Cuando describe los sentimientos que siente hacia su hija Antonella Isabelle y su esposa Noralis Soé Lugo parece imposible que no se dibuje una sonrisa en su rostro, pues para el tenimesista olímpico, Brian Afanador, convertirse en papá y tener un hogar, en el cual abunda el amor, le ha enseñado a ver la vida desde otra perspectiva. 

Según Afanador, tras el nacimiento de su primogénita en diciembre del 2020, estrenarse en las aventuras de papá primerizo, así como tener un hogar con la mujer que ama, su vida hoy tiene un antes y un después. 

“Después que fui papá logré entender muchas cosas y ser una persona mucho más madura. Ser papá me ha enseñado lo que realmente tiene valor en la vida y ella (Antonella) es la gasolina y las ganas por las que quiero poder seguir logrando cosas”, compartió el tenimesista olímpico a Es Mental. 

Aseguró que Antonella llegó a la vida de Lugo y la de él a sumar “una felicidad extrema” y completar el hogar que tanto deseaban, antes de convertirse en padres.  

“Después de salir de cada entrenamiento o venir de cada competencia, tener ese hogar en el cual esté Antonella y Noralis, es algo que me llena de muchísima felicidad”, dijo. 

De hecho, con tan solo escuchar el nombre de su hija se le escapa una sonrisa por la felicidad que provoca tenerla en su vida. 

Ella es el amor de mi vida, es un ángel enviado por Dios. Nada más de mencionar su nombre estoy sonriendo, porque me causa felicidad y porque pienso en su cara y sus cachetitos”, expresó. 

¿Pero es un reto ser papá y a la vez representante de Puerto Rico en el deporte de tenis de mesa?

Para Lugo, el hecho de que Afanador haya podido combinar ambos roles, aún estando fuera de Puerto Rico, es lo que lo hace un superpapá.  

“Honestamente no conozco a ningún papá como Brian. Es sumamente cariñoso, paciente y detallista, se pasa comprándole flores a Antonella y es algo que solamente tú ves en películas. El amor que él le tiene a Antonella es admirable. Brian, aún estando cansado y sin energía, tiene la paciencia y el tiempo para ella”, detalló. 

Y si de superpadres se trata, la paternidad para los hombres implica experimentar nuevas emociones a nivel de psicología y cambios en la estructura del cerebro, según el estudio Neural Plasticity in Fathers of Human Infants.

La investigación, publicada en el 2014, confirma en sus hallazgos que el cerebro del hombre experimenta cambios estructurales una vez se vive la paternidad, con efectos positivos en la capacidad para desarrollar conductas afiliativas y de apego, así como regular su estado de ánimo a través de la liberación de oxitocina y vasopresina, asociadas al estado anímico y el placer. 

“Encontramos cambios longitudinales en la materia gris durante los primeros 4 meses posteriores al parto. Este período posparto es fundamental para que los padres desarrollen un vínculo emocional con sus bebés a través de sus interacciones”, destaca el estudio. 

De acuerdo con el doctor Carlo Blanco, psicólogo e hipnoterapeuta médico, para algunos hombres la paternidad es una oportunidad para desarrollar su inteligencia emocional y conocer otro tipo de amor.

Es un amor diferente y el más genuino que hayan podido experimentar. Ser padre es uno de los mejores regalos y da la oportunidad al hombre de crecimiento”, destacó. 

Enfatizó en que gracias a los cambios generacionales y el hecho de derribar roles estereotipados del pasado, hoy día los padres (como miembros de un hogar) pueden verse más involucrados en la crianza, lo que da paso a mayor tiempo de calidad como papás. 

“Es bien importante que se sigan creando espacios en los que se eduque al papá sobre su responsabilidad en la crianza. Los papás también experimentan el síndrome del nido vacío y no saben cómo gestionar el hecho de que sus hijos se vayan a la universidad o independizarse”, explicó. 

Dijo también que la figura del padre es igual de importante que la de la madre y afortunadamente, en la actualidad, se está prestando la importancia que tanto necesitaba en el pasado.   

“En consulta podemos ver muchos hombres que están pasando por miedo, ansiedad, dolores de cabeza y cambios en el peso porque próximamente van a convertirse en padres, pero no suelen contarlo porque históricamente el hombre no habla sobre sus sentimientos. Es hora de escucharlos”, concluyó.