Tan reciente como en estas pasadas semanas, la Administración de Alimentos y Medicamentos, mejor conocida como FDA (por sus siglas en inglés) alertó a la ciudadanía a prestar atención a la sobredosificación en productos inyectables compuestos con semaglutida, situación que podría provocar efectos adversos, hospitalizaciones y que, evidentemente, preocupa a los profesionales de la salud.
La semaglutida es un medicamento del tipo agonista del receptor péptido, parecido al glucacón (GLP1), utilizados para el manejo de diabetes mellitus tipo 2 y la obesidad. A éste se le atribuyen beneficios como el aumento en la producción de insulina, disminución del vaciado gástrico y apetito y, además, reducción de la producción de glucacón. Al momento la semaglutida es comercializada bajo los nombres Ozempic, Rybelsus (diabetes) y Wegovy (obesidad), siendo estos tres los únicos aprobados por la FDA, explicó a Es Mental la doctora Leticia Hernández Dávila, endocrinóloga y presidenta saliente de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología.
No obstante, según la especialista, el uso no regulado de semaglutida y tirzepatida (otro de los medicamentos utilizados al tratar la diabetes y la obesidad), tanto en sus formulaciones originales como magistrales, mostrado como una forma “fácil” de bajar de peso, es preocupante.
Precisamente, los casos reportados por la FDA se tratan de dosificaciones erróneas que han sido suministradas a través de jeringuillas (no en bolígrafos, como lo son los aprobados por la agencia) y, en otros escenarios, un mal cálculo de la dosis del medicamento. Algunos, incluso, culminaron en hospitalizaciones.
Los Centros de Intoxicaciones de los Estados Unidos, por ejemplo, reportan un aumento de casi 1,500 % (desde el 2019) en las llamadas relacionadas a sobredosis o efectos secundarios de productos inyectables compuestos por semaglutida. Al 30 de junio de este año, los centros gestionaban 3,866 casos de exposición.
El gran problema es que “el paciente desconoce si está utilizando una formulación magistral o el medicamento aprobado y regulado por la FDA”, recordó la doctora Hernández Dávila.
Por su parte, la doctora Zahira Lugo, endocrinóloga y especialista en obesidad y endocrinología, reiteró que los inyectables compuestos por semaglutida no aprobados por la FDA no son seguros.
Al ser suministrados en jeringuillas no cuentan con la dosis estandarizada de la FDA.
“Al suministrarlo en jeringuilla están ocurriendo los errores en la dosificación de los medicamentos. Como consecuencia, ocurren efectos adversos como vómitos, náuseas y las hospitalizaciones”, señaló Lugo.
Pero, además, podrían verse casos de pancreatitis, piedras en la vesícula, deshidrataciones, dolores de cabeza y otros síntomas, dijo.
En la Isla, por ejemplo, han llegado casos a los hospitales a raíz de dolor abdominal intenso y cetoacidosis. El denominador común: medicamentos que no son aprobados por la FDA y que, además, se administran por personas que no son profesionales de la salud.
“Estos medicamentos, he escuchado que los están poniendo en gimnasios y/o estéticas”, detalló la doctora.
Hernández Dávila señaló que estos productos no son sometidos a estudios rigurosos y, por tanto, hay un mayor riesgo de eventos adversos relacionados a su uso.
La semaglutida no es la solución definitiva para la obesidad
Siendo la obesidad una condición crónica, el uso temporal de estos medicamentos, como la semaglutida, no es una cura para la misma. Por eso, en ocasiones, cuando se deja de utilizar, gradualmente se recupera el peso perdido.
“En ocasiones, estos medicamentos son utilizados en pacientes que están en terapias de diabetes, que incluyen medicamentos del tipo inhibidor de dipeptidil peptidasa-4 (DPP-4 i) y hasta en otros medicamentos agonistas del receptor del GLP-1, aumentando así su riesgo de eventos adversos”, enfatizó la doctora Hernández Dávila.
“Ni los medicamentos originales y mucho menos las formulaciones magistrales han sido aprobadas para el uso en combinación con medicamentos del tipo DPP-4, ya que estos medicamentos están diseñados para evitar que se degrade el GLP-1 en el organismo”, sostuvo.
Planteó, de igual forma, que organizaciones como Obesity Medicine Association, la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología y otras, se han expresado en contra del uso de fórmulas magistrales de medicamentos como la semaglutida, debido al riesgo adicional que conlleva su uso.
Finalmente, ambas profesionales coincidieron en que el manejo conlleva una evaluación exhaustiva y un manejo multidisciplinario; tomando en consideración factores clínicos, psicológicos y sociales.
“Muchas personas que viven con obesidad han internalizado el estigma social que desafortunadamente aún acompaña esta condición. La obesidad puede estar relacionada al uso medicamentos, desórdenes de alimentación, factores genéticos, condiciones médicas, factores socioeconómicos o ser el resultado de traumas emocionales severos”, subrayó la presidenta saliente de la Sociedad Puertorriqueña de Endocrinología y Diabetología.
Recordó que cada paciente tiene unas particularidades, por tanto, se requiere de un abordaje único, en el que la voz de este también tenga importancia.
“Existen múltiples acercamientos nutricionales, de actividad física, terapia conductual y múltiples terapias aprobadas por la Administración de Drogas y Alimentos, más allá de los medicamentos inyectables. Los medicamentos agonistas de GLP-1 o GIP/GLP-1 como Zepbound (tirzepatide) no necesariamente son la terapia de elección o la terapia farmacológica inicial para todos los pacientes”, concluyó, por su parte, Hernández Dávila.
Mientras que la doctora Lugo hizo un llamado a los ciudadanos a buscar ayuda de especialistas en el tema, quienes tienen la educación para brindar recomendaciones basadas en los medicamentos aprobados por una agencia reguladora, como lo es la FDA.





