narcisismo
Prestar atención a las actitudes y comportamientos repetitivos en los niños y niñas puede alertar de forma temprana sobre el desarrollo del trastorno de personalidad narcisista, una condición de salud mental que regularmente se diagnostica en la adultez temprana.
Si bien durante la niñez y adolescencia se está desarrollando la personalidad de cada individuo, estas etapas pueden alertar sobre banderas rojas de conductas (repetitivas y consistentes) de un trastorno de personalidad narcisista, de acuerdo con la doctora Sheila N. Berríos Figueroa, psicóloga.
Una de estas es el comportamiento de que es mejor que los otros, señaló la doctora Nahomi Martínez Laboy.
“Puede tener una percepción inflada de sus habilidades y logros y a menudo exagerar sus éxitos”, dijo la profesional de la salud mental.
Puede verse, por ejemplo, en el área académica. Según la doctora Berríos Figueroa, a través de la dificultad de lidiar con sus errores. Por tanto, mostrarán la necesidad constante de reconocimiento por sobresalir y se negarán a las críticas constructivas, lo que afectaría su desempeño académico.
“Un niño o niña que pudiera estar desarrollando rasgos narcisistas no exhibirá solo una o dos señales de alerta; presentarán varias, y esos comportamientos interferirán constantemente en diversas áreas de su vida”, agregó la doctora Berríos Figueroa.
Otra bandera roja muy importante, mencionada por Martínez Laboy, es la falta de empatía, pues estos menores no suelen tener consideración sobre los sentimientos de sus pares. Por este motivo, sus relaciones con los otros se ven afectadas significativamente.
“Puede tender a imponer sus puntos de vista, sin respetar las distintas opiniones de sus compañeros y, en ocasiones, no puede reconocer y comprender el impacto de las emociones en los demás; lo que le dificulta poder mantener relaciones sanas”, argumentó, por su parte, Berríos Figueroa.
Son niños y niñas, asimismo, que creen que merecen un trato especial y, de no tenerlo, se enojan.
“También muestran desprecio, envidia, reacciones exageradas cuando son criticados. Incluso, lanzando rabietas”, sostuvo Martínez Laboy.
En los entornos con sus compañeros, buscan competir constantemente, controlar, seleccionar y descartar amigos basándose en lo que pueden ofrecerle (en términos de admiración y estatus), menospreciar y tener dificultad para trabajar en equipo.
“Es probable que se involucren en conflictos y discusiones con sus compañeros frecuentemente”, enfatizó la doctora Martínez Laboy.
“Abordarlos a tiempo podría evitar que se conviertan en algo más serio. Es fundamental estar consciente de que estos comportamientos son señales de alerta cuando ocurren en patrones repetitivos y consistentes”, reiteró Berríos Figueroa.
Factores que pueden influir en el desarrollo del narcisismo
Y en días en los que más niños y adolescentes tienen acceso al Internet y son bombardeados por un contenido en el que comparan los cuerpos, se muestran vidas perfectas, se alaba lo material y los lujos, ¿puede esto promover rasgos narcisistas?
La doctora Berríos Figueroa aclaró que, aunque diversos son los factores que podrían influir en el desarrollo de la personalidad de un niño o niña (genéticos, crianza, experiencias de vida, etcétera), actualmente las redes sociales pueden fomentar algunos comportamientos asociados a los rasgos narcisistas, como la comparación social constante, la búsqueda aprobación y que se preste mayor importancia a la apariencia física (de acuerdo con los estándares de belleza en tendencia), entre otros.
“Esto podría contribuir al riesgo de que algunos niños/as desarrollen ciertos rasgos poco saludables. Por lo que exhorto a padres, familiares, educadores y a los profesionales de la salud mental a estar alerta ante estas posibles señales, ya que es crucial para tomar acción, redirigirlos y promover el bienestar emocional en la niñez”, dijo.
Los estudios muestran que los estilos de crianza y el trauma pueden contribuir al desarrollo del trastorno de personalidad narcisista. Sin embargo, estas variables no son las únicas.
Entre las dinámicas de crianza, Martínez Laboy describió a aquellos padres, madres y cuidadores que constantemente sobrevaloran a sus hijos y le enseñan que son superiores a los demás.
También en la crianza que no hay límites claros, pues puede ocasionar que el menor crea tener un derecho adicional o privilegios sobre sus padres y pares.
“Los niños aprenden observando a sus padres, por tanto, si éstos exhiben rasgos narcisistas, es probable que los niños los imiten”, comentó.
Para finalizar, precisó que la sobreindulgencia (enfatizar excesivamente en atributos superficiales) tiene mucho que ver en esto, ya que puede llevar un mensaje errado sobre la apariencia, el estatus, las riquezas o cómo perciben a los demás.
Pero, también, si hay negligencia emocional, porque ese rol de padre, madre o cuidador es distante y no responsivo a las necesidades del niño.
Consejos finales:
- Promover la empatía.
- Enseñar a los niños a reconocer y respetar los sentimientos de los demás.
- Establecer límites claros y consistentes.
- Padres y madres que sean ejemplo de humildad.
- Proporcionar elogios realistas, sin exagerar.




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