Con la era digital y el uso de nuevas tecnologías, la violencia sexual se ha extendido hasta el espacio cibernético y son las mujeres las más afectadas a raíz de esta nueva forma de cometer agresiones sexuales, según lo discutido por profesionales en la Conferencia Virtual sobre Violencia Sexual en Puerto Rico.

En el panel Violencia Sexual y la Tecnología: Una Mirada Interdisciplinaria de la Coordinadora Paz para la Mujer, compuesto por la doctora Ilia Vázquez, consultora en asuntos de violencia de género y psicología, Karla Ferrer, educadora y activista en educación sexual y la abogada comunitaria Noeli M Pérez, se nombraron algunas de las maneras en las que actualmente se agrede sexualmente -desde el espacio virtual- y la importancia de proteger a las víctimas y sobrevivientes, particularmente porque cada vez son más las niñas con acceso a este espacio. 

Según Ferrer las manifestaciones de violencia sexual en línea pueden ser ejercidas tanto por personas conocidas como desconocidas y son consecuencia de la cultura de la violación, que normaliza y minimiza la violencia sexual. 

Entre estas mencionó el ciberacoso, una serie de actos agresivos, repetitivos y no consentidos que pueden verse reflejados en el envío de contenido sexual, slut-shaming en el cual se emiten juicios morales sobre mujeres y personas femmes por ejercer su sexualidad y asimismo, el fat-shaming con el que se agreden a las personas por su apariencia física o peso. 

También la ciberamenaza, que puede ocurrir de forma escrita o en carácter multimedio, con videos, imágenes o audios, así como la ciberdifamación, en la que se acusa a una persona o varias con la intención de dañar su reputación y dignidad. 

Por otro lado, los desnudos no solicitados, la pornovenganza, el sexting, la ciberextorsión, creación de contenido falso, entre otros.

“Hay una convergencia de múltiples formas de discriminación y que, de acuerdo a ciertos indicadores como su género, raza, orientación sexual, entre otros, va a aumentar el riesgo a estar expuesto a este tipo de ataque y recibir múltiples formas de violencia’’, sostuvo.  

Apuntó a la importancia del consentimiento, especialmente en situaciones como el sexting o mensajería de índole sexual que, aunque puede iniciar como una práctica consentida entre dos individuos, puede llegar a convertirse en violencia. 

“Algo que caracteriza la violencia sexual en los espacios públicos y cibernéticos es precisamente la falta de consentimiento. […] El consentimiento se comunica de forma explícita y no da por sentado la ausencia de ‘no’ o de ‘sí’ y es algo que hay que trabajar mucho, particularmente con la niñez’’, señaló. 

Por su parte, Vázquez señaló que la violencia sexual es el crimen que menos se reporta a las autoridades y que esta situación es también un problema ‘’pandémico’’, pues cuando hay datos oficiales, no llegan completos. 

“Para que tengamos una idea, la Policía reportó el año pasado 1,287 casos de delitos sexuales, 950 de esas víctimas eran mujeres, de ese total hubo 171 arrestos. 148 radicaciones de cargos y 17 convicciones. Saque la matemática’’, mencionó. 

Las Regiones Policiacas con más casos reportados fueron Bayamón, Ponce, Caguas y San Juan

“Otros datos del estado estiman que el número de personas adultas que han sido víctimas de actos lascivos en Puerto Rico, para el 2018, fueron 30,286’’, agregó. 

Vázquez aseguró que si la violencia sexual en espacio presencial es alarmante, más lo es cuando se sabe que hay personas que no reportan este crimen. 

La Conferencia Virtual sobre Violencia Sexual en Puerto Rico comenzó el pasado lunes y culminará el 29 de abril. En esta se han discutido temas como el acoso callejero, violencia sexual en Suramérica, agresión sexual en el ciberespacio, apps de ligue y masculinidades, el uso de la tecnología para acechar y nuevas tecnologías para el acceso a la justicia de las sobrevivientes.