Mientras unos ya están por retirarse, otros migran y los más jóvenes luchan por tener la oportunidad de hacer su residencia en la Isla, estos son los principales factores responsables de la escasez de pediatras en la Isla, según expertos entrevistados por Es Mental. 

Esta situación ha tenido un impacto directo en los niños y niñas que necesitan ser atendidos por dichos profesionales. 

Actualmente hay de 700 a 750 pediatras activos, según la Sociedad Puertorriqueña de Pediatría, indicó Carlos Díaz, presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, a Es Mental.

De acuerdo con la doctora Gredia Huerta, presidenta de la Academia Americana de Pediatría Capítulo de Puerto Rico, se estima que la edad promedio del pediatra en Puerto Rico es mayor que en los Estados Unidos y ronda en más de 60 años. 

Y, al ser esta la edad promedio, muchos están por retirarse. Además, durante la pandemia fallecieron un gran número de pediatras, así como la migración de los pediatras jóvenes y de los estudiantes de medicina, para quienes no hay suficientes talleres, específicamente para los residentes, indicó Huerta.

La pediatra explicó que esta situación conlleva que, al llegar a la edad de retiro, se reduciría aún más el número de estos especialistas en la práctica de la pediatría.

Además, las tarifas de servicios de los planes médicos es inadecuada, y el incumplimiento de pago por parte de las compañías de seguro ha forzado a muchos médicos a mudar sus prácticas a los Estados Unidos, siendo este uno de las raíces principales del problema de la falta de acceso a cuidados especializados. 

“En Puerto Rico ya hace tiempo que las salas de emergencia, cuando tú vas, quien va a atender a los niños es un médico generalista, esto trae unos grandes problemas”, destacó. 

“Los niños tienen unas necesidades que son bien específicas, los niños tienen unas vulnerabilidades y unas susceptibilidades bien diferentes al adulto, el niño no es un adulto pequeño”, sostuvo.

Huerta reiteró que los pediatras están al día y activos con todo lo relacionado con la salud de la población pediátrica, incluyendo las enfermedades infecciosas emergentes, como el COVID-19 y la mielitis flácida aguda, y el cambio climático y sus efectos en la salud y el bienestar de los niños, pues se están adiestrando, investigando y capacitando continuamente para estos nuevos retos.

“Pero no somos suficientes, hacen falta más pediatras”, dijo. 

Huerta comentó, además, sobre la escasez de subespecialistas pediátricos y dijo que es cada vez más común que haya listas de espera de mucho tiempo para poder ser evaluados debido a los retos mencionados.

Indicó que existe una propuesta en Puerto Rico para crear programas de residencia sin la acreditación del Consejo de Acreditación de Educación Médica Graduada de los Estados Unidos (Accreditation Council for Graduate Medical Education o ACGME, por sus siglas en inglés),  sino con una acreditación local o “criolla”.

Según Huerta, es algo que les preocupa bastante, pues el crear programas de residencias pediátricos “criollos” puede traer el posibilidad de que haya especialistas que no estén acreditados por el Consejo de Acreditación para la Educación Médica de post-grado de los Estados Unidos, y el entrenamiento sea dado por la Junta Examinadora de Médicos o el Departamento de Salud. 

Sobre este tema, Es Mental conversó con la pediatra Jinette Santos, quien afirmó que en Puerto Rico existen cuatro residencias acreditadas de pediatría. Lo describió como tratar de mitigar un problema de la manera más fácil posible para que parezca que no hay un problema. Además, sostuvo que no está de acuerdo con ello, pues no asegura que la educación que se provea, mínimo cumpla con unos estándares.

“Para poder lograr una posición dentro de una de ellas (de las residencias), literalmente hay que pasar por demasiado escrutinio”, explicó. 

También, Santos explicó que las plazas de residencias disponibles son muy pocas y que el problema se agudiza cuando los extranjeros solicitan estas plazas. Sostuvo además que no es solo entrar, sino que una vez que el estudiante esté allí, mantenerse en la residencia es un gran reto. 

Por otro lado, sobre otros factores que han provocado la escasez de pediatras, Santos comentó que aún siendo una especialista en pediatría joven, reconoce que dentro de la medicina la pediatría es la profesión menos remunerada económicamente.

Dijo que en el caso de los planes privados la paga es aproximadamente de $25 dólares por una consulta, mientras que en planes bajo el Plan Vital es menos.

Además, sostuvo que la situación de falta de pediatras en los pueblos del centro de la Isla es muy alarmante. 

¿Posibles soluciones?

Según Huerta, el capítulo de Puerto Rico de la Academia Americana de Pediatría es uno muy activo y su misión es promover la salud y bienestar de todos los niños en todas las etapas de vida, desde la etapa prenatal hasta el adulto joven.

Le estamos dando énfasis a la promoción del bienestar y la salud de los pediatras, porque sin pediatras saludables no puede haber niños saludables”, expresó Huertas, quien aseguró que estos profesionales sufren del síndrome de quemazón, por lo que la Academia tiene como prioridad estratégica la promoción de la salud y el bienestar de los pediatras.

De acuerdo con la especialista, a nivel nacional, si se hace una búsqueda de pediatrician shortage, se encontrará que múltiples estados tienen impacto de escasez de estos especialistas.

Entre las soluciones mencionadas por Huerta figura ampliar los programas de residencia de pediatría existentes, invirtiendo los recursos necesarios para fortalecerlos, al crear  nuevas plazas para candidatos a residencia y subespecialidad, previniendo el éxodo de médicos a los Estados Unidos.  

“Hay que sentarse a buscar soluciones”, dijo Huertas, quien mencionó que están trabajando en una encuesta para definir la pediatría y el perfil del pediatra en Puerto Rico. 

Por su parte, Santos sostuvo que se debe continuar incentivando a los jóvenes que están estudiando medicina, y que el gobierno tiene que hacer más para ayudarlos y motivarlos.