El Banco de Alimentos de Puerto Rico —entidad que el año pasado alimentó indirectamente a sobre 1 millón de personas— no cuenta con el inventario suficiente para cubrir la alta demanda de los que se han acercado a la organización a raíz de la pérdida de empleo o de salario tras la implementación de las medidas de distanciamiento social y toque de queda por causa del COVID-19. 

La falta de inventario a la que se enfrenta el principal y único banco de comida en Puerto Rico refleja el hambre y la escasez de alimentos que viven, particularmente, los niños.  

La presidenta del Banco de Alimentos, Denise L. Santos Feliciano, expresó a Es Mental que la entidad no cuenta con inventario para “la distribución individual de alimentos”. Por lo tanto, pronto “cesará” la entrega de bolsas de alimentos de emergencia a los que las necesiten. 

No obstante, enfatizó que continuarán con la entrega de alimentos a las 130 agencias e iglesias que se encuentran afiliadas al Banco de Alimentos de Puerto Rico. 

La razón por la que el Banco de Alimentos no cuenta con inventario es porque sus distribuidores no estaban preparados para suministrarle más alimentos de los que le ordenaban antes de la emergencia por el COVID-19. 

“Nosotros hemos recibido muchos donativos de corporaciones y organizaciones y estamos tratando de comprar más alimentos para distribuir, pero no hay inventario a nivel de mayoristas para suplir el excedente que estamos necesitando”, sostuvo.

El Banco de Alimentos distribuyó cerca de 954,644 libras de alimentos en marzo, logrando impactar a 212,143 personas. En lo que va de abril han repartido 848,515 libras adicionales. Eso significa que tendrían que entregar 39.6 millones de libras de alimentos al mes para alimentar —al menos dos veces al día— a las cerca de 600,000 personas que han solicitado el desempleo o que vivían bajo niveles de pobreza, estimó.

Las alternativas por las que se han inclinado para intentar solucionar esta situación han sido comprar tarjetas de regalo que las familias puedan utilizar para comprar alimentos en los supermercados, así como regalarles comida caliente de restaurantes de comida rápida. 

La presidenta, igualmente, mencionó que el fundador y director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, donó “una cantidad importante de dinero” para comprar alimentos.

Precisamente, en los pasados días se ha suscitado una controversia entorno a la posible reapertura de los comedores escolares bajo el control del Departamento de Educación de Puerto Rico. Ciertos sectores han exigido que se abran para alimentar a los niños porque seis de cada diez viven en pobreza, de acuerdo con el Instituto del Desarrollo de la Juventud.

La presidenta del Banco de Alimentos mencionó que ha sabido de adultos que han abusado sexualmente de niños a cambio de dinero o alimentos. “Esa es una realidad: la trata humana existe en Puerto Rico”.

“Yo, hace mucho tiempo, fui maestra de inglés en una escuela modelo en Carolina. Una de las cosas que me chocó enormemente eran lo frágiles que son esos niños. En la escuela en la que trabajé había personas que iban a buscar niños durante el receso, se los llevaban a sus casas para toquetearlos a cambio de dinero o de alimentos”, relató. 

El año pasado el Departamento de Salud reveló que, en Puerto Rico, se atienden cerca de 800 menores agredidos sexualmente al mes. La cifra de denuncias sobre abuso sexual a menores rondan las 16,000 al año. Las dos cifras podrían ser mayores debido a que no todos los menores agredidos sexualmente son reportados a las autoridades. 

El lunes en el programa televisivo “Jugando Pelota Dura”, el pastor y cocinero de “El Comedor de la Kennedy”, Iván Clemente, denunció que son muchos los niños a quienes abusan sexualmente a cambio de alimento.

“Los niños no josean como los adultos, los niños piden”, reveló el cocinero. “Yo tengo una pila de niños que han venido [a buscar alimentos al comedor] abusados sexualmente”.

A la semana, Clemente entrega comida a 1,500 niños en su comedor. Por el momento, solo ha recibido 300 libras de alimentos de parte del Departamento de Educación. Este reveló que gran parte del inventario que recibió se encontraba expirado.  

“En Puerto Rico hay hambre”, puntualizó el pastor y también cocinero sobre todo lo que ha visto y escuchado con el pasar de los años como cocino de las comunidades más marginadas en la zona metropolitana. “Aquí, quiénes más sufren, son los niños”.