Pese a que el suicidio representa un gran problema de salud pública a nivel mundial y es la tercera causa de defunciones entre personas de 15 a 29 años, las poblaciones más vulnerables siguen pasando desapercibidas, entre ellas la comunidad LGBTQ+.
Según datos, la comunidad LGBTQ+ tiene cuatro veces más probabilidades de intentos de suicidio y sobre 41 por ciento considera el suicidio como una alternativa, especialmente las personas transgénero y no binarias, advierte una encuesta de The Trevor Project’s.
Sobre este último demográfico se reportan tasas de intentos de suicidio que oscilan entre el 32 al 50 por ciento, dependiendo del país y el contexto, de acuerdo con el doctor Domingo Marqués, psicólogo clínico y catedrático de la Universidad Albizu.
“Los estudios muestran que las personas LGBTQ+, y en particular las personas transgénero, enfrentan un riesgo significativamente mayor de suicidio en comparación con la población general”, sostuvo Marqués.
Asimismo, dijo que la expectativa de vida percibida en la comunidad transgénero y LGBTQ+ está estrechamente vinculada con su salud mental y los riesgos de suicidio.
Mencionó, por ejemplo, que entre los y las jóvenes transgénero, en particular, hay una percepción pesimista sobre su futuro, con solo un 53 por ciento creyendo que vivirán hasta los 35 años, comparado con el 79 por ciento de sus pares cisgénero.
“Este pesimismo se relaciona con tasas más altas de ansiedad, depresión y suicidios”, reiteró.
Y esto es, precisamente, tan solo una de las tantas consecuencias que tiene el vivir en un contexto cultural y social en el que se invisibiliza y excluyen las diversidades, recordó el doctor Miguel Vázquez Rivera, psicólogo y director de la True Self Foundation, una entidad sin fines de lucro que trabaja a favor de las comunidades de diversidad en orientación sexual e identidad de género.
Un panorama social que propone un mundo para unos, pero no para otros; provocando detrimento en la salud mental de la comunidad LGBTQ+, dijo.
“La sociedad en la que vivimos invisibiliza, desinforma y mitifica lo que son las diversidades de sexo, género y orientación sexual, y eso crea una vida en la que la salud física y mental se ven afectadas. También, provoca que todas las estructuras se vean afectadas, incluyendo la crianza y la falta de apoyo de parte de la familia”, señaló el doctor Vázquez Rivera.
Factores que afectan la salud mental de la comunidad LGBTQ+
La falta de aceptación familiar es uno de los factores que podrían detonar un deterioro de la salud mental de esta comunidad, explicó, por su parte, la doctora Marelsa Banuchi, psicóloga clínica.
Percibir o experimentar rechazo de quienes suponen roles importantes en la vida, puede provocar conductas nocivas y autodestructivas, detalla la literatura.
“Si se dificulta el sentido de conexión con las personas que les rodean, se afecta la salud emocional y, por ende, puede llevarlos a desarrollar algún diagnóstico, como depresión o alguna situación de inestabilidad emocional, que los lleve a considerar el suicidio”, manifestó Banuchi.
Agregó que en su práctica ha visto casos de depresión y ansiedad, que muchas veces están vinculados a la falta de aceptación, ya sea familiar o de compañeros y amigos.
La doctora recordó que “la mayoría de las personas no quieren morir, quieren dejar de sentirse como se están sintiendo”, y para esto, como sociedad, se deben proporcionar las herramientas necesarias, como lo es el acceso a la salud mental. De tal manera, se podrían mitigar las muertes por suicidio.
Ante la pregunta sobre si existen edades más propensas al suicidio en el colectivo LGBTQ+, Banuchi dijo que todos los demográficos están expuestos, sin embargo, los adolescentes están mucho más vulnerables a raíz de los cambios emocionales que atraviesan.
“Cualquier cambio de conducta, su estilo de relacionarse con otros, aislamiento y las verbalizaciones sobre el suicidio, son bien importantes, ya que podría tratarse de banderas de alerta”, precisó.
Otros factores, según la psicóloga María de los Ángeles Quiñones Almodóvar, son la discriminación laboral y la internalización de la homofobia y/o transfobia, lo que dificultad la calidad de vida, que va desde el tema económico con la dificultad para conseguir empleo hasta la exposición a escenarios de violencia.
“La comunidad LGBTQ+ ha enfrentado múltiples desafíos, rechazos, abusos e injusticias en todas las áreas, convirtiéndola en una población vulnerable y expuesta a la violencia, el abuso de sustancias y otras conductas de riesgo”, afirmó Quiñones Almodóvar.
“A nivel laboral, por ejemplo, es necesario desarrollar e implementar políticas contra la discriminación, capacitación de los empleados y fomentar iniciativas de diversidad con redes de apoyo dentro y fuera de las empresas”, continuó.
Sobre el tema político, en tiempos eleccionarios, Vázquez Rivera reiteró que este tema implica las vidas de muchas personas y que no debe usarse para asuntos políticos partidistas, como actualmente se está viendo con algunos partidos.
“Son personas diversas que existen, hay que aceptarlas, cuidarlas y protegerlas”, puntualizó.
Finalmente, Marqués hizo hincapié en que es imperativo que en Puerto Rico se fortalezcan los sistemas de apoyo para las personas transgénero y otras comunidades LGBTQ+ vulnerables, ya que los datos indican que la prevención del suicidio en estos grupos no puede ser efectiva sin un enfoque integral, que ataque tanto los factores de riesgo individuales como los contextos sociales y culturales, responsables de perpetuar el estigma y la exclusión.
“La resiliencia de estas personas debe ser apoyada con oportunidades educativas y laborales, acceso a servicios de salud mental competentes y un marco legal que proteja sus derechos. Como sociedad, tenemos una responsabilidad colectiva de ofrecer apoyo, comprensión y, sobre todo, voluntad política para ofrecer las ayudas, con programas sociales de avanzada y campañas para visibilizar a esta población marginada”, concluyó el doctor.






