Oneyshaliz Cepeda Torres, estudiante de periodismo y relaciones públicas, recuerda como ahora aquel día, en que con 12 años, sufrió su primer ataque de pánico. 

Estaba sentada en el pupitre de su escuela tomando un examen de matemáticas y le sobrevino el episodio. 

“Es la sensación de morir lentamente. Pierdes el aire, comienzas a sudar y tu pecho se aprieta. Literalmente, puedes escuchar a tu corazón latir”, describió. 

Hoy en día, la joven, que se graduará de la universidad en el 2020, ha sufrido cerca de 40 ataques de pánico. Ella se lo adjudica a la ansiedad que siente por aprender lento, en comparación a los compañeros de clase.  

Oneyshaliz asiste a terapia con psicólogos, pero siente que lo más que la ayuda son las clases de baile y los ejercicios. 

“Es complicado, debes estar dispuesto a entender por qué ocurren los ataques, y tener en mente que lo mejor que puedes hacer en el momento es mantener la calma. Para ayudar a calmarme tomo agua de azahar”, dijo. 

Por su experiencia, Oneyshaliz asegura que cualquier persona que enfrente miedos, múltiples situaciones de estrés y poco descanso puede ser víctima de un ataque de pánico. 

En el momento de afrontar súbitamente un ataque,ella comienza a contar regresivamente. Piensa en paisajes bonitos o hasta en un pedazo de “brownie”. 

“Uno se enfoca en lo que te hace feliz, y me esfuerzo por mantener la calma”, indicó. 

De acuerdo con la Clínica Mayo, los síntomas del trastorno de pánico suelen comenzar en la adolescencia y afectan más a las mujeres que a los hombres.

Hay varios factores que pueden incidir. Estos incluyen historial familiar de ataques de pánico o trastorno de pánico, algún estrés significativo como la muerte o enfermedad grave de un ser querido, un evento de trauma como una agresión sexual o accidente de gravedad.  Otros factores pueden ser cambios dramáticos, como divorcio o el nacimiento de un bebé, abuso del cigarrillo y de la cafeína o haber sido víctima de maltrato físico o abuso sexual. 

Pero, ¿cómo se define un ataque de pánico?

La doctora Lelis Nazario, psiquiatra con especialidad en niños y adolescentes con práctica en la Universidad de Puerto Rico, explicó que un ataque de pánico es un episodio que puede ocurrir de la nada, donde la persona experimenta una sensación de que algo malo va a ocurrir, como si estuviese teniendo un ataque al corazón o como si fuera a morir.

Dicho evento va acompañado de unos síntomas físicos que incluyen usualmente tensión muscular, palpitaciones, dolor de pecho, dificultad respiratoria, adormecimiento y mareo. 

El ataque de pánico puede durar unos minutos, pero se han registrado ataques de hasta 30 minutos. 

“A veces son provocados por una situación, por gran ansiedad, o a veces puede ocurrir hasta durmiendo. He tenido pacientes que se levantan con ataques de pánico”, precisó la experta. 

Cuando una persona ha sufrido un ataque de ansiedad y desarrolla ansiedad por pensar que el ataque volverá a ocurrir, se entiende que la persona ha desarrollado el trastorno de pánico. 

La experta advirtió que el ataque de pánico tiene una base biológica, ya que puede haber factores genéticos y más vulnerabilidad si hay historial familiar. Se relaciona al funcionamiento de neurotransmisores en el cerebro. 

¿Cómo se trata a la persona que sufre ataques de pánico?

Los profesionales de la salud mental ayudan a estos pacientes a reconocer lo que es el ataque, sus síntomas e identificar situaciones que aumentan la probabilidad de que le pase. Les ayudan con ejercicios de relajación, respiración y modificación de pensamientos. 

En el caso de jóvenes que sufran ataques o estén propensos a sufrirlos en el ambiente académico, se recomienda que busquen acomodos razonables. 

Los padres y encargados de niños y adolescentes deben procurar que estos tengan buenos hábitos de sueño y alimentación. De igual manera, enseñarles a estructurar su tiempo y a establecer prioridades. 

“Los padres deben proveer a los hijos herramientas de cómo lidiar con  situaciones, herramientas de comunicación. Es bien importante que si notan que los niños tienen estrés, ayudarles hablándole y escuchándolos, buscar soluciones juntos y siempre fortalecer su autoestima”, sugirió la profesional. 

De no tratarse, las personas que enfrentan ataques de pánico pueden enfrentar complicaciones en su vida. Así lo establece la Clínica Mayo. A continuación mencionamos algunas.

  • Desarrollo de fobias. 
  • Atención médica frecuente por preocupaciones de salud. 
  • Aislamiento. 
  • Conflictos en el hogar, escuela o trabajo. 
  • Riesgo y pensamientos suicidas. 
  • Abuso de sustancias.