Agotamiento mental, emocional y físico. Estas son tres palabras precisas para describir el síndrome de burnout.

Este síndrome, también conocido como quemazón, puede afectar en todos los contextos de la vida de los seres humanos, por tanto debe de tratarse con cautela y urgencia para evitar casos graves.

Está caracterizado por una sensación intensa de agotamiento, como resultado de una exposición prolongada a altos niveles de estrés y tensión, tanto físicos como emocionales, según destacó la especialista en psicología, la doctora Idaliz Rosado.

Sus síntomas principales incluyen agotamiento físico y mental, bajo rendimiento, y actitudes negativas hacia otros y/o hacia sí mismos, incluyendo el cinismo.

Ciertas personas en algunas profesiones están más propensas a padecer estos síntomas, entre ellos maestros, médicos, enfermeros, trabajadores sociales y profesionales de la salud mental. 

Según Rosado, algunos datos estadísticos indican que entre los años 2011 al 2014, el burnout afectó al 50% de los médicos. Otros estiman que del 21 al 61% de los profesionales de la salud mental y psiquiatría han experimentados síntomas del burnout. 

En concordancia, el doctor Jonathan Xavier Mateo Santiago, psicólogo clínico, destacó que el síndrome no aparece en el DSM-5, sin embargo, sí es reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El burnout es un síndrome que impacta varias áreas de la vida de la persona que lo experimenta, destacó.

Pese a que las investigaciones lo relacionan con el empleo, también se puede ver en diversos escenarios como familiares, cuidadores, parejas, entre otros, indicó. 

Al hablar de otros síntomas físicos, Mateo comentó a Es Mental que todo comienza con niveles muy elevados de estrés, lo que lleva a que la persona tenga niveles altos de cortisol en su cuerpo.

El nivel elevado de cortisol impacta lo que son las células T. (Estas) son unas células muy importantes en nuestro sistema inmune, así que, a mayor estrés, mayor impacto hay en el sistema inmune”, explicó.

Con ello, explicó, será común ver a personas enfermándose con constancia, así como pacientes con el sistema inmune comprometido.

¿Cómo identificamos el síndrome de burnout?

Rosado mencionó que para identificar este síndrome será necesario evaluar si la persona se expresa en relación a las tres dimensiones del burnout: agotamiento por estrés y tensión prolongada, cinismo o distanciamiento mental y reducción en el rendimiento laboral

Esto suele estar acompañado de síntomas físicos, como dolores de cabeza y problemas gastrointestinales. “También es importante identificar si pertenece a algunas de las categorías de profesiones con mayor riesgo de sufrir burnout”, destacó. 

De manera similar, la doctora Rina Alonso, psicóloga clínica, explicó que la diferencia entre este síndrome y otras condiciones es principalmente que estos síntomas están asociados al trabajo y una vez se intervenga con el problema laboral, pueden comenzar a disminuir hasta desaparecer. 

Indicó que la persona puede identificar que los síntomas comenzaron luego de haber estado durante un periodo de tiempo trabajando en un ambiente de trabajo tóxico e incómodo, haber estado durante largo periodo de tiempo.

Prevención y recomendaciones

La prevención del burnout es crucial y no debe pasar desapercibido o verse como un “simple estrés”. Sus síntomas son agotadores e interfieren con la calidad del desempeño profesional y del diario vivir”, recalcó Rosado.

Algunas formas prácticas de prevención son:

  • Monitoreo de los patrones de trabajo.
  • Tener apoyo social. 
  • Conectar con otros versus el aislamiento.
  • Autocuidado.
  • Utilizar técnicas de relajación y ejercicios.
  • Habilidades de afrontamiento.

Según Rosado, el burnout indica que se debe trabajar multidisciplinariamente para resolver lo que nos está afectando, ya sean largas jornadas de trabajo, un pobre ambiente laboral o conflictos con superiores y pares, contar con poco tiempo libre o de vacaciones por falta de personal, exposición prolongada a trauma secundario.

Lo segundo que recomendó la especialista es separar el tiempo para el autocuidado– que incluya actividades físicas y de relajación, como ejercicios, mindfulness, meditación y oración.

Separar el tiempo para reforzar las relaciones sociales con la familia y amigos, y su grupo de apoyo, será de mucho beneficio para prevenir el comienzo de estos síntomas, aseguró. 

En el caso de las organizaciones y patronos, Rosado recomienda la creación de planes dirigidos a la prevención del burnout, enfocado precisamente en las tres dimensiones: cultura de bienestar, apoyo social y estrategias de resiliencia y flujo de trabajo. 

“De hecho, dentro de los objetivos en desarrollo del Departamento de Salud Federal, a través de Healthy People 2030, se encuentra el aumentar los programas de promoción de salud que ofrecen los lugares de empleo a sus empleados”, compartió Rosado.

Finalmente, Alonso destacó que para aquellos que estén pasando por estos síntomas, siempre será recomendable buscar ayuda psicológica para manejar el problema desde etapas iniciales.

Precisamente, a través del proceso terapéutico se identifica, además, si el estilo de personalidad tiene que ver con la dificultad, agregó.

Y es que, según Mateo, en estos casos, el autocuidado será de suma importancia para lograr prevenir este síndrome.

Actividades de atención plena, y fortalecer y estar en contacto con redes de apoyo, así como tiempo con la naturaleza, pues ayuda a manejar los niveles elevados de estrés.

Entre tantas recomendaciones, el especialista en psicología destacó la importancia de visitar el médico primario si están experimentando los síntomas, para verificar los niveles de vitaminas esenciales, como B12 y vitamina D.

Una vez visite su médico primario será vital visitar un profesional de la salud mental que pueda evaluar, identificar y tratar los síntomas que la persona está experimentando, ya que la etiología sí puede ser el síndrome del burnout, pero no se descarta que se pueda desarrollar un diagnóstico de salud mental, concluyó Mateo.