El trastorno de ansiedad por enfermedad, conocido por muchos como hipocondría, se caracteriza por las personas que tienen un estrés o ansiedad que se sale de los parámetros normales, de manera persistente, sobre la posibilidad de tener una enfermedad o contagiarse. Así lo definió la psicóloga y presidenta de Psy-Q Group, Jennifer Castro Cruz

Especificó que no se trata de que la persona repita que tiene los síntomas de otros, sino que, de manera constante, exagera cualquier síntoma, seguido por pensamientos catastróficos. Ante un malestar o dolor, una persona con este trastorno, automáticamente, piensa que son tumores, enfermedades severas o condiciones crónicas, indicó.

En esta línea, la también psicóloga Yazmín Cancel Cruz destacó que el trastorno de ansiedad recoge varias condiciones como la ansiedad por separación, fobias específicas, ansiedad generalizada, ataques de pánico y la agorafobia. Entre sus características, mencionó la preocupación excesiva y el aumento de los temores. Especificó que también se pudiese tratar de ansiedad relacionada a algo específico como un objeto, una situación o a condiciones médicas, como es este caso. 

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V por sus siglas en inglés y versión más reciente), algunos pacientes se examinan a sí mismos en repetidas ocasiones y son fácilmente alarmados por nuevas sensaciones somáticas. Algunos de los síntomas mencionados son la preocupación de tener o adquirir un trastorno grave, tener mínimos o ningún síntoma, queda alertado con facilidad ante a problemas de salud personales y se preocupa por la existencia de esta enfermedad durante más o menos 6 meses, aunque la enfermedad específica temida puede cambiar durante ese período.

Puede surgir sin episodios previos, aseguró Cancel Cruz. Mientras, Castro Cruz agregó que no necesariamente tiene que haber un perfil de personas más vulnerables a desarrollar este trastorno. Sin embargo, cuando hay una persona dentro de la familia que sufrió por una enfermedad o condición específica, sus seres queridos sí pueden temer tener lo mismo hasta el punto de desarrollar este trastorno. 

Se puede desarrollar un temor tanto a condiciones físicas como mentales, compartió Castro Cruz. Respecto a las condiciones emocionales, las más mencionadas son la ansiedad, la depresión y la bipolaridad. Muchas veces estas personas no conocen los síntomas de estas condiciones, sino que por lo que conoce “de la calle” asumen que sí cumplen con los criterios de estas. De no cuidarse o atenderlo, estos sentimientos pueden provocar síntomas somáticos.

Malestar, ataques de pánico, sudoración, preocupación excesiva, idea anticipatoria de algo catastrófico,  fueron otros de los síntomas mencionados por Cancel Cruz. “Existen dos bandas: personas que nunca van al doctor por miedo y otras que van al doctor frecuentemente”, dijo.

Otra consecuencia que mencionó Castro Cruz, son los gastos que se incurren innecesariamente, intentando atender una condición médica que no existe. Asimismo, buscando lo que no existe, las personas se hacen estudios y procedimientos invasivos que los exponen a otras condiciones o efectos físicos. Pese a que los estudios o laboratorios han salido bien, buscan una segunda, tercera y cuarta opinión. 

Asimismo, Castro Cruz opinó que la hipocondría está normalizada en Puerto Rico. específicamente. “Hay muchas personas mayores, en lista de espera de una cita médica, que comparten síntomas que están sintiendo. Unos escuchan los síntomas de otros y dicen: ‘Oye yo también lo tengo’. De esta manera, poco a poco, se puede desarrollar este trastorno de ansiedad por enfermedad”, indicó.

Por su parte, Cancel Cruz añadió que en los últimos años, en Puerto Rico, la población en general ha sido impactada por la crisis de salud, situaciones económicas, cambios que han ocurrido en el contexto social, entre otros que han aumentado el número de personas con este trastorno. 

Explicó que hay una mezcla de causas, aparte de la predisposición que trae la genética, pero que se va a potencializar con todos estos eventos que han pasado en la vida tanto como colectivo como individual.

Castro Cruz coincidió al expresar que este trastorno está afectando cada vez a más personas en Puerto Rico. “Hay una vulnerabilidad palpable en la población, pues han vivido y experimentado muchos eventos”, especificó. Por ende, hay que estar alerta de que cualquiera en cualquier momento puede elevar ese estrés de manera tan intensa que pueda interrumpir su día y que sepa que hay tratamientos para atenderlo. 

Mientras, de acuerdo con el DSM-V, algunos de los tratamientos sugeridos son con inhibidores de la recaptación de serotonina, al igual que la terapia cognitivo conductual. Asimismo, según la Asociación Americana de Psiquiatría (APA por sus siglas en inglés), los pacientes pueden beneficiarse de tener una relación de confianza con un médico que los cuida y los tranquiliza. De manera similar, la APA alerta que, si los síntomas no se alivian correctamente, el paciente puede sacarle provecho a la derivación psiquiátrica mientras continúa bajo los cuidados del médico de atención primaria.