nuevo sentido de autovalor. Durante la adultez joven se priorizan las relaciones íntimas, principalmente, aquellas que requieren un compromiso recíproco, explicó. Estos elementos generan una sensación de confianza, seguridad y compañía, dijo. 

No obstante, Rodríguez Vidal sostuvo que, a partir de los 40 años, la persona dedica su tiempo a su familia y a sí misma. Por ende, se siente útil, productiva y capaz de lograr lo que se propone. Esto juega un rol significativo en su sexualidad, ya que el enfoque no está en agradar a otra persona, sino en ser y sentirse bien para sí misma. Además, a nivel hormonal, se producen cambios significativos que avalan el interés sexual.

Mientras, el estudio puntualiza que existe otra idea de que a lo largo de los años se pierde esa llama en los encuentros sexuales. Ambas expertas explicaron que esto se debe a la poca educación sexual.

Entonces, existe la noción de que la cumbre de la sexualidad es entre los diecilargos y los veintitantos porque, de acuerdo con su etapa de desarrollo, se encuentra en la discrepancia entre lograr la intimidad o caer en el aislamiento, expresó Rodríguez Vidal. Es decir, el énfasis primordial de esta etapa es lograr tener mayores interrelaciones con pares. Por tanto, se asume que es en esta etapa donde se encuentra el momento cumbre de la sexualidad en mujeres; sin embargo, no es así.