¿Pueden una serie de suaves golpecitos con la yema de los dedos sobre puntos específicos del cuerpo ayudar a reducir la ansiedad, el estrés y los efectos del trauma? Esa es la premisa del tapping, técnica que ha despertado tanto interés como controversia. Esto pues, mientras algunos profesionales de la salud mental la incorporan como complemento en el tratamiento de ciertos trastornos, parte de la comunidad científica continúa evaluando sus mecanismos de acción y su alcance terapéutico.

“En el ámbito clínico, es una técnica de liberación emocional (EFT). Se usa como una herramienta terapéutica porque es una técnica que se combina con acupuntura, pero sin las agujas. Entra en lo que es el modelo de psicología cognitiva moderna”, indicó la doctora Enid López Valentín, quien mencionó al doctor Roger Callahan como creador de esta técnica.

El tapping combina elementos de la acupuntura y la acupresión con principios de la psicología contemporánea. Sus antecedentes se remontan a la década de 1980, cuando el doctor Callahan, un psicólogo estadounidense, desarrolló una serie de procedimientos basados en estimular puntos específicos del cuerpo mientras la persona se concentraba en una emoción o problema particular. En ese entonces, ese enfoque de psicología energética fue bautizado por Callahan como Terapia del Campo del Pensamiento (TFT). 

En la década de 1990 uno de sus estudiantes, Gary Craig, adaptó y simplificó el procedimiento, desarrollando el EFT, conocido popularmente como tapping. La nueva versión mantuvo la idea de estimular puntos específicos del cuerpo mientras la persona se concentra en una emoción, recuerdo o pensamiento asociado con malestar.

Se le enseña a la persona a tocarse suavemente, dando golpes suaves con las yemas de los dedos, en puntos específicos del cuerpo, usualmente un enfoque energético en los meridianos. Deben ser no más de cinco a siete golpecitos. Mientras, se enfoca en el problema específico (que quiere trabajar), sea una emoción, pensamiento o dolor físico”, sostuvo López Valentín.

Reacciones mixtas

Según el Instituto Nacional del Cáncer, en la medicina china tradicional, los meridianos son canales que forman una red en el cuerpo por la cual fluye el qi o chi (energía vital), el cual bloqueado causa dolor o enfermedad. Su flujo se restaura al usar presión, agujas, succión o calor en cientos de puntos específicos a lo largo de los meridianos.

Un estudio publicado en Journal of Evidence-Based Integrative Medicine encontró que participantes que recibieron entrenamiento en EFT mostraron reducciones significativas en síntomas de ansiedad, depresión, dolor y trastorno por estrés postraumático, además de disminuciones en los niveles de cortisol y la presión arterial. Sin embargo, los investigadores advirtieron que el trabajo careció de un grupo de control y señalaron la necesidad de seguir investigando los efectos fisiológicos de la técnica.

“Se usa mucho. Está avalada por la División 12 de la Asociación Americana de Psicología (APA), que ni la aprueba ni la prohíbe, sino como uno de los criterios que se integra al marco cognitivo conductual para manejar aspectos somáticos del paciente, también con depresión e inicialmente se comenzó a usar con pacientes diagnosticados con PTSD (trastorno de estrés postraumático)”, dijo López Valentín.

La División 12 de la APA, también conocida como la Sociedad de Psicología Clínica, es el grupo que reúne a profesionales dedicados a la práctica, investigación y docencia de esta profesión. Su función principal es promover el desarrollo de la ciencia y la práctica clínica, estableciendo y evaluando los tratamientos psicológicos más eficaces.

Una revisión de la literatura científica publicada en 2022 concluyó que la EFT cuenta con evidencia para su uso en algunas condiciones de salud mental y que cumple con criterios metodológicos de la División 12 de la APA para una práctica basada en evidencia. Sin embargo, esa interpretación no representa una posición oficial de la Asociación y sigue siendo debatida por parte de la comunidad científica.

Para algunos profesionales, su principal atractivo es que puede convertirse en una estrategia de autorregulación que el mismo paciente puede emplear fuera del consultorio. Aunque sus raíces se relacionan a conceptos de la medicina tradicional china, el tapping se ha incorporado por algunos terapeutas dentro de modelos contemporáneos de intervención psicológica como herramienta complementaria para ayudar a manejar síntomas asociados con ansiedad, estrés y experiencias traumáticas.

Está comprobado que la densidad de los golpecitos y darle el mensaje a nuestro cerebro en términos de tocar esas áreas en particular reduce la ansiedad. Estudios clínicos así lo demuestran. Se ha validado con (pacientes de) PTSD. Y también disminuye el cortisol, hormona que si la persona está en estrés sale por las nubes. Es una técnica auto aplicable y fácil de manejar que se puede usar en cualquier lugar, una técnica de primeros auxilios emocionales”, sostuvo López Valentín.

Conexión cuerpo y mente

Durante una sesión, la persona identifica la emoción, pensamiento o experiencia que desea trabajar. Luego, realiza una secuencia de golpecitos suaves mientras repite una frase breve relacionada con aceptación o regulación emocional.

“El paciente escoge cuál es la emoción que le está afectando, el trauma o el pensamiento específico y desarrolla una expresión. Puede ser: “aunque tengo este dolor o este problema, me acepto profundamente”. Y ahí comienza a tocarse (con el tapping)”, sostuvo la psicóloga clínica.

Los puntos más utilizados incluyen la cabeza, las cejas, el costado del ojo, debajo de los ojos, la parte inferior de la nariz, el mentón, la clavícula, el pecho y la zona lateral del cuerpo debajo de las axilas.

La secuencia suele repetirse varias veces, mientras la persona evalúa la intensidad de su malestar. “Se mide, de cero a diez, dónde está la ansiedad. Si todavía la siente, se continúa trabajando hasta que disminuya”, explicó.

Según indicó, las frases deben ser cortas y repetitivas, similares a un mantra de aceptación. “Me acepto, me amo, me respeto profundamente”, son ejemplos de afirmaciones utilizadas durante el ejercicio, dijo.

Agregó que uno de los principales usos clínicos es en personas con trastorno de pánico.

“Antes de un ataque de pánico siempre hay un aviso del cuerpo. Le podemos enseñar al paciente a identificar esos síntomas, cuando el cuerpo cambia, y aplicarla. Va a ayudar a enviar señales a nivel cerebral, la amígdala cerebral (núcleo de control de emociones y sentimientos), donde se aplica el “fight or flight” (respuesta de lucha o huida)”, señaló.

Advirtió que el objetivo es ayudar a la persona a intervenir antes de que la ansiedad alcance niveles incapacitantes.

“Esta técnica nos pone en vanguardia porque lo que el paciente pide es algo para que le quite eso (el ataque de pánico), porque no quiere estar así”, indicó López Valentín.

Según explicó, el tapping puede contribuir a regular la respuesta de alerta del organismo relacionada con el sistema nervioso simpático (responsable de preparar al cuerpo para reaccionar ante amenazas) y favorecer la activación del sistema parasimpático (asociado con la calma).

Por esa razón, dijo, algunos profesionales de la salud mental describen esta herramienta como una forma de “primeros auxilios emocionales”.

Añadió que suele combinarse con otras estrategias, como la respiración diafragmática, técnica que utiliza el diafragma para lograr una respiración profunda y relajante.

“El hecho de enseñarle al paciente cómo respirar lo relaja. Altera esa señal equivocada de miedo que está enviando el cerebro”, expresó.

Accesible, pero complementario

Entre los factores que han impulsado el interés por el tapping destaca su accesibilidad. Según WebMD, entre sus características se encuentran que es una técnica no invasiva, de bajo costo, que puede aprenderse con orientación adecuada y que no implica medicamentos con posibles efectos secundarios. Además, una vez aprendida, puede practicarse de manera independiente y suele requerir menos tiempo que algunas modalidades tradicionales de terapia.

Sin embargo, también advierte que por sus aparentes beneficios no se deben descartar los tratamientos ya establecidos. Tampoco se ha encontrado que es superior a las terapias convencionales y no debe utilizarse como reemplazo de la atención de un profesional de la salud.

De hecho, se exhorta a tener precaución en personas con trauma. Esto pues, al enfocarse en recuerdos o experiencias dolorosas, pueden surgir emociones intensas, por lo que se recomienda contar con acompañamiento profesional.

“Es importante que la exposición sea consistente y que el paciente tenga un compromiso terapéutico para poder manejarlo e ir reduciendo el pánico, el pensamiento o el trauma recurrente”, reiteró López Valentín.

Por su parte, la doctora Karen Martínez González, directora del Departamento de Psiquiatría del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico, destacó la importancia de continuar explorando diferentes modalidades de tratamiento para atender las necesidades particulares de cada persona.

El tapping es como un masaje terapéutico, similar a la acupresión y la acupuntura”, indicó. A su juicio, lo importantes es poder incorporar distintas herramientas que puedan ayudar dentro de una visión integral del paciente.

“Se necesita estudiar y emplear diferentes modalidades de tratamiento para la conceptualización de la enfermedad de la persona”, añadió.

Para algunos profesionales, el componente positivo está en la conexión entre cuerpo y mente. 

“Lo relacionado a la energía del cuerpo puede ayudar”, reconoció Martínez González.

Por ahora, su lugar dentro de la salud mental parece estar definido como una herramienta complementaria: una opción adicional que puede acompañar la terapia profesional, pero que no sustituye el tratamiento clínico cuando una persona enfrenta un problema de salud mental.