Recientes cambios en el itinerario de vacunación infantil impulsados por el gobierno federal han encendido las alarmas más allá de sus fronteras. La decisión -tomada sin evidencia científica que la justifique- ha generado críticas, particularmente desde la comunidad médica, que advierte sobre el riesgo de retroceder décadas de avances en salud pública. 

Mientras, un incremento de brotes de sarampión y tos ferina asoman en Estados Unidos, principalmente en comunidades con bajas tasas de vacunación. También al otro lado del charco han aumentado las solicitudes de exenciones de vacunas. Médicos consultados alertan que, a nivel local, la situación ha generado confusión. Aunque resaltan que la cobertura de vacunación local ha sido históricamente alta, anticipan que el contexto de la globalización, la desinformación y la pérdida de confianza en las vacunas, eventualmente, podrían generar efectos negativos en la Isla. 

“En Puerto Rico la tasa de vacunación (infantil) es (un promedio) de 94 a 97%, muy buena. Pero si bajara a 91 a 92% podrían surgir (más casos) de estas enfermedades que son controlables. Ya no se ven (casi), precisamente por la alta tasa de vacunación. Sí, hay inmunidad colectiva porque hay muchos vacunados, pero si aumentan los no vacunados vamos a tener problemas”, sostuvo el doctor Gerardo Tosca.

Como ejemplo, mencionó que un contagio de hepatitis B en un bebé no vacunado podría producirle cáncer (de hígado). Además, señaló que la infección por meningococo podría causar muerte.

En abril de 2025 el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) advirtió de un aumento mundial de brotes de enfermedades prevenibles con vacunas, como sarampión, meningitis y fiebre amarilla. Además, informó del posible resurgimiento de otras enfermedades que parecían controladas, incluso erradicadas en muchos países, como difteria, que podían resurgir. Por eso, hizo un llamado a los gobiernos a reforzar los programas de inmunización. Además de un alza en casos y brotes de sarampión desde el 2021 a nivel mundial (con 138 países reportando casos y 61 enfrentando brotes el año pasado), también se ha registrado un alza de casos de meningitis y fiebre amarilla.

“Recientes brotes en África, así como en América Latina, evidencian los riesgos en zonas donde no se habían registrado casos con anterioridad, la cobertura de vacunación es baja y existen brechas en las campañas preventivas”, informó la UNICEF entonces.

Tres clasificaciones

Sin embargo, el pasado 5 de enero los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) anunciaron una serie de cambios en la vacunación infantil, reorganizando el calendario en tres categorías. Las tres clasificaciones son: vacunas recomendadas para todos los niños, vacunas recomendadas para ciertos grupos o poblaciones de alto riesgo y vacunas basadas en la toma de decisiones clínicas compartidas. Según informó el secretario de Salud federal, Robert F. Kennedy Jr., estos cambios tomaron en cuenta el modelo de vacunación de Dinamarca, país que cubre a su población con un seguro universal y que cuenta con un programa de vacunas pediátricas contra menos enfermedades. 

En general, los nuevos cambios del CDC reducen la cantidad de vacunas infantiles recomendadas universalmente, dejando seis a juicio clínico compartido. Las vacunas recomendadas para todos los niños incluyen: sarampión, paperas, rubéola, polio, tos ferina, tétanos, difteria, Haemophilus influenzae tipo B (Hib), enfermedad neumocócica, virus del papiloma humano (VPH) y varicela. De VPH ahora se recomienda una, en lugar de dos dosis.

Las vacunas recomendadas para ciertos grupos o poblaciones de alto riesgo incluyen: virus sincitial respiratorio (RSV), hepatitis A, hepatitis B, dengue, la vacuna antimeningocócica ACWY y la vacuna antimeningocócica B.

Las vacunas basadas en la toma de decisiones clínicas compartidas son contra: rotavirus, COVID-19, influenza, enfermedad meningocócica, hepatitis A y hepatitis B. Este último grupo es el que más incertidumbre ha generado, según ha denunciado la comunidad médica, ya que quedan fuera de las recomendadas oficialmente por el gobierno federal.

Lo malo es que estos cambios pueden traer confusión. Ya alguien me dijo que la vacuna de Hepatitis B ya no se va a poner pero, al momento, en Puerto Rico no va a haber ningún cambio (en el itinerario de vacunación infantil). Además, como van a seguir exigiéndose (las vacunas usualmente requeridas) deben seguir cubriéndose (por los planes médicos)”, comentó el doctor Tosca.

“Por ahora” no habrá cambios en la vacunación en la Isla

El día después que trascendieron los cambios al itinerario federal de vacunación infantil, la Víspera del Día de Reyes, el doctor Víctor Ramos, secretario del Departamento de Salud, aseguró que, como pediatra, cree en el itinerario de vacunación que recomienda la Academia Americana de Pediatría (AAP) y otras entidades científicas por ser esquemas basados en evidencia. No obstante, alertó que los cambios generan incertidumbre sobre su cobertura en jurisdicciones que quieran mantener las vacunas que ya no sean recomendadas por el gobierno federal. Advirtió que, aunque antes de estos cambios cada estado podía tener su propio itinerario de vacunación, la agencia estaría haciendo su evaluación sobre cómo inciden las nuevas clasificaciones de vacunación.

Es Mental solicitó entrevista con el titular o algún funcionario para conocer el estatus actual de Salud sobre estos cambios, así como su posible impacto en la salud de la población. Giselle Negrón, portavoz de prensa de la agencia, informó que, al momento, ningún funcionario de la agencia emitiría declaraciones al respecto, pues siguen analizando la situación.

No obstante, el pasado lunes, el Ramos Otero reiteró en el programa Agenda Propia del Centro de Periodismo Investigativo que, según las guías, cuya versión final aún no se ha dado a conocer, cada estado puede definir su itinerario de vacunación, el que está cubierto en términos de fondos. Indicó que en el caso de Puerto Rico, por ahora, no habrá cambios. Pero, adelanto que esto cambiaría si los fondos federales se vieran afectados.

Pediatras consultados, como Tosca, aseguran que los requisitos de vacunación infantil en Puerto Rico permanecerán inalterados, aunque se desconoce qué ocurrirá con los fondos federales que alimentan las vacunas de los menores de escasos recursos bajo la cobertura del gobierno.

“Lo que no está claro es (las vacunas que se adquieren mediante el programa federal) “Vaccine for Children”. No es que se hayan eliminado (vacunas), es que no están en las recomendaciones universales ya”, dijo Tosca.

Los CDC administran el Programa “Vaccine for Children” (VFC) a nivel nacional y proporcionan fondos operacionales a unos 61 programas de inmunización estatales, locales y territoriales. El gobierno federal compra vacunas pediátricas con descuento y las envía a los proveedores de vacunas inscritos en este programa para aliviar la carga fiscal de la compra y distribución de estos productos. Mediante este programa en Puerto Rico hay disponibilidad de vacunas para menores de 19 años sin seguro o en el programa Medicaid (Mi Salud). Con los cambios impulsados por los CDC aún se desconoce qué cambios podría haber en las vacunas que se adquieren a través de este programa federal.

“Aquí en Puerto Rico el tema de la vacunación (infantil) ha quedado igual. No ha habido ningún cambio ni nada nuevo y el CDC no ha emitido un comunicado formal luego de las tres clasificaciones emitidas”, coincidió la pediatra Ana Tati Medina.

Concordó, además, que al haber tres clasificaciones, el manejo de la vacunación pueda causar mucha confusión, particularmente porque la población ya estaba acostumbrada a un esquema de vacunas más abarcador.

“Personas ya con reticencias a las vacunas van a decir ahora que ninguna (vacuna se pondrán)”, deploró Medina.

Como ejemplo del peligro del surgimiento de brotes y otras complicaciones de salud si más personas optan por no vacunarse contra enfermedades prevenibles, la pediatra indicó que si un bebé se infecta con hepatitis B –y no ha sido vacunado contra este virus que puede causar infección del hígado-  podría desarrollar hepatitis B crónica o infección prolongada, cirrosis, fallo hepático o morir.

Agregó que se estima que la mitad de las muertes pediátricas por influenza que se reportan anualmente en Estados Unidos son en menores sanos que no se habían vacunado contra este otro virus.

“Los nuevos cambios (en las recomendaciones del CDC) dejan fuera a personas sanas que también se pueden enfermar. Sí, aquí (en Puerto Rico) estamos mejor que en otros estados, con tasas de vacunación buenas, pero ahora no se sabe qué va a pasar”, sostuvo.

Sobre el itinerario de vacunación europeo, la pediatra advirtió que suelen cubrir menos vacunas. Reconoció, además, que hay países con muchos contagios de sarampión actualmente, por lo cual se está reforzando la recomendación de esta vacuna para viajes internacionales, tanto en niños como en adultos.

“A los padres les digo que el mejor aliado que tienen es su pediatra, que confíen en él (o ella) y sus recomendaciones (clínicas)”, dijo.

¿Cuáles son las vacunas que quedan ahora a juicio de decisión clínica y las posibles consecuencias de estas enfermedades

Rotavirus

Virus muy contagioso que causa diarrea. Afecta generalmente a niños pequeños, usualmente menores de cinco años. Si no se atiende a tiempo podría causar una deshidratación mortal. La vacuna protege a los bebés de la gastroenteritis grave (diarreas y vómitos) causada por este virus. Se administra vía oral a partir de los seis meses de vida, hasta los ocho meses.

Enfermedad meningocócica

Infección de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal. Es causada por la bacteria Meningococo. Complicaciones a largo plazo incluyen: daño cerebral, pérdida de audición, hidrocefalia, derrame subdural, miocarditis y convulsiones, entre otras. Es de rápido progreso y puede ser mortal en solo horas. La vacuna protege contra infecciones graves provocadas por esta bacteria. Hay varios tipos de esta vacuna.

Hepatitis A

Es una infección hepática muy contagiosa causada por el virus de hepatitis A. Se puede contraer por ingerir alimentos o agua contaminada. También, por el contacto directo con personas u objetos contaminados. Su vacuna incluye varias dosis, la primera entre los 12 a 23 meses y la segunda seis meses después. También se puede recomendar después de un viaje donde está infección es común.

Hepatitis B

Es una infección hepática grave causada por el virus de la hepatitis B. Se transmite de persona a persona a través de la sangre, semen u otros líquidos corporales. Generalmente la primera dosis de esta vacuna se aplica en recién nacidos. Es una serie de varias dosis que culmina a los 18 meses de nacido. 

Influenza

Es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa causada por el virus de la influenza. Generalmente produce una infección de nariz, garganta y pulmones. Su vacuna es anual y los CDC la solían recomendar a partir de los seis meses.

COVID-19

Es una enfermedad infecciosa causada por el virus SARS-CoV-2. Se propaga de persona a persona y genera síntomas de leves a graves, con potencial de muerte. Hay diferentes tipos de vacunas contra este virus. Su recomendación general es anual, especialmente en poblaciones a riesgo de complicarse.