Los puertorriqueños -gregarios, fiesteros y familiares- de repente nos encontramos con un mundo totalmente ajeno a nuestras costumbres de socialización por la pandemia del COVID-19.

No podemos reunirnos, no podemos tocarnos, no podemos bailar en grupo, ni hacer «ventetúes» con la familia y los amigos. Al igual que todo el planeta, nos hemos visto forzados a buscar otras maneras de canalizar la socialización y de hacer esa conexión humana con nuestros seres queridos. Estamos teniendo mayor interacción a través de las redes sociales, pero también hemos comenzado a usar herramientas virtuales como Facetime, Skype, Google Hangout y Zoom, que algunos usaban para reuniones de trabajo con personas a distancia o para ver a amigos y familiares que residen en el exterior, para nuestros festejos. Ahora estas plataformas se han convertido en nuestros mejores aliados en contra de la soledad, el desánimo y la depresión que provocan las medidas de aislamiento social impuestas para evitar la propagación del mortal virus.

Cumpleaños, happy hours, Día de las Madres, fiestas virtuales o watch parties para ver películas, y hasta la hora del chisme entre amigas, entre otras celebraciones, ya se han hecho habituales entre muchos a través de las plataformas de video-comunicación, además del trabajo y el estudio a distancia, pero ¿cómo es la mejor manera de conectar en el plano humano a través de estas herramientas? 

Aunque el tema es uno flexible y en desarrollo, del cual vamos aprendiendo sobre la marcha, hay algunas reglas de etiqueta y expectativas que pueden ayudar a una mejor experiencia, dependiendo del tipo de socialización virtual que se esté tratando de lograr, según expertos que han escrito sobre el tema.

Por ejemplo, lo primero es lograr superar las barreras tecnológicas, pues no todo el mundo domina bien estas herramientas de videoconferencia. El diario Los Angeles Times ha publicado una guía para socializar virtualmente con tus amigos que ayuda a acortar esa curva de aprendizaje con consejos prácticos tales como que es mejor utilizar una computadora portátil en vez del teléfono, que al utilizar Zoom lo mejor que funciona es la visualización estilo galería o Gallery View que permite ver a todos los participantes a la misma vez, y la importancia del uso de la función mute para apagar el micrófono cuando no se esté hablando de modo que se evite convertir la confraternización en un gallinero.

Otros consejos son subir la computadora portátil sobre una pila de libros para tener un mejor ángulo de cámara -de arriba hacia abajo- para lucir mejor, asegúrate de tener algo agradable de fondo ya que todos estarán viendo lo que tengas a tus espaldas, planifica hacer algún tipo de actividad que no sea solo hablar y determina cuánto durará o sea cuándo es un buen momento para despedirse y cerrar el evento virtual.

El investigador en el tema de emociones e interacciones sociales Dr. Alexander Danvers tiene augurios preocupantes sobre las implicaciones a largo plazo de este cambio hacia una mayor socialización virtual, particularmente en cuanto al aumento significativo en el uso de posteos en las redes sociales y envíos de mensajes de texto a través de distintas plataformas. Según sostiene en un escrito publicado en Psychology Today hay grandes diferencias en torno a la forma en que nos comunicamos y percibimos la comunicación presencial y en posteos o mensajes de texto. En los primeros hay contexto y priman las señales de comunicación no-verbal que van moderando la conversación y con ella la relación entre los seres humanos que se están comunicando. Por ejemplo, si surge un tema incómodo o diferencia en una conversación, el solo fruncir el ceño o subir una ceja de una parte podría provocar que la otra cambie el tema o se explique mejor para evitar un enfrentamiento o mal entendido.

Sin embargo en la segunda, posteos o mensajes de texto, no hay ningún contexto ni gesticulación que permitan entender e interpretar el tono del mensaje, lo que se presta a malas interpretaciones y a la creación de conflictos, estima.

Según señala, a largo plazo este periodo de uso intenso de socialización virtual podría cambiar nuestras relaciones personales porque son relaciones que se construyen a lo largo del tiempo, con personas que tienen historias compartidas, y que pueden ser laceradas o rotas por conflictos o malos entendidos. También pueden dirigirnos a ir creando círculos de amistades más homogéneos política, cultural y socialmente para evitar estos conflictos ya que expresiones constantes de nuestras posturas en las redes pueden alejarnos de amistades que piensan distinto y, en línea, no hay formas sutiles de expresar nuestro desacuerdo con dichos argumentos.