La Navidad no representa felicidad, unión familiar y jolgorio para todos por igual. Como es el caso de las mujeres que viven en situaciones de violencia doméstica. Esta temporada puede significar un riesgo significativo para la integridad física y emocional de algunas. 

Durante la época navideña muchas se exponen a las diferentes manifestaciones de la violencia de género, que abarca desde el abuso emocional, económico, hasta el físico, y que puede detonarse por factores, como la tensión monetaria de la temporada, el abuso de alcohol y el hecho de que los agresores pueden pasar más tiempo en el hogar ante las vacaciones navideñas, reitera la organización Coordinadora Paz para la Mujer. 

Asimismo, social y culturalmente la Navidad debe suponer un momento de felicidad, muchas pueden sentir la presión de lucir bien ante los demás y optar por callar y no buscar ayuda. 

“No es a la sobreviviente a la que todo el tiempo hay que estar diciéndole ‘sal de ahí’. Debemos sensibilizar al resto de la población para que apoye a esa persona de salir de ahí. Entre más personas estemos sensibilizadas sobre la violencia de género, más personas pueden tener confianza contigo sobre la situación que están teniendo o identificar banderas rojas”, explicó la portavoz y especialista en comunicación de Coordinadora Paz para la Mujer, María Cristina Muñoz.

En el período navideño se dispara la violencia doméstica, pero no es hasta enero que se suele buscar la ayuda, pues por las presiones sociales que implica la Navidad (como la idea de que es una temporada de paz y perdón), algunas mujeres desisten en continuar con querellas o procesos judiciales, expuso la trabajadora social de la Casa de la Bondad, Álida Rivera, quien tras más de 20 años trabajando con el tema, reconoce que la búsqueda incrementa una vez culminan las festividades.

Escapar de una situación de violencia doméstica no es tan fácil como se dice, recordó Rivera.

“Muchas personas creen que son problemas normales en una relación de pareja. Pero, ¿qué hay detrás de eso? ¿Faltas de respeto? ¿Desvalorización? ¿Humillaciones? La violencia física es la punta del iceberg, que probablemente comenzó con una relación de poder y control y manipulación emocional”, mencionó. 

Fue, precisamente, para una temporada de Navidad en el 2007, que Ana Celeste Mercado, junto a sus hijas menores (10, 11 y 3 años para aquel entonces) entró a un albergue como sobreviviente de violencia doméstica y fue testigo de las tantas llamadas que se recibían en el lugar en la búsqueda de un techo seguro.

Ahí yo me di cuenta de cuánto esta época provocaba esta ola de violencia doméstica. En ese mes, los casos que entraron allí eran muchos”, detalló Mercado, quien aseguró que el sistema judicial no fue de mucha ayuda cuando ocurrió su caso.

“Pasamos la Navidad (junto a sus hijas) allí y yo vine a salir de allí en febrero del 2008”, agregó. 

La violencia hacia Mercado comenzó con abuso emocional y posteriormente físico, y frases como “el matrimonio es para siempre” y “eres mía” formaban parte de la pesadilla diaria a la que se enfrentaba. 

El abuso escaló al punto de que los gritos fueron la señal de alerta para que una vecina llamara a la Policía. 

El albergue me salvó a mí y a mis hijas y hoy puedo darte este testimonio. Confieso que cada vez que asesinan a una, se me rompe el alma, porque pude haber sido yo”, relató Mercado.

Hoy, junto a Inés Marrero, es fundadora del proyecto “Nuestras Julias Hablan”, que busca ser una plataforma para dar voz a sobrevivientes de violencia doméstica y contar sus historias.

Tan reciente como en estos días, otra mujer perdió su vida por causa de otro feminicidio. Siendo ya el 2023 el segundo año con más feminicidios íntimos en Puerto Rico desde del 2019, con un total de 23 muertes hasta la fecha, según datos reciente del Observatorio de Equidad de Género de Puerto Rico. 

De acuerdo con la intercesora legal, Hilda Ramón, este año se están viendo muchos más casos que en otras ocasiones y el problema radica en que los procesos legales están tomando más tiempo. Eso se traduce, a personas que optan por renunciar a sus casos.

Muchos tribunales ya no tienen turnos nocturnos, sino que se ven (los casos) en comandancia o se ven al otro día, por eso las mujeres desisten. También hay menos personal. El proceso está bien largo. Muchas intercesoras estamos drenadas por la frustración que tenemos. Es bien complejo lo que estamos viviendo”, enfatizó Ramón. 

Cómo ayudar ante una situación de violencia doméstica en esta temporada

Muñoz hizo un llamado a las personas a servir de red de apoyo para quienes estén en una situación de emergencia de violencia doméstica en esta temporada. En pazparalasmujeres.org se puede acceder al directorio de servicios legales, psicológicos y de albergue o de orientación. 

Por su parte, Rivera recordó la importancia de fortalecer lazos de confianza con amistades, familiares o profesionales en el tema con el propósito de tener un sostén y validación en su proceso. 

Mencionó, también, que en la Casa de la Bondad, los servicios son confidenciales y en calidad de apoyo. Entre ellos programa ambulatorio, residencial, educativo, emocional y legal.

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