Estamos al borde del inicio del verano, la temporada alta del turismo interno para los puertorriqueños, y la gran pregunta en medio de la pandemia del COVID-19 es si se aventurarán a vacacionar cuando se permita la reapertura del sector. 

Al igual que en todo el planeta, en Puerto Rico el miedo y el cierre de cuarentena han provocado que la mayoría cancele sus planes de vacaciones. A medida que se han ido reabriendo los sectores de la economía y flexibilizando las normas en la Isla la industria turística local busca reactivarse. En ese proceso la información y un mensaje consistente será de gran importancia para recuperar la confianza de los puertorriqueños, coincidieron varios expertos y líderes de diversos campos en entrevista con Es Mental.

“Cuando lo miramos en este contexto [de la pandemia], el miedo está apoderado de mucha gente y la confianza requiere bregar con ese miedo”, explicó el psicólogo social-comunitario, Nelson Reyes del Valle. 

“Aquí la participación del Estado, nos guste o no, es fundamental”, señaló.

El psicólogo social-comunitario recalcó que, hasta que no se monitoree adecuadamente a los infectados, será complicado devolverle la confianza al turista, en especial al boricua.

Igualmente, agregó que el miedo es una función que surge para proteger al individuo en momentos de riesgo. Por lo tanto, lo que sienten los turistas, en términos generales, “es un miedo válido”.

“El fenómeno del temor es bien complejo. Incluso hay empleados que padecen del mismo fenómeno. Así que tienes un empleado que está asustado también, que tiene miedo también y con razón”, opinó. “El reto ahora es cómo yo establezco protocolos que generen confianza”. 

Por su parte, la portavoz de la Alianza Turística por Puerto Rico, Daphne Barbeito, y el presidente del gremio PROTGE, José A. Poupal, coincidieron en que comunicar las medidas de prevención que la industria ha tomado será clave para ganarse la confianza de los turistas.

“Hay un gran porcentaje de personas que todavía no están dispuestas a desplazarse a otros lugares, más que todo porque hay una falta de información y de seguridad o si el destino va a estar realmente preparado para recibirlo”, expresó Barbeito. 

“Es un tema de confianza”, apuntó

Igualmente, el contraste entre los discursos del gobierno central y la Compañía de Turismo de Puerto Rico podría mermar la confianza de los turistas en la industria, explicó.Hablan sobre reabrirla mientras la nueva orden ejecutiva que entra en vigor el lunes continúa en pie el cierre del sector.

Por eso, Poupal opinó que lo que falta es comunicación y engranaje entre los distintos mensajes del gobierno. 

“Ahora mismo tenemos un secretario de Desarrollo Económico que dice que se mantiene en comunicación con los distintos componentes de la industria turística y nosotros no sabemos quiénes son esos componentes”, dijo Poupal. “Tenemos una directora de Turismo que dice que utilizará como ejemplo las guías de Singapur para reabrir la industria del turismo en Puerto Rico cuando nosotros no podemos compararnos con ellos”.

La directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico, Carla Campos, indicó a El Nuevo Día que 5,880 habitaciones locales del total de 15,000 con las que cuenta la isla se encuentran fuera de servicio.

Hasta el momento, la industria turística ha enfrentado pérdidas que rondan los 28 millones de dólares debido a la caída en el impuesto a las habitaciones de hoteles (mejor conocido como “room tax”), ha estimado la funcionaria. Esto se debe, en parte, a la merma en vuelos y pasajeros del exterior en plena temporada alta para turistas extranjeros a Puerto Rico.

Esta caída en la cantidad de extranjeros que usualmente vacacionan en la isla, a juicio de Barbeito y de Poupal, amerita más que nunca que que se respalden las empresas turísticas locales de manera que el turismo interno mantenga en movimiento esta industria en verano.

Para que eso ocurra, instaron a que la Compañía de Turismo de Puerto Rico diseñe un plan de reapertura que sea estándar y producto del consenso de la industria turística en general. No solo de ciertos grupos en particular.

“Hemos podido ver a través de nuestras expresiones que el país está claro y está consciente de que Puerto Rico necesita la industria turística”, explicó el presidente de PROTGE.

La industria del turismo aporta a la economía de Puerto Rico cerca de $1,100 millones. Esta genera, al año, unos 60 mil empleos directos e indirectos. Su aportación al Producto Bruto Nacional (PBN) es de 7%, según el informe “Indicadores de la Competitividad y de un Sistema para la Medición de la Economía del Turismo en Puerto Rico”.  

La Compañía de Turismo de Puerto Rico en conjunto con el Programa de Salud y Seguridad para el Destino desarrolló “La Guía Práctica de Salud y Seguridad Turística” y “El Sello de Salud y Seguridad”, un programa de dos niveles que busca ser implementado en la industria turística local.

Las medidas estarán vigentes por 18 meses a partir de mayo de 2020, se lee en el programa.

La guía consiste de varias “medidas obligatorias que deben ser implementadas por todos los negocios turísticos para salvaguardar la salud de los empleados, visitantes y clientes”. El sello es “un programa voluntario de certificación para todos los negocios endosados por la CTPR el cual concede una certificación a todos aquellos que cumplan o excedan [dichos] estándares”.

En las guías para los negocios de la industria que se enlistan en el programa se menciona que los empleados se lavarán las manos, contarán con estaciones de desinfectantes de mano, tendrán letreros sobre higiene y salud, y velarán por el distanciamiento social.