El sexo de despedida es esa aparente última interacción sexual que tienen dos personas cuando toman la decisión de terminar una relación o salir de ella, explicó la sexóloga y psicóloga María Rodríguez Vidal

Enfatizó el uso de la palabra “aparente último encuentro sexual” dentro de la descripción, pues, según su experiencia, rara vez se suele cumplir con este requisito. 

Especificó que el sexo de despedida no necesariamente tiene que ser algo negativo ni positivo, sino que se trata de la situación particular y cómo la perciben ambas partes.

Es sumamente importante identificar cuál es la razón que lleva a estas personas a tener un sexo de despedida. ¿Qué es lo que les motiva a despedirse?, fue una de las premisas que la sexóloga le recomendó a toda persona que se identifique con esta situación preguntarse. 

¿Están seguros que desean terminar la relación?¿Están teniendo este encuentro para identificar si la relación de pareja ya no funciona y solo queda el factor sexual?, fueron otras preguntas sugeridas por la experta.

Como consultora, estoy consciente que decirle a mis clientes que no lo hagan, es como decirle a un menor que no coma dulces. Es decir, lo va a hacer independientemente de lo que diga”, dijo por su parte la sexóloga Ivelisse Bruno Ortiz

Todo dependerá de cuál es la inteligencia emocional de las personas que están involucradas en el asunto, expresó Bruno Ortiz. Se trata de analizar la situación y estar consciente y en armonía con que es una despedida. 

Por otra parte, consideró que es importante preguntarse: ¿qué están buscando al despedirse? Asimismo, indicó que es esencial expresar qué se está buscando con este encuentro y reconocer si les va a hacer sentir bien o si es para encender la llama de nuevo.

Consecuencias del sexo de despedida

A esto, Rodríguez Vidal coincidió en que es responsabilidad de cada una de estas partes evaluar si esta relación o encuentro sexual es de beneficio o si va a afectar su autoestima, seguridad, integridad o salud sentimental. Advirtió que cualquier persona no debe incurrir en este tipo de relación por temor a que le dejen de hablar o que terminen en malos términos. La capacidad de elegir es fundamental y derecho de todos, subrayó.

Entre los riesgos mencionados, Bruno Ortiz resaltó que tener sexo de despedida puede ser contrario a lo que quiere una de las partes de la relación.

Asimismo, dijo que puede que una de estas partes tenga esperanza de poder intentar recuperar la relación o consolidarla a través de este encuentro. 

Como tiene el morbo de que va a ser el último, trae sensaciones nuevas, hace pensar que como este efecto fue diferente se puede mejorar la relación, suele involucrar confusiones”, opinó. 

Depende de cómo sea la inteligencia emocional en el momento y cuán clara tengan la decisión. La madurez, respeto y amor que se tenga en la situación es esencial y puede contribuir al éxito o fracaso de este evento.

Por su parte, Rodríguez Vidal opinó que puede crear sentimientos, de culpa, confusión, de insuficiencia y duda. Según su experiencia profesional, indicó que en muchos se crean expectativas no resueltas en términos de la relación, por ende, luego tienen la sensación de abandono o fracaso. 

Si se trata de una relación amorosa que buscan terminar o que ha terminado y el proceso de duelo de la relación no ha terminado, podría ser una desventaja involucrarse en esta conducta, advirtió Rodríguez Vidal. Hay que tomar en cuenta cuánto tiempo hay de ruptura, pues se da muchas veces luego de que una pareja se deja, añadió Bruno Ortiz.

En este caso, los participantes son mucho más vulnerables a que no sea sexo de despedida, sino que existan esperanzas de que resulte en algo más. Si internamente la persona tiene esperanza de volver con la pareja o que no sea un sexo final, se está añadiendo más trabajo a su sanación de la ruptura. Muchas veces este sexo suele se tan bueno que surgen embarazos inesperados, o se enganchan de nuevo.

Los errores más comunes suelen ser que no es sexo de despedida, sino que se repite porque les crea tantas dudas el encuentro que se ven nuevamente, explicó Rodríguez Vidal. En muchos casos, si sucede luego de una ruptura, estas suelen ser relaciones conflictivas con buena conexión sexual. 

En estas circunstancias, terminan en culpa, reproche, entre otras confrontaciones. Consecuentemente, la relación termina mal. 

El sexo de despedida puede ser interesante, pero también puede traer muchas secuelas, concluyó Bruno Ortiz. En este marco, un estudio evidenció que, a pesar de la popularidad en los medios del sexo de despedida, esta implica una etapa complicada en cualquier relación romántica y puede beneficiar desproporcionadamente a los hombres.

En este marco, Rodríguez Vidal opinó que mientras haya consentimiento entre las personas envueltas en la relación sexual, no hay una regla que regule si esto está bien o está mal.