Aunque nunca es tarde para abordar el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), cuanto antes se intervenga, mejor. En este sentido, la etapa escolar ofrece una oportunidad invaluable para trabajar con los niños y niñas y lograr avances significativos, según expertas entrevistadas por Es Mental.

Reconocer y evaluar a estos menores de forma temprana es muy importante, pues, de lo contrario, puede llevar a retrasos en su proceso de aprendizaje y adaptación en el ambiente escolar, de acuerdo con la psiquiatra Delimar Miranda Viera

“El trastorno de déficit de atención en edades tempranas puede también interferir con sus relaciones interpersonales con los pares y con los maestros también”, destacó.

Por su parte, la licenciada Kimberly Ríos, psicóloga escolar, afirmó que la intervención temprana en estos casos es vital, ya que ayuda a identificar las debilidades y necesidades del estudiante en ese tiempo determinado. 

Recomendó a los especialistas y profesionales a recomendar a los padres sobre aquellas áreas identificadas en el menor y cómo trabajarlas cuando el niño llegue a la escuela o esté en el prekínder. Por ejemplo, si el niño es más visual o auditivo, son áreas que pueden ser identificadas, para luego de forma multidisciplinaria fortalecerlas. 

De manera similar, la licenciada Viviana Vicéns, psicóloga, sostuvo que mientras más temprano se comience a trabajar con los signos de este trastorno será mejor, puesto que estudios sugieren que trabajar de forma temprana con estos menores puede reducir la severidad de los signos más adelante. 

Reconociendo el déficit de atención en etapa escolar

Según Miranda, es importante que en la evaluación se descarten condiciones médicas que pudieran estar asociadas a esos síntomas. Por tanto, es vital que se visite el médico para descartar condiciones médicas similares al TDAH.

Además, al momento de reconocerlo es de suma importancia que se evalúen varios ambientes, ya que para el diagnóstico de este trastorno, la hiperactividad e inatención con impulsividad tiene que estar presente en más de un ambiente.

La psiquiatra sostuvo que es de vital importancia la comunicación entre los encargados de estos ambientes, en este caso, maestros y padres de familia. 

Según Ríos, cuando se busca confirmar el diagnóstico es porque existe alguna preocupación inicial por parte de los familiares o de los padres. 

A lo mejor tu hijo, ya cuando entro al kínder oficialmente, ya vas viendo que es un poco diferente en la forma en que actúa, es muy hyper, los lapsos de atención son cortos”, explicó Ríos. 

Ya en el área escolar, la maestra puede notar y contar a los padres si ha notado que el niño o la niña puede o no comprender de primera instancia, seguir las instrucciones o si tiene poco enfoque. 

Una vez los padres, cuidadores o maestros hayan identificado estos signos, para Ríos es muy importante trabajarlo de manera multidisciplinaria con profesionales de terapia, psicología, neurología, entre otros, para así tener un diagnóstico certero.

Signos comunes para observar, según Ríos, son: 

  • Caminar de un lugar a otro.
  • Desplazarse corriendo.
  • Habla más de la cuenta.
  • Puede aburrirse fácilmente de las tareas.
  • Tienden a ser desorganizados.

A estos la licenciada Vicéns agregó: 

  • El menor se desvía de tareas.
  • Se distrae fácilmente.
  • Poca persistencia a realizar tareas.
  • Dificultad para mantener la atención en clase.

Tener una buena comunicación con los padres de estos menores será vital para estos casos, pues ambos están para ayudar a la necesidad de ese menor, según concordaron las especialistas.

Desde el área de la terapia ocupacional, Es Mental conversó con la licenciada Adelyris Fernández, quien sostuvo que los signos de este trastorno pueden ser diversos, pues todo dependerá del tipo de TDAH que tenga el menor. Estos pueden ser Tipo Inatento, Tipo Hiperactivo o Tipo Combinado.

En estos casos, como terapeutas ocupacionales están encargados de promover la calidad de vida en la etapa de niño en la cual se encuentre y en las actividades más importantes. Y en este caso la actividad más importante para un menor en la etapa escolar es jugar y aprender, de acuerdo con Fernández. 

“Castigar a un niño con TDAH con el recreo, eso es contraproducente totalmente, porque le estás quitando la oportunidad de tener el estímulo que precisamente está buscando”, recalcó.

Recomendaciones

La psiquiatra Miranda explicó que el acomodo razonable, específicamente limitando situaciones que interrumpan su atención, siempre será una buena recomendación. 

Asimismo, exhortó a maestros a no sentar a estos niños muy atrás, ni cercano a puertas o ventanas, pues son cosas que los distraen.

“Limitar los distractores en el mismo escritorio o en el área de trabajo, simplificar las tareas con instrucciones claras, para que el menor pueda atender a la actividad que está realizando, y proveer tiempo de descanso”, exhortó Ríos. 

En concordancia, Fernández exhortó al uso de más interacción humana y menos digital, así como más juego real, fuera de las pantallas. “Yo pienso que el TDAH ha tenido este disparo porque nosotros hemos dejado de hacer para lo que fuimos creados, estábamos hechos para interactuar con la naturaleza y con la gente”, afirmó. 

Finalmente, Vicéns recomendó a padres y maestros que ya una vez identificado el diagnóstico, sería positivo llevar a cabo una enseñanza más individualizada.