La doctora Arlene Vélez, directora de estudios subgraduados en la Universidad Albizu en Puerto Rico y cofundadora del primer laboratorio de ciberpsicología del país, advirtió que el pensamiento crítico, esa capacidad humana de analizar, cuestionar y evaluar información antes de llegar a conclusiones, corre el riesgo de erosionarse con el uso excesivo de la inteligencia artificial (IA).
Vélez explicó que, aunque la IA agiliza procesos mentales y alivia la carga cognitiva, también puede conducir al cognitive offloading, un fenómeno en el que las personas delegan sus procesos mentales en la tecnología.
“Así como dejamos de memorizar números de teléfono porque están guardados en el celular, también corremos el riesgo de dejar de analizar si las respuestas que recibimos de herramientas como ChatGPT son válidas o no”, sostuvo.
Según un estudio reciente citado por la doctora, realizado en Suiza con 688 participantes, se encontró una correlación directa entre el uso frecuente de estas tecnologías y la disminución en el pensamiento crítico. A mayor uso, mayor descarga cognitiva y, por ende, menor análisis.
“Las personas que confían ciegamente en la IA se sienten aliviadas de pensar, pero eso las puede llevar al error”, advirtió Vélez.
Relató un caso personal en el que ChatGPT le ofreció un dato erróneo sobre un equipo deportivo; de no haber verificado, lo habría dado por cierto.
Para Vélez, el problema no es la tecnología en sí, sino el uso irreflexivo de la misma.
“La inteligencia artificial puede ser una oportunidad para fortalecer el pensamiento crítico, si se usa con intención y criterio”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que si las personas, especialmente los jóvenes, reciben respuestas sin esfuerzo mental, pueden acostumbrarse a aceptar todo pasivamente, sin cuestionar.
Por su parte, el doctor Andrés Cruz Santos, psicólogo escolar, profesor y cofundador de Cyber Psychology Lab en la Universidad Albizu, opinó que el uso excesivo de la IA, sin guía ni acompañamiento, puede debilitar la práctica del pensamiento crítico.
“Un exceso es cuando tú nunca te sientas con tu hijo a explicarle qué es la IA, cómo funciona, por qué se usa. Si haces todo por él con la herramienta, sin enseñarle nada, ahí hay un problema”, precisó.
El pensamiento crítico no está desapareciendo, está cambiando, dijo Cruz Santos.
“Pensar críticamente es una capacidad innata del ser humano. Nuestros antepasados ya razonaban en las cavernas, sin papel ni escuelas”, explicó.
Según el experto en conducta humana, aunque la tecnología automatiza muchos procesos mentales, no elimina la capacidad de razonar.
“Decir que se va a perder el pensamiento crítico es como decir que vamos a dejar de caminar porque existen los carros. Caminamos si queremos, hasta hacemos ejercicio. Pues con el pensamiento es igual”, subrayó al tiempo que aseguró que lo que cambia es el proceso.
“Antes se hablaba porque no había papel. Luego, se escribía. Después, llegó el internet y empezamos a buscar en Google. Ahora, con la IA, ya ni tenemos que buscar: la máquina lo hace por ti. Pero eso también te da más acceso a información”, señaló.
Para él, el acceso no es el problema. El problema es cómo se usa, tal como señaló Vélez.
La importancia de cultivar el pensamiento crítico desde la niñez
Asimismo, Vélez señaló que el pensamiento crítico debe cultivarse desde las etapas más tempranas, y que ya hay niños utilizando herramientas tecnológicas sin comprender sus riesgos.
“La adolescencia es una etapa especialmente vulnerable”, alertó Vélez, recordando casos fuera de Puerto Rico en los que adolescentes desarrollaron vínculos emocionales con chatbots, con consecuencias graves.
Necesarias políticas claras sobre el uso de la IA
Puerto Rico, a su juicio, enfrenta el reto de estructurar políticas claras que no solo regulen, sino que eduquen sobre el uso responsable de estas tecnologías.
“No se trata de limitar, sino de formar. La IA no va a desaparecer; nosotros tenemos que evolucionar con ella”, expresó.
Hizo un llamado a crear manuales, talleres y recursos educativos adaptados a cada etapa de desarrollo para fomentar una sociedad crítica, informada y tecnológicamente alfabetizada.
Para la doctora Vélez, todo recae en el balance.
“Estas tecnologías pueden beneficiar enormemente a la salud, la medicina, la educación… pero su uso excesivo y sin conciencia puede perjudicarnos. Tenemos que hacer que la IA funcione para nosotros, no en contra de nosotros”, sostuvo.
En consonancia a Vélez, respecto al sistema educativo en Puerto Rico, Cruz Santos mencionó que aún no existe un modelo estructurado que integre estas tecnologías como parte del proceso de enseñanza-aprendizaje. Lo que hay, dice, es un uso espontáneo y no siempre formativo.
“Todo el mundo que tenga un teléfono está usando IA, aunque no se dé cuenta. Esto no se limita a ChatGPT, está en videojuegos, en buscadores, en asistentes de voz. El tema es que no se está enseñando a usarla de forma crítica”, lamentó.
Frente a esta realidad, Cruz Santos propuso que el foco esté en enseñar a utilizar sobre el uso de estas tecnologías con ética y responsabilidad.
“Así como se habla del uso saludable del internet o de las redes sociales, hay que hablar del uso responsable del AI. Con valores. Y eso se enseña en las casas, en las escuelas y en todos los espacios de formación”, aclaró.
Aunque reconoce que la tecnología seguirá evolucionando, insistió en que el pensamiento crítico no se extinguirá.
“No se va a perder. Se va a transformar. El reto está en que el sistema educativo y la familia se adapten y preparen a las nuevas generaciones para pensar junto a las máquinas, no en lugar de ellas”, concluyó.



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