«Es un acto erróneo y no saludable que retrasa lo que sería la construcción o reconstrucción de la confianza del uno hacia el otro”, comentó el psicólogo clínico experto en parejas, David Alcalá Pérez, al describir la práctica de controlar el teléfono o las redes sociales de la pareja. 

Añadió que a través de la verificación del móvil de un compañero o compañera se crea una falsa ilusión o sentimiento de que hay fidelidad

Expresó que es un monitoreo para autocomplacerse, pues la persona quiere hacer todo lo posible por asegurarse de que su pareja se está comportando según sus expectativas. 

De acuerdo con Alcalá Pérez, la señal de alerta es hacerlo por primera vez, pues, desde el momento en que la persona siente la necesidad de verificar el teléfono, más aún si lo hace a escondidas, hay un indicador de un problema. 

La persona está expresando sus inseguridades y falta de confianza hacia la otra o el otro, destacó. 

Mientras, la licenciada en psicología María Del Valle Rodríguez agregó que cuando se tiene la conducta de verificar el teléfono de su pareja, es indicador de inseguridad, miedo, baja autoestima, celos y necesidad de control. 

Alertó de que es una conducta que puede transformarse fácilmente de una acción espontánea a una necesidad constante y una obsesión, pues no se está tratando el problema en sí, sino que se busca tranquilizar la inseguridad a corto plazo.

Por esto, dijo que, si se hace, eventualmente, aumenta de forma negativa la inseguridad, miedo, celos y ansiedad en la pareja. Detalló que esta conducta puede cruzar la línea del respeto de la  privacidad. Como resultado, aumenta la desconfianza de la pareja, más aún con la posibilidad de malinterpretar la información sin el contexto completo, facilitando discusiones, diferencias, desconfianza, molestias y separación.

Según un estudio realizado por Lux Insight y Whistle Out, el 48% de las mujeres y el 31% de los hombres que participaron opinaron que verificar el móvil de la pareja está bien

Más aún, aunque alrededor del 60% de los participantes creían que cotejar el teléfono nunca está bien, el 31% de los entrevistados creían que estaba bien si existe sospecha de algo y el 9% creía que no era un gran problema.

Posibles causas

De acuerdo con Alcalá Pérez, este tipo de comportamiento puede ser provocado por distintas razones. Entre las causas mencionó tener inseguridad en la relación, uno mismo o su pareja, una infidelidad previa y un acuerdo mutúo, entre otras.

En el caso de haber infidelidad, sostuvo que, según su experiencia profesional, la persona que es infiel o falla en esa confianza suele ofrecer voluntariamente sus dispositivos electrónicos al otro como prueba de su fidelidad. Criticó este método de validación y opinó que la confianza no se debe de trabajar de esa manera.

Por otro lado, explicó que existen las circunstancias en las que la pareja acuerda, al inicio de la relación, tener acceso a los dispositivos de cada uno. Resaltó que el conflicto surge cuando este patrón de conducta cambia, pues crearon la dependencia.

A su vez, Del Valle Rodríguez dijo que esta conducta puede estar relacionada con experiencias del pasado, conducta aprendida, desconfianza, celos, baja autoestima, inseguridad, ansiedad y dependencia emocional, entre otros factores.

La acción de verificar el teléfono es el mecanismo usado para confirmar o descartar los escenarios hipotéticos que son basados en la inseguridad”, sostuvo la psicóloga.

Como consecuencia, se crea la necesidad constante de verificar el teléfono para sentirse en control de la situación y evitar la incertidumbre, lo que se pudiese convertir en un ciclo constante entre los escenarios hipotéticos y la conducta de confirmar o descartar verificando el teléfono, agregó Del Valle Rodríguez.

Recomendaciones

Hay que examinar los límites que hay dentro de la relación y el respeto, estableció Alcalá Pérez al indicar que las recomendaciones dependen de cuán madura está la situación. Recalcó la importancia de trabajar con las inseguridades, confianza y el amor propio.

Recomendó como métodos ideales cambiar la contraseña de su móvil, no tener acceso a las redes sociales del otro o de la otra y dejar de seguir a la pareja en las redes sociales para aprender a confiar y evitar tener otros medios para poder monitorear.

A manera preventiva, propuso que, si de verdad quieren trabajar en la relación, no deben de incurrir en ni sugerir estas conductas, porque una vez se llega a este punto y la otra persona, por miedo o por querer complacer al compañero o compañera, accede, la relación se deteriora y va a ser más laborioso volver hacia atrás.

Si quieres confiar en esa persona tienes que creer en ella no en un aparato electrónico”, afirmó el experto en salud mental.

Por su parte, Del Valle Rodríguez sostuvo que la confianza es la pieza fundamental en las relaciones de pareja. 

Indicó que el primer paso para lograr abandonar estas prácticas o prevenirlas, es trabajar en la confianza, autoestima y seguridad de uno mismo para luego fortalecerlas en el ámbito de pareja. También, aconsejó trabajar en la comunicación y honestidad, y reconocer la raíz del problema. 

Expresar los miedos e inseguridades, en conjunto con la comunicación asertiva con la pareja, ayudaría a disminuir la ansiedad, detalló, al explicar que, en caso de ser necesario, la terapia de pareja es una opción ideal para trabajar la raíz del conflicto.