La menopausia se define como una disminución en las hormonas, estrógeno, la testosterona y la progesterona. Esta reducción provoca irregularidades menstruales y cambios en el estado de ánimo. Luego de un año sin el ciclo menstrual, se llama menopausia.

Así lo definió la ginecóloga y educadora, Gladysmaría Figueroa Rubero, al comenzar a explicar cómo la menopausia afecta a una mujer tanto emocionalmente como físicamente.

Cuando empiezan a tener esos cambios que se llama la perimenopausia, hay fluctuaciones hormonales. Durante este periodo, a veces las hormonas están más altas, otras veces más bajitas, y sobre todo durante el ciclo menstrual, hay cambios más marcados.

Explicó que, dado al desbalance hormonal, las mujeres que entran en la perimenopausia y la menopausia se suelen sentir ansiosas, tristes, le da con llorar o con comer. Muchas personas muestran irritabilidad y síntomas de depresión. Esto es uno de los factores de los que más se quejan las pacientes. La explicación se la adjudicó al cambio drástico de hormonas, similar a lo experimentado en la pubertad. 

Por su parte, la psicóloga Yazmin Cancel Cruz añadió que la menopausia es una etapa de vida que forma parte del desarrollo, pero puede tener características y síntomas particulares en cada persona. El impacto emocional y el manejo de esta etapa depende de la educación de la persona, la percepción que tenga la persona de la menstruación y el final de este ciclo. 

Asimismo, opinó que no estar consciente o alerta de cómo es el proceso y cómo puede variar también puede implicar un mayor deterioro de la salud mental durante este periodo. 

Si la persona no entiende que estos procesos generan ese malestar, que interrumpe su calidad de vida y altera cómo se relaciona con la pareja, si tiene dudas o algún indicador de preocupación, buscar ayuda es importante. Los profesionales le pueden ayudar a entender esta nueva etapa de vida que es parte del desarrollo continuo de la mujer, aseguró. Indicó que, de no ser tratado o atendido de manera adecuada, puede afectar a la identidad, el autoconcepto y reflejarse en baja autoestima y autoeficacia.

Es importante mantener los cuidados en general, dentro de ese plan tiene que estar acompañado del examen médico-físico continuo y de, en cuanto tenga la duda de un síntoma relacionado al autoconcepto o a las relaciones, buscar ayuda para que no vaya más allá ni se desproporciona, aconsejó Cancel Cruz.

Según su experiencia, en su mayoría, las mujeres van a su oficina por los efectos emocionales de la menopausia, sin saber que es un factor relacionado a esta etapa de vida.

A menudo otros síntomas se disparan y las personas buscan ayuda, pero no necesariamente buscan ayuda por la menopausia, sino que da la circunstancia de tener otros problemas añadidos”, indicó Cancel Cruz.

Problemas en las relaciones, depresión, nido vacío, eventos o estresores sociales, entre otras circunstancias, son las que hacen que las personas busquen ayuda. Muchas veces, la persona no ha tenido el periodo reflexivo necesario para entender que su cuerpo ha cambiado, ni para entender los cambios que están ocurriendo y cómo lo interno afecta lo externo.

Las repercusiones emocionales de la menopausia

Según la Fundación de Salud Mental Inglesa, para muchas mujeres, los efectos emocionales de la menopausia como los cambios de humor, estado de ánimo bajo y ansiedad alrededor de la menopausia son los primeros signos de que se acercan a la menopausia.

Medidas de autoayuda, como dormir lo suficiente, comer bien, hacer ejercicio regularmente y practicar yoga o meditación pueden ayudar.

Por su parte, Figueroa Rubero indicó que, desde el aspecto físico, puede dar insomnio, sequedad vaginal, en la piel o en la boca, disminución en el deseo sexual, puede cambiar el pelo, ocurrir un aumento en el peso y todos estos son factores que van a contribuir al impacto del estado de ánimos. 

Yo siento que no soy la misma”, son algunas de las quejas más comunes, según la experta. Explicó, que muchas veces, en estos casos, cuando verbalizan el por qué de esta sensación, se reduce a que les está pasando algo que no saben lo que es. 

Se normaliza que las personas que están en ese periodo no tienen que usar hormonas, porque sus familiares pasaron por ese periodo de su vida sin tomar ese tratamiento, lamentó. Explicó que las hormonas son para combatir esos calentones y otros síntomas provocados por la menopausia como la falta de sueño. 

Síntomas como este también contribuyen a alteraciones en el estado de ánimo y la escasez de motivación para ejercer actividad física, lo que promueve el sobrepeso. Conscientemente, el sobrepeso aumenta la probabilidad de cáncer de seno y endometrio, alertó. “Se pinta el pelo y no le queda igual, está reseco, no tiene la misma sensibilidad en la vagina a la hora de la estimulación sexual, entre otros”, explicó.

De la misma manera, Figueroa Rubero indicó que muchos de los obstáculos recaen en la valoración de las pacientes respecto a si tomar hormonas o no, los mitos, la desinformación, lo que dicen o la opinión de los demás y el miedo a los efectos secundarios. “Es como si tengo un problema del carro y cojo la opinión del vecino, en lugar de ir al mecánico”, explicó. 

Si hay una hormona específica que le bajó a la paciente la solución es darle un refuerzo de esa hormona para mejorar su calidad de vida, a corto plazo. A largo plazo, los beneficios son tienen una protección de alzhéimer, problemas cardiovasculares, protección de huesos, disminución de fracturas, entre otras condiciones físicas. Si la persona se encuentra bien, va a estar más disponible para hacer ejercicio y cuidarse durante este periodo.

“Es una etapa de la vida y hay que abrazarla. Ignorarla no va a ayudar. Todo tratamiento es personalizado, buscar ayuda es esencial”, concluyó Figueroa Rubero.