El número de incidentes de violencia doméstica que han sido reportados por el Negociado de la Policía de Puerto Rico discrepa con el de las víctimas de violencia doméstica que han sido atendidas por la Oficina de la Procuradora de las Mujeres, en lo que va de marzo y en medio de la emergencia por el COVID-19, según datos provistos por ambos entes gubernamentales a Es Mental

Esto ejemplifica la cero “confianza” que inspira a la activista de derechos humanos, Amarilis Pagán Jiménez, “los números que está dando la Policía”.

Mientras las víctimas de violencia doméstica que ha atendido el  Centro de Respuesta Integrada de Apoyo y Servicios para la Mujer de la Oficina de la Procuradora de las Mujeres han aumentado un 35.9% desde el 1ro al 23 de marzo, en comparación con enero de este año, el Negociado de la Policía de Puerto Rico ha registrado un 7.82% menos de incidentes de violencia doméstica desde el 1ro al 25 de marzo, en comparación con el año pasado a la misma fecha.  

“[Nosotros] tenemos policías que no saben identificar los elementos de la violencia de género”, opinó la activista de derechos humanos. “Hay una cera comprensión de los patrones de violencia doméstica”.  

Esta recordó que, en 2011, la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia Federal llevó a cabo una monitoria de la Policía de Puerto Rico en la que encontró que los casos de violencia de género no eran registrados adecuadamente. Esto ocasionó que “no dieran credibilidad al número de casos en los récords de la Policía”.  

Por lo tanto, instó a que se “tomen con pinzas” los comparativas entre datos de marzo de este año y del pasado porque muchas mujeres no han reportado casos recientemente, así como las autoridades no han investigado con celeridad los que se han radicado. 

La psicóloga Mercedes Rodríguez López, miembro fundadora de la Casa Protegida Julia de Burgos, acotó que al toparse con un caso de violencia doméstica la responsabilidad de buscar ayuda no es tan solo de la víctima, sino del agresor, de la familia y del gobierno.

“La tentación de responsabilizar a la mujer para salir de su violencia siempre está ahí”. “Yo quisiera que el gobierno publique esos números [de teléfono de ayuda] con la misma importancia que publica los números a llamar cuando se tienen los síntomas relacionados al coronavirus”.

La psicóloga explicó que los fenómenos naturales y las crisis de salud pública son tiempos de desorganización social, lo que provoca que la política pública del gobierno desatienda a los sectores más vulnerables como las víctimas de violencia doméstica.

Igualmente, advirtió que el encierro que ha provocado el toque de queda y la cuarentena, en Puerto Rico, ha ocasionado que muchas de las víctimas de violencia doméstica se encuentren sometidas a la voluntad de sus agresores y más propensas a sufrir de esta.

“Las víctimas y las sobrevivientes desarrollan estrategias muy particulares para enfrentar la violencia cotidiana”, explicó. “Al cambiar esa rutina de salir ocasionalmente o ir al trabajo (…) las oportunidades de manejar esas situaciones se ven más limitadas”. 

La línea telefónica del Centro de Ayuda a Víctimas de Violación (mejor conocido como “CAVV”) ha recibido un total de 24 llamadas desde la implementación del toque de queda y la cuarentena el pasado 15 de marzo, según la directora del Centro, María Rebecca Ward.

A pesar de que la línea funciona 24/7 tanto para víctimas de violación sexual como de violencia doméstica, al momento de esta entrevista, la línea no se encontraba en funciones. 

La directora reconoció que tienen una avería, pero que la compañía telefónica que le brinda el servicio la estará reparando próximamente.

La directora mencionó que, en caso de no repararse a tiempo, “los consejeros tienen su celular”. “Habría que  ver de qué manera se pueden conectar” a la línea del Departamento de Salud.

Ward compartió que CAVV redactó un plan para ayudar a las personas sin hogar ante el COVID-19 que compartieron con la Oficina de la Procuradora de las Mujeres a raíz de que también puede cobijar a muchas de las víctimas de violencia doméstica. 

La Oficina de la Procuradora de las Mujeres cuenta con cuatro albergues que subvenciona, los cuales son utilizados para refugiar a las víctimas de violencia doméstica. La cantidad de espacios disponibles al momento de esta entrevista era 20. Sin embargo, la procuradora interina de la oficina, Madeline Bermúdez, mencionó que ha establecido que se habiliten los espacios administrativos de los refugios para que sirvan como dormitorios para las víctimas en caso de un incremento.

Esta añadió que la Oficina de la Procuradora de las Mujeres ha fortalecido la vigilancia en los albergues de víctimas de violencia doméstica y en los hogares de las personas con órdenes de protección de la mano del Negociado de la Policía de Puerto Rico.

“Nosotros, como ente fiscalizador, lo que hacemos es entablar comunicaciones de inmediato con Administración de Tribunales, con el Departamento de Justicia y con el Negociado de la Policía de Puerto Rico”, puntualizó la procuradora interina. “Nos aseguramos que todos los servicios bajo la Ley 54, que son las órdenes de protección, se estén viendo”.