Los estudios de manera virtual han tenido un impacto tanto positivo como negativo en la educación y el aprendizaje, según expertos y un estudio del Grupo Banco Mundial.

María Bravo Saavedra, presidenta de la Asociación de Psicología Escolar de Puerto Rico (APEPPR), afirmó en entrevista con Es Mental que los estudios en línea han resultado en un alto nivel de desmotivación, ansiedad, incertidumbre y cansancio en los estudiantes del archipiélago.

 

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La también profesora en la Universidad Carlos Albizu, de igual manera, aclaró que la educación a distancia ha afectado la socialización entre los estudiantes.

Por otro lado, la maestra del Departamento de Educación Ruth Santiago Morales señaló los retos que implica el cambio de modalidad para los maestros.

“A los maestros de esta épocas y los que están ahora mismo estudiando, no nos prepararon para esto. Nos prepararon para dar clases del tú a tú”, apuntó.

Sin embargo, Bravo Saavedra destacó que si no fuese por los avances tecnológicos no se hubiesen podido continuar los estudios.

Asimismo, Santiago Morales reconoció que, en ámbitos de escuela elemental, la experiencia de cursar desde tan temprana edad los estudios en línea también ha permitido que los estudiantes se familiaricen más con la tecnología.

La pedagoga concluyó que la generación entrante estará aún más apta para manejar la tecnología como futuros universitarios y profesionales.

“Pensábamos que éramos tecnológicos cuando en realidad no lo éramos”, comentó.

Límites de la educación en línea

No obstante, de acuerdo con la publicación del Grupo Banco Mundial (GBM) titulada COVID-19: Impacto en la educación y respuestas de la política pública, previo a la pandemia, el mundo ya enfrentaba una crisis de aprendizaje.

El artículo expuso que antes de la llegada de la COVID-19 alrededor de 258 millones de niños y jóvenes en edad escolar no asistían a la escuela.

También, el escrito resaltó que mundialmente el promedio de la calidad de lo instruido era muy bajo lo que concluyó en altos niveles de deserción escolar y déficit de aprendizaje.

Por ende, el mundo ya estaba bastante alejado de cumplir con los requisitos mundiales que comprometen a todas las naciones a garantizar que todas las niñas y niños terminen la enseñanza primaria y secundaria, que debe ser garantizada de manera gratuita, equitativa, de calidad según el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 establecido por las Naciones Unidas en el 2015.

Actualmente, al proveer educación exclusivamente en línea alrededor del mundo, el desarrollo educativo de los alumnos se expone a un deterioro aún mayor según GBM.

A su vez, Santiago Morales reiteró lo establecido por la organización al afirmar que ha visto un empeoramiento en el desarrollo cognitivo de sus alumnos en Puerto Rico.

La maestra con más de 20 años de experiencia en el sistema educativo de la Isla describió la educación actual como un aprendizaje más abstracto y sostuvo que la primera complicación que presenta estudiar a distancia es la falta de materiales y buena señal.

“Específicamente en escuela elemental, las clases se basan en materiales de los cuales no siempre disponen los estudiantes. En ocasiones, la señal es un problema porque no todos tienen la disponibilidad económica para pagar mejor señal”, expresó.

Santiago Morales precisó que la persona que acompaña al estudiante mientras cursa sus estudios también pudiese representar una problemática u obstaculizar su aprendizaje.

“El problema son los padres que trabajan y tienen que dejar a los hijos con una abuela, tutora, entre otros y eso dificulta. Muchas veces no es la mejor persona para atenderlos y después los padres no saben lo que pasó en clase”, detalló Santiago Morales.

La experta en pedagogía infantil incluso categorizó a los padres quienes abandonan su rol de supervisor e interrumpen las actividades al querer “hacerlo todo” por el alumno como otro aspecto que imposibilita los estudios en línea son.

Al contrario, Santiago Morales subrayó que el desempeño de muchos alumnos en sus clases ha reflejado la dejadez de muchos padres. Por esto, explicó que la llegada de las notas del primer semestre escolar completamente en línea pudiese sorprender a muchos.

“Los padres piensan que los estudios en línea son un relajo y que es solo conectarlos. Hay muchos estudiantes con D, y muchas veces no es culpa de los estudiantes. Tengo siete y ocho F por grupo, algo que nunca había presenciado”, indicó.

Por su parte, la presidenta del APEPPR mencionó que otro factor que afecta a la educación, al ser en línea, es la falta de contacto y no ver las expresiones faciales de los alumnos.

Otro límite que implica la modalidad actual de la educación es la comunicación y el aumento en la carga académica, agregó.

“Antes los estudiantes más introvertidos se quedaban hasta el final de la clase para aclarar sus dudas. Ahora es mucho correo electrónico. Igual hay mucha carga académica tanto para los profesores como para los estudiantes porque los profesores quieren estar seguros de que los estudiantes entienden el material”, declaró.

Incluso, dado los terremotos que le dieron la bienvenida al año 2020 en el área del sur muchas estructuras de escuelas no están aptas aún para recibir tanto a estudiantes como a empleados.

De igual manera, Santiago Morales especificó que es necesario que ocurra un proceso de ambientación y adaptación del que se tienen que encargar los maestros para poder limpiar, decorar y preparar cada salón para la llegada de los estudiantes.

La maestra Santiago Morales también rechazó la posibilidad de que, tal como establecido por el gobernador Pedro Pierluisi Urrútia, las clases puedan iniciar de manera presencial para marzo de este año debido a que opina que el DE no está preparado para realizarlo de manera segura y que muchos maestros no se quieren vacunar.

“No todos los maestros se quieren, ni se van a vacunar. Pueden incluso llegar a violentar la ley HIPAA preguntando si la maestra está vacunada y de no estarlo el padre puede negar permitir que el hijo acuda a clases presencialmente”, sostuvo al indicar que no está de acuerdo con que la vacunación de los maestros sea obligatoria.

Por su parte, Bravo Saavedra explicó que, a pesar de que sería ideal que comiencen las clases de manera presencial, no dispone de la información para acertar si sería una posibilidad que se reanudarán en marzo, debido a que todo depende de cómo se desarrolle el proceso de vacunación y el número de contagios.

Ambas profesionales sugirieron iniciar las clases presenciales de manera gradual, escalonada y dividir los grupos de clases para minimizar la cantidad de alumnos por salón para garantizar el mejor resultado posible.