Un fetiche es saludable mientras tenga consentimiento y aceptación de todos los participantes, aseguró la sexóloga y sexopedagoga, Zaida Lorenzo Vargas.

Los fetiches son la excitación sexual hacia una parte del cuerpo que no es genital, definió. Tienen una sensación de agrado a través del roce de los codos o las orejas, por los tacones, entre otros, ejemplificó Lorenzo Vargas.

Por su parte, la psicóloga licenciada, Yizara González Figueroa, añadió que un fetiche es cuando una persona se ve atraída a objetos o partes del cuerpo no convencionales. Especificó que son parte de una diversidad humana y que no necesariamente son saludables o no saludables, ya que lo fundamental es cómo la persona lo maneja y cómo lo integra. “Se trata de una diversidad como tal”, aseguró.

González Figueroa destacó que es esencial entender cuán severa es esta atracción. Depende de varios factores, como el consentimiento, cuán cómodo o cómoda se siente la otra persona, el respeto mutuo, la comprensión de las necesidades y límites, la seguridad y la no interferencia en la vida cotidiana. 

Asimismo, reiteró la importancia de la educación y de la prevención para evitar que se convierta en una distorsión o un trastorno. Además, dijo que es importante que la vida sexual no se enfoque exclusivamente en esta parte del placer, dijo González Figueroa.

Un estudio encontró que las preferencias por partes o características del cuerpo y por objetos generalmente asociados con el cuerpo son las más comunes, sosteniendo entre un 33 y 30% respectivamente. A estas le siguieron los fetiches del comportamiento de otras personas, figurando un 18%; el comportamiento propio, 7%; el comportamiento social, 7%; y los objetos no relacionados con el cuerpo, 5%. 

Entre estos, los pies y objetos asociados con los pies eran lo más común de las preferencias. 

¿Por qué los fetiches están demonizados? Según Lorenzo Vargas, la cultura machista de Puerto Rico ha centralizado al sexo en la penetración exclusivamente. Consecuentemente, se le ha puesto una mirada crítica y una connotación negativa a los fetiches. Sin embargo, detalló que es importante considerar que el 45% de las personas en Estados Unidos tienen algún fetiche

Continuó al explicar que los fetiches surgen cuando la persona se siente cómoda o cómodo con ese objeto o con esa parte del cuerpo, pero no hay una causa específica. Incluso, indicó que hay muchos hombres que primero se fijan en los pies y otros aspectos que no son sexuales, antes de proceder a un segundo paso o acercamiento.

“Se trata de cambiar la monotonía, crecer en la relación, tener una sonrisa pícara cuando hay una atracción que va mucho más allá de lo que es las partes básicas”, comentó al explicar algunos de los beneficios principales de introducir los fetiches en la vida sexual y aceptar cualquier práctica, mientras sea segura y consentida. 

Es un toque adicional a la sexualidad”, agregó Lorenzo Vargas. La parte fundamental es el consentimiento y que no provoque un malestar, repitió. 

Es importante que también los fetiches se consideren como un idioma entre la pareja. Buscar la manera de hacerle sentir ese momento de placer en algún momento que no tenga que ver con la intimidad sexual, recomendó la experta. 

En este marco, otra indagación concluyó que el fetichismo o la atracción hacia objetos inanimados con fines de gratificación sexual no es poco común. Sin embargo, los datos disponibles no son lo suficientemente amplios. Consecuentemente, la evidencia es escasa.

La misma investigación subraya que, a menudo, los fetiches ocurren en un entorno de relación donde ambas partes están de acuerdo y, por lo tanto, no se requiere intervención clínica y no se registra. El diagnóstico y el reconocimiento de la aflicción son valores culturalmente influenciados y deben considerarse como tales. Los médicos deben colocar estos comportamientos en el contexto correcto, comprenderlos y explorarlos en un ámbito social y cultural.

Asimismo, al igual que opinaron las entrevistadas, el estudio estableció que las sociedades consideradas “sex-positive” (que proyectan a la exploración de la sexualidad como algo positivo) ven la actividad sexual como diversión. No obstante, consideró que, al contrario, las sociedades “sex negative” (que educan sobre el sexo desde un punto de vista en el que se prohibe la sexualidad y se limita la expresión sexual) ven al propósito de la actividad sexual como puramente procreadora. Consecuentemente, las sociedades que son negativas para el sexo pueden mostrar tasas más bajas de parafilias y fetiches, pues las personas son menos probables a explorarlas.

Preguntar es esencial. La comunicación de lo que le gusta y los límites son lo más importante. “¿Por qué no añadir cosas nuevas o probar placer con otras partes del cuerpo?”, cuestionó Lorenzo Vargas.