Se encontraba en su escuela, en Aibonito, cuando al verla caminar con su característica falda y el soporte de su muleta tres niñas le gritaron: “ballena de tres patas”.

Natalia Santiago Pérez, quien tenía en ese entonces 13 años, fue atacada por ser diferente. Ese patrón de bullying o acoso se repitió a lo largo de su niñez y adolescencia al haber nacido con Amelia – una condición congénita que tiende a ocasionar que quien la padece nazca sin uno o más miembros del cuerpo. 

La periodista y tuitera, ahora de 23 años y quien nació sin su pierna izquierda, continúa sufriendo el bullying. Recientemente, un usuario en las redes sociales la comparó con la lámpara de Pixar, haciendo referencia al logo del estudio de animación de Walt Disney. Esto sucedió luego de que la joven publicara un vídeo haciendo ejercicio.

Santiago Pérez aseguró que en lugar de molestarse, soltó una carcajada y le respondió: “Añadí la lámpara de Pixar en mi lista de disfraces para Halloween”. 

Luego, produjo otro video, esta vez imitando a Pixar, el que ya cuenta con unas 5,000 reproducciones en TikTok y 2.5 millones en Twitter. 

A pesar de la forma en que la joven tomó este comentario, reconoce que las críticas le han sacado muchas lágrimas. 

En los años de su niñez hasta más entrada en la adolescencia, Santiago Pérez lloró en innumerables ocasiones por el acoso que sufrió tanto en la escuela como en las redes sociales.

“De pequeña yo creía que la pierna me iba a crecer, imagínate”, relató en entrevista con Es Mental.

Si bien es cierto que en varias ocasiones le pidió a sus acosadoras que la dejaran de molestar, estas continuaron. Le enviaban mensajes ofensivos acerca de su condición a través de Facebook.

Hasta que un día se cansó.

Acudió a la trabajadora social de su plantel escolar, quien en conjunto con maestros y estudiantes le ayudaron a librarse del acoso. Los mensajes dolorosos que recibió los borró, pero el agradecimiento que sintió hacia los que la ayudaron todavía lo conserva.

El bullying: un mal social

La trabajadora social-clínica de la Escuela Luis Rodríguez Cabrero, en San Juan, Ana Cruz Santana, explicó que, por lo general, al toparse con un caso de acoso en las redes sociales que proviene desde la escuela, se tiene que contactar a los padres y al director para dilucidar el conflicto. Luego, cualquiera de los dos se debe comunicar con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) para denunciar la situación.

La trabajadora social también es la persona encargada de organizar talleres educativos para padres y para niños acerca del acoso escolar y cibernético, explicó.  

Pese a lo duro que tiende a ser coordinarlos, Cruz Santana aseguró que el Departamento de Educación no la ha ayudado en la coordinación de estos talleres, ni siquiera proveyendo los contactos de posibles recursos.

El Perfil de Salud y de Seguridad del Estudiante en Puerto Rico del Instituto de Estadísticas (2015-2017) define al acoso escolar como una agresión en la que uno o más estudiantes son expuestos a sucesos de violencia de manera repetitiva en los espacios escolares. En contraste, el acoso electrónico es cuando surge en las redes sociales.

Las estadísticas del perfil muestran cómo en 2015 el acoso en las escuelas rondó un 10.0% mientras que en 2017 fue un 17.1%, lo que es equivalente a un incremento de un 7.1%.

El acoso electrónico, en 2015, fue de un 6.7% mientras que en 2017 rondó un 13.2%. Este incremento es de un 6.5%, un poco menos que el acoso en las escuelas.

La directora ejecutiva de la organización sin fines de lucro “CHICAS by Alejandra”, Frances Ryan Tonge, opinó que el acoso es un mal que se ha enraizado en la sociedad.

La también tía de Alejandra Sofía Leizán Ryan —la pequeña a quien se le dedicó la organización— explicó que la poca comprensión acerca de la diversidad humana es terreno fértil para que los pequeños incursionen inconscientemente en el acoso.

“Venimos de un mundo que, aparentemente, es bastante homogéneo”, esbozó la directora ejecutiva. “La sociedad ha establecido normas de comportamiento y de aceptación que están dictadas a otros factores que no están en nuestro control”.

La falta de enseñanza de los valores en los currículos escolares durante la enseñanza temprana de los menores también ha incidido en el surgimiento del bullying, mencionó Ryan Tonge.

Cómo evitar que los menores se conviertan en acosadores

No obstante, en ocasiones, los acosadores provienen de un trasfondo complicado.  

Las psicólogas clínicas del Grupo de Servicios Especializados en Psicología e Integrativos (mejor conocido como “Grupo SEPI”), Amarilis Ramos Rivera y Legna M. Ortega Medina, concurrieron durante el conversatorio “Los efectos del acoso escolar y sus consecuencias” en que la falta de autoestima juega un rol en la formación del acosador.

Las dos mencionaron que el acosador, en ocasiones, tiende a ser producto de una familia disfuncional en la que predomina el maltrato.

Por lo tanto, para evitar criar a un potencial acosador o acosadora, las dos recalcaron la importancia de enseñarle a los hijos y a las hijas a evaluar todos esos comentarios —a veces sutiles e inconscientes— que tienden a afectar a quienes los reciben.

“Los niños, en esas primeras etapas, no aprenden de lo que se les dice concretamente, sino lo que ven en nosotros los adultos que somos sus cuidadores, madres o padres”, esbozó Ortega Medina.

“Nosotros tenemos que ser unos buenos focos de modelaje desde el principio no sólo como modelos, sino a través de la comunicación”, agregó Ramos Rivera.

Las psicólogas clínicas estuvieron de acuerdo en la importancia de entender que todos podemos cometer un acto de bullying de manera inconsciente. Igualmente, puntualizaron la importancia de ser sensibles para detectar cuando se comete un acto de acoso.