A pesar de que tener sexo virtual es un comportamiento frecuente tanto en adolescentes como en adultos jóvenes, también se manifiesta en adultos maduros, mencionó la sexóloga, María Mercedes Rodríguez Vidal, en entrevista con Es Mental. 

Este comportamiento posee tanto ventajas como desventajas independientemente de los límites de edad, aclaró por su parte el profesor del Instituto Sexológico Educativo y Psicológico de Puerto Rico, Juan Carlos Malavé-Rexach.

“La tendencia [del sexo virtual] abarca [todas] esas generaciones desde los millennials hacia acá”, explicó Rodríguez Vidal. Eso “no quiere decir que las personas adultas están totalmente excluidas de este fenómeno tecnológico”, aclaró. 

La manera en la que se practica el sexo virtual igualmente varía según el grupo que lo practique, expresó. Los  jóvenes utilizan las redes sociales para practicarlo; los adultos, las páginas web especializadas para interactuar sexualmente mediante cámaras en vivo, por ejemplo.

Precisamente, el sexo virtual es definido como la búsqueda de placer sexual solo a través de cámaras. Este término es distinto al “cibersexo”, que es más bien cuando también se obtiene placer mediante mensajes o fotografías, explicaron los dos expertos. 

Luego de encuestar a 8,004 estadounidenses de distintas edades, un estudio publicado en 2019 por el Kinsey Institute de la Universidad de Indiana arrojó que un 50% de los encuestados respondió haber visto contenido pornográfico en páginas web. No tan distinto, un 35% contestó haber leído relatos sexuales de ficción en también en la web, así como un 37% indicó haber tenido relaciones sexuales vía telefónica.

“Hay muchísimos adolescentes con un acceso y una exposición a las redes [sociales] casi descomunal, sin necesariamente tener una supervisión de un adulto a lo que están accediendo”, advirtió Rodríguez Vidal.

Por lo tanto, instó a tener cuidado porque –a su juicio– los jóvenes se encuentran en una posición más vulnerable de padecer de acoso sexual cibernético, así como exposición e intercambio de mensajes de alto contenido sexual.

“De acuerdo con la edad, el sexo virtual los puede perjudicar significativamente [porque] hay una información sensitiva que ellos (los adolescentes) tal vez no tengan la capacidad de manejar adecuadamente”, dijo.

La exposición a edad temprana a alto contenido sexual puede provocar hipersexualidad, agregó Rodríguez Vidal.

Pese a que no existen estadísticas concretas acerca de la incidencia de este fenómeno en Estados Unidos o en Puerto Rico, en 2006, el portal de citas para jóvenes universitarios “CampusKiss.com” llevó a cabo un sondeo informal en el que participaron 2,864 estudiantes de universidades en Canadá. Los resultados mostraron que un 87% de los encuestados respondieron haber tenido sexo virtual por medio de herramientas tecnológicas tales como mensajes, webcams y mensajes de texto.

“La sexualidad va más allá de un contacto coital”, indicó Malavé-Rexach. “La sexualidad, en términos amplios, lo que la determina es algún tipo de comunicación erótica en la que se intercambia placer para obtener algún tipo de placer”.

El sexólogo mencionó que las ventajas del sexo virtualmente son, principalmente, tres: no existe riesgo de contraer infecciones de transmisión sexual, las parejas sentimentales pueden tener sexo sin la necesidad de estar cerca físicamente y los que estén solos o solas pueden buscar parejas sexuales desde la intimidad del hogar sin la necesidad de pagarle servicios sexuales a desconocidos. 

“Es importante que al tener sexo virtual se conozca a la persona”, aconsejó Malavé-Rexach. “No es que estén casados o que sean novios, sino que se conozcan, que tengan un vínculo emocional y que haya voluntariedad”.

Cuidado con la “sextorsión”

La Universidad Internacional de Florida llevó a cabo un estudio titulado “Nonconsensual pornography among U.S. adults” en el que uno de cada 12 adultos encuestados —de un total de más de 3,000— respondió haber sido víctima de una persona que distribuyó contenido íntimo o pornográfico suyo sin consentimiento alguno.

A esta práctica se le conoce como “sextorsión”, es decir, un chantaje cibernético que consiste en amenazar con divulgar a terceros contenido sexual íntimo, como desnudos o actos sexuales. Esto puede surgir a raíz de la práctica irresponsable de sexo virtual y cibersexo.

¿Pero cómo podemos evitar ser “sextorsionados”? El periódico La Vanguardia publicó algunos consejos:

  • Evitar tomarse fotos o vídeos íntimos – sin material sexual o desnudos no podrán extorsionarte.
  • No enviar fotos o vídeos íntimos a desconocidos – esto sin tampoco subestimar el que debemos tener mucho cuidado con las personas a quienes conocemos.
  • Cuidar imagen en internet – todo contenido que subas al internet quedará guardado por el resto de tus días.
  • Evitar grabarse o tomarse fotos en las que se exhiba el rostro – Si te encuentras en pleno sexo virtual o cibersexo, procura no tomarle fotos a tu rostro o a cualquier otro rasgo distintivo.
  • Borrar fotos o vídeos íntimos de tu celular – ¿Te has imaginado qué sucedería si te roban el teléfono repleto de imágenes o videos comprometedores?

El sexo virtual, al igual que las relaciones sexuales coitales, requieren protección, seguridad y responsabilidad. No importa que se sea un adulto o un adolescente, es importante recordar protegerse con las medidas, información y educación adecuada.