El duelo es “ese sentimiento que se experimenta cuando ocurre una pérdida”. Aunque comúnmente se asocia con el fallecimiento de un ser querido, también puede surgir ante otros tipos de pérdidas que no siempre se reconocen como duelos, sostuvo el psicólogo David Alcalá Pérez.
“No todas las pérdidas tienen que experimentarse en un orden específico ni todas las personas las viven de la misma manera”, expresó el experto. Existen situaciones como abandonar nuestro país y dejar a la familia, perder un trabajo en el que se estuvo por años o incluso la pérdida de un hogar tras un desastre natural, que pueden generar un duelo sin que la persona lo reconozca como tal, ejemplificó.
Es crucial recordar que este proceso nunca es lineal, agregó la psicóloga María Rodríguez Vidal. No todas las personas atraviesan todas sus etapas, y es posible moverse entre ellas de forma no secuencial. “Podemos estar en negación, luego en aceptación sin haber pasado por el coraje, y después sentir tristeza nuevamente”, precisó.
Generalmente, el duelo se asocia con una pérdida negativa, expuso Rodríguez Vidal. De hecho, la Asociación Americana de Psiquiatría lo define como “la angustia experimentada después de una pérdida significativa, usualmente la muerte de un ser querido”.
En esta línea, los únicos artículos publicados sobre el tema están relacionados a la muerte. Al buscar la palabra “duelo” en la web de la APA, los resultados son: El duelo: “Cómo sobrellevar la muerte de un ser querido”, “Cómo sobrellevar la muerte de un compañero de trabajo” y “El duelo oculto del aborto espontáneo”. Todos los anteriores son temas que alimentan el mito de que no existe un duelo fuera de este imaginario relacionado a la muerte.
Múltiples las razones para experimentar un duelo
El duelo puede estar vinculado a cambios abruptos, incluso si son positivos, reiteró la experta. Los duelos más reconocidos incluyen la pérdida de un ser querido, el fin de una relación y la pérdida de empleo. Sin embargo, hay otros que suelen pasar desapercibidos, como los que surgen a raíz de una mudanza, un cambio de escuela o de universidad, o salir de la casa de los padres.
Otro duelo poco reconocido, según Rodríguez Vidal, es el que ocurre tras una enfermedad o accidente que implica la pérdida de movilidad o una extremidad. “No se reconocen como duelos porque se enmarcan en un proceso de adaptación y ajuste, pero siguen siendo duelos”, recordó.
No identificar estas pérdidas como un duelo puede dificultar su manejo, coincidieron ambos expertos.
“Mientras no reconozcamos a qué se deben esas sensaciones o síntomas, no podremos trabajarlos de manera efectiva”, indicó Rodríguez Vidal. Por ejemplo, en terapia se han visto casos donde personas presentan disfunción sexual sin entender su origen, pero al analizar su historia, se identifican múltiples cambios simultáneos, como cambio de pareja, mudanza y nuevo empleo. Cada uno representa un duelo individual que, en conjunto, genera una respuesta emocional compleja.
De acuerdo con Rodríguez Vidal, otro ejemplo poco conocido es cuando una persona deja un empleo donde ha construido relaciones significativas para aceptar una mejor oportunidad.
Descubrir perderse experiencias o recuerdos por vivir fuera del país, a los 28, 30 o 40 años que tu vida no era lo que esperabas, entender que no puedes conseguir que tus padres sean como quieres, mirar hacia atrás y ver que hay versiones de ti que no van a volver a existir, echar de menos la salud u otro tipo de aspecto que consideraba normal en su vida, entre otros ejemplos, son los que señala la página Moderna de Pueblo y la psicóloga Ascen Castillo.
“Tenían una tristeza, tenían nostalgia, pero no lo estaban identificando como un duelo”, es lo que las personas suelen decir cuando pasan a su oficina sin saber que habían vivido un duelo, de acuerdo con Alcalá Pérez. No reconocer estas experiencias como tal puede afectar el bienestar emocional, subrayó. Puede afectar el estado emocional, de ánimo y la manera en cómo se piensa e interpretan las situaciones de ese punto en adelante, añadió.
Incluso, puede llevar a síntomas de depresión y, si no se atiende, derivar en problemas más graves, informó. Algunas personas también pueden desarrollar traumas cuando no procesan sus pérdidas y, al enfrentarse a eventos similares en el futuro, experimentan una respuesta emocional intensa.
La falta de reconocimiento de ciertos duelos se debe a múltiples factores, incluyendo aspectos culturales. “En algunos países, la muerte no es vista como una pérdida, sino como una trascendencia, por lo que no hay un proceso de duelo como tal”, insistió Pérez Alcalá. En muchas culturas, se asocia el duelo principalmente con la pérdida de un familiar, sin tomar en cuenta que también puede surgir por la desvinculación emocional con un lugar, un objeto o una experiencia. “Dependiendo de qué significado le demos a ese vínculo afectivo, determinaremos si experimentamos un duelo”, comentó.
Es fundamental “no juzgar” a quien está atravesando este proceso, sin importar la causa de su pérdida, destacó Alcalá Pérez. “No sabemos cómo esa persona está interpretando lo que perdió”, sostuvo al mencionar que puede ser una mascota, un empleo o un objeto con valor sentimental. En lugar de invalidar su sentir, se debe ofrecer apoyo y comprensión.
Las señales de alerta de un duelo no reconocido incluyen tristeza persistente, irritabilidad, recuerdos constantes de la pérdida e incluso sentimientos de coraje o culpa. “Si la persona siente que su estado de ánimo la incómoda, es importante buscar ayuda profesional”, cerró el experto en psicología.
El punto clave es reconocer que “el duelo va más allá de la muerte” y validar la importancia de cada pérdida según su significado personal, concluyó Rodríguez Vidal. Buscar ayuda profesional cuando las emociones se vuelven difíciles de manejar es una herramienta valiosa para atravesar este proceso de manera saludable.





