Los síntomas físicos del estrés y la ansiedad que pueden surgir durante la emergencia de salud que se vive en Puerto Rico y en el mundo, pueden ser confundidos por los del COVID-19, indicó la psiquiatra Karen Martínez, quien forma parte del Task force médico que asesora al gobierno de Puerto Rico en la pandemia.

El estrés y la ansiedad, que ya han comenzado a aumentar en la población, y pueden “caer dentro de una reacción normal” que todos pudieran experimentar en algún momento, señaló Martínez.

La psiquiatra dijo que es importante que las personas puedan distinguir entre los síntomas de la ansiedad y los síntomas de COVID-19. Por ejemplo, una persona con ansiedad puede tener síntomas “que van y vienen” y no va a tener fiebre, ni tos. En el caso de COVID-19, los síntomas son severos y la dificultad respiratoria es persistente.

“Uno de los signos más clásicos de un ataque de pánico es la sensación de quedarse sin aire y tener dificultad respiratoria. Así que hemos tenido que intervenir con varios casos de personas que tienen una ansiedad bastante severa y, entonces, tienen dificultad respiratoria a través del día y empiezan a pensar que tienen COVID. Eso, obviamente, empeora la ansiedad”, sostuvo Martínez, quien también dirige el Centro de Estudio y Tratamiento para el Miedo y la Ansiedad (CETMA) del Recinto de Ciencias Médicas.

Los síntomas físicos del estrés y la ansiedad, “pueden incluir que el corazón vaya más rápido, respiraciones más cortas, tensión muscular y malestar en el sistema digestivo”, según el protocolo para el manejo de la salud mental y los aspectos psicosociales del Task Force de COVID-19. El documento destaca que estos síntomas se pueden confundir con COVID-19, pero al igual que expresó la doctora, no debe haber fiebre, ni tos persistente, y los síntomas no serán constantes.

 A nivel mental, el estrés y la ansiedad pueden provocar pensamientos negativos acerca del futuro y de la capacidad para manejar la emergencia, de acuerdo al documento. También, las personas pueden enfrentar dificultad para concentrarse, cambios en los patrones de sueño y apetito. En cuanto a la conducta, las personas pueden aumentar el consumo de alcohol y otras sustancias controladas para evitar el estrés. A nivel emocional, se puede sentir ansiedad, tristeza, coraje, irritabilidad y frustración.

La doctora Martínez indicó que a raíz del aumento en las llamadas a la Línea PAS, que es un marcador que utilizan los expertos en salud mental para ver lo que está pasando en la Isla, entiende que ya Puerto Rico está enfrentando un aumento en estrés y ansiedad. A través de la línea han recibido llamadas específicas relacionadas a COVID-19, que van desde  personas que están confundiendo síntomas de ansiedad con los del coronavirus, personas que se han hecho la prueba y están esperando los resultados y de personas con ansiedad por la cuarentena.

En el caso de los hospitales psiquiátricos, al igual que los hospitales regulares, no se ha registrado un aumento en visitas porque las personas están evitando ir por el miedo a contagiarse, dijo.

Para el manejo del estrés y la ansiedad, la doctora Martínez destacó el limitar la búsqueda de información y noticias a dos veces al día y buscar fuentes confiables como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). También, mencionó buscar la manera de mantenerse en contacto con familiares y amigos usando la tecnología y ayudar a los más necesitados en la comunidad.

“Tenemos que volver a lo que vimos en María, que las comunidades se unieron, hicieron mucho trabajo en proteger a los que necesitaban más ayuda. Ese tipo de conexión con la comunidad nos protege de los efectos sobre la salud mental de este tipo de crisis”, dijo.

Agregó que se debe establecer una rutina diaria, que incluya horarios para trabajar, y en el caso de los niños, para estudiar. Deben ser parecidos a los que tenían antes de la cuarentena.

Si el estrés y la ansiedad empiezan a interferir en el diario vivir, es necesario hacerle una consulta a un profesional de la salud mental, los que según Martínez, están entrenados en telesalud y también pueden hacer consultas por teléfono. 

Existen alternativas gratuitas para buscar ayuda, como lo es el Centro de Estudio y Tratamiento para el Miedo y la Ansiedad (CETMA) del Recinto de Ciencias Médicas, la línea PAS de la Administración de Servicios de Salud Mental y Contra la Adicción (ASSMCA), la Crisis Text Line (741741)  y la Ponce Health Sciences University. 

Si por otro lado, la persona comienza a pensar en que no vale la pena vivir o está experimentando alucinaciones, es necesario una hospitalización psiquiátrica, explicó Martínez. Pueden llamar a la Línea PAS para coordinar la hospitalización o al número de teléfono que aparece en la parte de atrás de la tarjeta del plan médico. El protocolo del Task force recomienda llevar a los pacientes a hospitales que solo sean de salud mental, como el Hospital Panamericano de Cidra, Hospital San Juan Capestrano, Hospital Psiquiátrico Dr. Ramón Fernández Marina, Hospital Metropolitano Psiquiátrico de Cabo Rojo y el First Hospital Panamericano,  que tiene un área de entrada aparte a la de salud física.

Martínez adelantó que el Task force estará trabajando en otros protocolos a nivel de prevención sobre aspectos que afectan a los adultos mayores, la educación a distancia, entre otros.