Desde niños es evidente depender de los padres para cada paso en la vida. Pero, a medida que una persona crece, son varias las responsabilidades y decisiones que recaen sobre esta. ¿Qué pasa cuando existe la necesidad de mantener hábitos y actitudes relacionadas a la dependencia extrema? Podría tratarse de un trastorno de personalidad dependiente.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM5 por sus siglas en inglés), define a este trastorno como un estado mental en el que las personas dependen demasiado de otros para satisfacer sus necesidades, tanto emocionales como físicas.

La especialista en psicología clínica, la doctora Giselle Morales, describió al trastorno como aquel caracterizado en patrones de pensamientos, percepción y reacción, y relación duradera y repetitiva que tienen las personas hacia otras. 

“Es una indecisión extrema, son pensamientos dentro de sus capacidades. Ellos llegan a dudar si lo que están haciendo está bien y que pueden fracasar en cualquier momento”, detalló.

La especialista en trabajo social, Olga María Morales explicó que se trata del estado en donde la persona depende totalmente de otros. Se puede ver desde la infancia, cuando el o la niña dependen en la toma de decisiones de hasta lo más simple.

No obstante, la especialista aclaró que hay una diferencia entre adultos y niños, pues cuando están más pequeños se puede comenzar una prevención temprana, a través de la psicoterapia.

Sostuvo, además, que se trata de una necesidad dominante y excesiva de que le cuiden, lo que les lleva a un comportamiento sumiso y de apego exagerado, así como de miedo a la separación.

Síntomas o señales

La especialista en psicología explicó que podrían manifestarse síntomas de miedo a la soledad o dependencia constante hacia otros. También, tener baja autoestima y ser muy complacientes.

“Evitan tomar decisiones, al menos que los demás digan haz esto o haz lo otro, una actitud extremadamente pasiva, pesimismo acerca de sus capacidades, es una búsqueda constante de relaciones que es la necesidad de protección ininterrumpida”, detalló. 

De acuerdo con Morales, las características anteriormente expuestas son las que les hacen creer que no pueden sostenerse por ellos mismos, lo que los lleva a tener una necesidad constante de protección.

Los síntomas más claros pueden verse cando que la persona ha de actuar con extremada sumisión.

“Dependen de esa otra persona y todo en su vida, cualquier decisión es dependiendo de lo que diga esa otra persona”, explicó. 

Según Morales, cuando el individuo es criticado, puede terminar muy lastimado, pero no expresa lo que sintió al momento de recibir la crítica.

Subrayó que tienen mucha dificultad -en todos los aspectos- para tomar decisiones, así como miedo excesivo a perder a la persona de la cual dependen. 

De acuerdo con Morales, hay casos en los que algunas personas son dependientes en algunos contextos de su vida, más independientes en otros. Explicó que es un trastorno que de no ser tratado, la persona puede continuar con estas conductas. 

“Las complicaciones que tiene este trastorno es que van a padecer ansiedad, depresión o ambas y en muchos casos pues llegan al consumo de sustancias”, señaló. 

De acuerdo con la especialista, al ser personas sumisas, buscan que no se les abandone aún en situaciones que podrían incluir abuso, físico emocional y/o hasta sexual.

“No importa en general si la otra persona me hace daño o qué decisión tome, la persona dice: ‘’eso es lo que voy a hacer’’, puntualizó. 

Destacó como relevante que, en estos casos, puede haber diferentes personas reunidas -con el mismo trastorno- y ninguna va a tener el mismo plan de tratamiento.

Recomendaciones 

La psicóloga recomendó buscar ayuda de algún profesional de la salud mental, para que se puedan brindar herramientas para promover el autoestima y, en casos que sea necesario, combatir los síntomas de depresión presentes. 

Además, se les entrena en habilidades sociales que no están desarrolladas y así combatir la rutina que les hace tener ansiedad y temor.

Otra alternativa dentro del tratamiento cognitivo conductual, de ser necesario, es la evaluación sobre comorbilidades como la ansiedad y la depresión. 

Este trastorno afecta a 1.5 por ciento de la población de los Estados Unidos, pero existe una alta heredabilidad de hasta un 80 por ciento. De igual manera, puede estar relacionado a factores de la crianza, familia y su niñez.


Finalmente, la trabajadora social resaltó la importancia de trabajar las emociones, autoestima y sobre todo autonomía y, mencionó, que entre las terapias más utilizadas se encuentran la cognitiva, la conductual y cognitiva conductual.