Conversamos por Facebook Live con el psiquiatra Gabriel Jiménez y con la psicóloga clínica Roxany Rivera sobre las verdades del narcisismo y el daño que hace, gracias al apoyo de FHC First Healthcare. ¡Sintoniza a través del Facebook de Es Mental o de FHC – Salud Mental!
A menudo se preocupan por fantasías de éxito, poder, brillantez, belleza o amor ideal; creen ser especiales y únicos y buscan rodearse de personas o instituciones de alto estatus.
Pese a esos rasgos típicos de un paciente con trastorno de personalidad narcisista, las personas con este trastorno pueden llegar a deprimirse y hasta contemplar el suicidio, según explicó el psiquiatra Gabriel Jiménez.
Otros de los rasgos de los pacientes con este trastorno, de acuerdo al psiquiatra, son sentirse merecedores de trato privilegiado o favorable; pueden aprovecharse de otros para beneficio propio; frecuentemente sienten envidia hacia los demás o creen que los demás sienten envidia hacia ellos; y muestran conductas o actitudes arrogantes o de superioridad.
Jiménez enfatizó que ninguna persona muestra todas estas características, sino que el diagnóstico se alcanza al identificar al menos cinco de estos factores, que se establecen en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5-TR).
Además, Jiménez señaló que existen deficiencias importantes en el modelo actual de diagnóstico de los trastornos de personalidad en el DSM, ya que éste tiende a enfatizar atributos externos a expensas de la experiencia subjetiva del paciente y aún más importante, ignora el nivel de severidad del trastorno. Indicó que, actualmente, un modelo alterno está siendo investigado. El mismo busca capturar estas cualidades importantes y evitar el problema común de comorbilidad diagnóstica; es decir, la realidad de que la mayoría de los pacientes cumplen los criterios para múltiples trastornos de personalidad y no solo uno.
Según el psiquiatra, el tratamiento efectivo para estos pacientes depende de una evaluación psiquiátrica comprensiva que considere la presencia de trastornos de ánimo y ansiedad, uso de sustancias y trastornos psicóticos, así como condiciones médicas que puedan contribuir a cambios en la personalidad.
Cómo tratar el trastorno de personalidad narcisista
Indicó que una vez se establece el diagnóstico de trastorno de personalidad narcisista, el tratamiento de primera línea es la psicoterapia.
“En la psicoterapia, se crea una relación terapéutica entre el paciente y clínico que permite identificar, explorar y modificar el patrón de la personalidad, el cual a menudo es invisible para el paciente, pero que inevitablemente trae consigo a la relación con el profesional de salud mental. Este trabajo terapéutico usualmente requiere de entrenamiento especializado, en cuyo caso el psiquiatra capacitado podría ofrecer la psicoterapia directamente, así como recetar cualquier medicamento indicado para tratar síntomas específicos, como la ansiedad o depresión, de ser necesario”, sostuvo.
“Usualmente, el tratamiento es dividido donde el psicoterapeuta (típicamente un psicólogo) ofrece la terapia y el psiquiatra receta medicamentos para síntomas más severos; idealmente en colaboración mutua en base a un plan de tratamiento integrado”, agregó.
Dijo que en el “mundo real” estos pacientes llegan al consultorio con múltiples medicamentos para tratar diversos síntomas, usualmente sin éxito, y el rol del psiquiatra es cuidadosamente identificar el diagnóstico y minimizar el riesgo de utilizar medicamentos para atender la personalidad.
Por su parte, la psicóloga clínica Roxany Rivera aseguró que, basado en su experiencia, una persona con rasgos de narcisismo no acude a buscar ayuda directamente, sino que ocurre luego de que, por ejemplo, su pareja busca ayuda psicológica y verbaliza sobre la conducta de esta persona.
Señaló que el hecho de que una persona no sea empática, no significa que la persona sea narcisista.
Según un reportaje publicado en Es Mental, es errado pensar que los rasgos narcisistas en una persona y el trastorno de personalidad narcisista son lo mismo. De hecho, se estima que la prevalencia de este trastorno afecta exclusivamente de 1 al 5 por ciento de la población. Mostrar tendencias y características narcisistas no necesariamente forman parte de este padecimiento. Una vez éstas pasan a perjudicar la vida cotidiana y la de los otros alrededor, podría tratarse de una patología.
Rivera mencionó que de un 50% a un 75% de los diagnósticos de este trastorno son en varones, aunque las mujeres también pueden caer bajo el perfil narcisista. Esta condición puede provocar consecuencias en diferentes ámbitos de la vida de los pacientes, como las relaciones de pareja, de trabajo y de padres e hijos.
En los entornos donde más personas con este trastorno hay figuran las leyes, la política y el entretenimiento, agregó la psicóloga clínica.
¿Cómo se afecta la vida del paciente y de sus allegados?
“Aunque no existe una experiencia universal, típicamente estos pacientes a pesar de mostrar un sentido de superioridad y arrogancia en público, en privado se sienten vacíos, deficientes y profundamente inseguros. A menudo carecen de un sentido sólido de quiénes son, de manera que dependen de la admiración de otros para tomar decisiones y funcionar en las relaciones”.
Esto presenta serios problemas a la capacidad de tener relaciones profundas e íntimas, lo cual aumenta el riesgo de deprimirse, recurrir a sustancias, e incluso contemplar el suicidio. En casos severos, la susceptibilidad a la vergüenza y humillación en estos pacientes puede llevar a la explotación franca e incluso maltrato emocional debido a falta de empatía.
Sin embargo, dijo que aún en casos más leves, las amistades y familiares pueden sentir que la relación con estas personas es superficial y que la persona sutilmente los minimiza o toma por sentado. Esto puede contribuir a insatisfacción y angustia en las personas que se relacionan con estos pacientes.
“Existe muchísimo estigma y desinformación alrededor de este diagnóstico, el cual a menudo es equiparado con el maltrato entre parejas o utilizado peyorativamente similar al trastorno límite o borderline de la personalidad. Si bien es indispensable identificar los factores de riesgo para el maltrato y proveer ayuda efectiva a las víctimas, es esencial recordar que tener este diagnóstico no es sinónimo de maltrato y que este estigma contribuye a barreras lamentables en acceso a tratamientos efectivos que pueden traer cambios trascendentales no solo para el paciente, sino aquellos a su alrededor”, puntualizó Jiménez.




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