El síndrome alcohólico fetal (SAF), es un tipo de trastorno que afecta a niños cuando la madre, ya sea en una etapa prematura, antes del embarazo o durante el embarazo, consume alcohol, el que traspasa al bebé a través del cordón umbilical, explicó el psicólogo forense Carlos Rivera Lluveras

Rivera Lluveras precisó que los síntomas se basan en características faciales anormales, problemas en el crecimiento, cerebrales, en la médula espinal, en la memoria, en el aprendizaje, en la atención, visión, audición, comunicación, en la escuela y socialización. También, dijo que pueden tener problemas del sistema nervioso central, que se perciben sobre todo al ver su cabeza pequeña, y tienen el peso y la estatura más bajos en términos del promedio, según su etapa de desarrollo.

Por su parte, el psicólogo clínico especializado en adicciones, Billy Santiago Bermúdez dijo que el consumo de la madre pudiese ser leve, moderado o severo. Advirtió que el primer trimestre es de las etapas más críticas, pero si cualquier persona continúa bebiendo a través de su gestación el menor está igualmente expuesto.

Agregó que el niño va a tener unas características particulares al momento de nacer y como parte de su desarrollo. Indicó que los rasgos físicos se fijan en microcefalia, espacio entre los ojos- lo que llaman el puente nasal bajo-, surco labiofacial liso y anomalía en las orejas, entre otros. Sostuvo además que puede tener problemas de crecimiento, tener anormalidades en el sistema nervioso central, discapacidad intelectual y pobre memoria.

Es posible que el menor tenga problemas de control de impulsos y sociales al darse cuenta de que no es igual a los demás, apuntó.

Mientras, la Clínica Mayo destaca otros síntomas como deformidades de las articulaciones, extremidades y dedos, defectos cardíacos y problemas con los riñones y los huesos. Incluso, dentro de los efectos de tener este síndrome mencionó comportamientos sexuales inapropiados, problemas con la vida independiente y el empleo, trastornos de salud mental, como depresión, ansiedad o trastornos de la alimentación.

Según Santiago Bermúdez, muchos padres se dan cuenta que sus hijos tienen este trastorno durante la etapa preescolar, específicamente en kínder, pues empiezan las dificultades del aprendizaje. Sin embargo, alertó que estos síntomas se pudiesen confundir con un retraso mental leve o con discapacidades de otro tipo. 

Rivera Lluveras, quien también es catedrático del Departamento de Justicia Criminal en la Universidad de Puerto Rico en Carolina, dijo que es importante que el diagnóstico se haga antes de los 6 años del menor.

Sin datos

Santiago Bermúdez aseguró que en Puerto Rico no hay estadísticas oficiales sobre la prevalencia del síndrome alcohólico fetal, ni hay información sobre su significado e implicaciones.

Dijo que la carencia de información puede deberse a que el consumo de alcohol durante la gestación es un factor que muchas gestantes no se van a sentir cómodas admitiendo, por lo que se dificulta su registro.

Sin embargo, en cuanto a estadísticas en Puerto Rico, Rivera Lluveras mencionó el estudio del Departamento de Vivienda del 2008. Este indicó que la tasa de uso de alcohol entre mujeres adultas, sobre todo aquellas en una edad reproductiva y que estuvieron embarazadas durante los últimos doce meses, 47.1%, es decir 7 de cada 10 mujeres, padecían de abuso de alcohol. Mientras, que 1 de cada 18 féminas, 5.1%, padecían de dependencia de alcohol. Sostuvo que este es el último estudio grande en la Isla sobre el uso problemático de sustancia, pero no menciona  al síndrome de alcohólico fetal.

Lo que queda claro es que el alcohol es una de las sustancias más consumidas por la población de Puerto Rico, lo que nos lleva a la conclusión de que el síndrome de SAF no es más común en un género o en el otro, sino que depende del comportamiento de la gestante durante su periodo de gestación”, expresó Rivera Lluveras.

Prevención

De acuerdo con Rivera Lluveras, el mejor tratamiento es evitar el consumo de alcohol a través de la educación. En el caso de que el menor ya tenga el síndrome, los servicios de tratamiento que se pueden llevar a cabo para la intervención temprana son importantes para ayudar al menor en el proceso de su desarrollo. Mientras, hay otros medicamentos y terapias que pueden ayudar con los síntomas específicos, como el fortalecimiento de destrezas de aprendizaje, la hiperactividad y las dificultades en la conducta.

Santiago Bermúdez también enfatizó en la importancia de la terapia y el apoyo para los niños con este trastorno.

Rivera Lluveras añadió que hay servicios disponibles para capacitar a los padres en el manejo de la situación. Sin embargo, hay un mejor proceso de ajuste, tanto para el niño como para su núcleo familiar, si el menor tiene acceso a educación especial y está en un ambiente no violento. 

Recordó que, según los estudios científicos publicados, no hay una cantidad segura que se conozca que se puede consumir durante el embarazo o incluso cuando una persona está intentando quedar embarazada. Entonces, cualquier mujer en búsqueda de quedar embarazada o en cualquier etapa de gestación, lo que se recomienda es no consumir nada de alcohol.

Mencionó que es normal que durante las primeras semanas, muchas mujeres, desconociendo que están embarazadas, consuman alcohol de manera social. No obstante, lo importante es que una vez la madre sepa sobre su gestación detenga el consumo para estar más segura, recalcó. 

Santiago Bermúdez concluyó que, en casos de que se tenga constancia de que la gestante tiene un problema de abuso de sustancia, lo que mayormente es recomendado es que la madre entre en un proceso de desintoxicación del alcohol inmediatamente.