¿Pese haber terminado un vínculo de pareja o de amistad, la otra persona sigue pendiente a tu vida en redes sociales, tus historias de Instagram y/o dándote like, como si no hubiese pasado nada? De esta forma suele manifestarse el llamado orbiting u orbitar, un fenómeno parecido al ghosting y que podría tener secuelas emocionales en quien lo experimenta.
Ni tan cerca ni tan lejos, así describe la doctora Coralys Guzmán Bojito, lo que este tipo de interacción propone. Que, a su vez, provoca incertidumbre y confusión sobre cuál es la verdadera intención de la persona; si hay interés real o si hay oportunidad de reparar el vínculo roto.
De acuerdo con la literatura, quienes viven orbiting, en muchas ocasiones, pueden interpretar este comportamiento en redes sociales como un intento de arreglar el vínculo roto, lo que impide un cierre completo de la relación. Considerando al orbiting más doloroso, a nivel emocional, que el mismo ghosting.
Tanto el orbiting como el ghosting se emplean como estrategias de evitación y la mejor forma, al parecer, es usando la tecnología, pues mediante las diferentes plataformas sociales, la persona no tiene que estar cara a cara con la otra, dice también lo investigado en el 2022 por los italianos Luca Pancani, Nicolas Auerli y Paolo Riva, doctores en psicología.
A nivel mundial, 5 mil millones de personas tienen acceso a redes sociales, lo que representa un 86 por ciento de la población global, subraya el portal Statista.
“El hecho de que no haya una conexión formal o directa, es lo que trae la confusión y preocupación. Lo que puede desencadenar en síntomas de ansiedad o exacerbar alguna condición que esta persona ya tenga”, explicó la psicóloga clínica.
A diferencia del ghosting, que es cuando una persona desaparece por completo, en el orbiting la persona observa todo, sin una comunicación directa, en la búsqueda de que se sienta su presencia, según la doctora Isis Gracia, psicóloga clínica.
Por esta razón, quien lo experimenta puede sentirse confundido, frustrado, ilusionado, triste y con una mezcla de emociones, “debido a que no se tiene un mensaje claro de estos actos y se prestan a la mal interpretación”, describió Gracia.
Este ‘estoy, pero no estoy’ no solo aparece en las dinámicas de las relaciones de pareja. La doctora Guzmán Bojito recordó que, con el uso de las plataformas sociales, hoy día las relaciones de amistad se dan con mucha superficialidad. Así que también pueden ser acaparadas por el orbiting.
Y aunque podría parecer inofensivo, este acto puede tener consecuencias emocionales severas, de acuerdo con la doctora Gracias. Estas pueden ir desde la prolongación del malestar emocional hasta la dificultad para establecer nuevas relaciones saludables dado a estas experiencias.
“El estrés que causan estas situaciones pueden desencadenar recuerdos trauma o experiencias dolorosas o afectar futuras relaciones”, continuó.
Por su parte, Guzmán Bojito dijo que múltiples son las razones por las que un individuo puede poner en práctica el orbiting, como lo es la carencia de destrezas para mantener una relación emocional, problemas de autoestima y mal uso de las redes sociales.
Asimismo, la persona puede aumentar su ansiedad y apego ansioso, alimentando directamente a los síntomas de depresión, dijo.
También problemas para cerrar ciclos, ya se le pude dificultar crear distancia.
Pero, también a raíz de condiciones existentes de salud mental, como trastornos de personalidad o rasgos de alguna condición.
Puede deberse, incluso, a dificultades de comunicación y el miedo a enfrentar conversaciones incómodas, comentó Gracia.
El ego y la falta de madurez también juegan un papel sobre el orbiting. La doctora Gracia apuntó a que, en ocasiones, se hace como una manera de estar relevante en la vida del otro, sin pensar realmente en las consecuencias en las emocionales.
¿Se puede evitar el orbiting?
Pero, ¿se puede evitar? Guzmán Bojito aseguró que sí, pero es necesario que ambas partes tengan una conversación clara y entiendan la importancia de los límites de cada uno. La persona que lo hace, por ejemplo, debe ver internamente qué se está evitando para actuar con claridad y qué se está privando de ser clara. Sobre todo, qué función tiene ese comportamiento.
“Los procesos terapéuticos son altamente recomendados para manejar esto, desde la perspectiva de quien lo experimenta, pero también desde el que lo hace”, puntualizó.
Red flags y consejos
La psicóloga clínica señaló que una de las banderas rojas sobre esta práctica puede verse cuando una persona desaparece por un periodo de tiempo y luego regresa, como si nada pasara, enviando emojis, likes o reacción a un mensaje de texto.
“Una persona que tiene dificultades en ser clara con las intenciones o lo que desea de la interacción con otra persona, sea de pareja, amistad o familia, es indicio de un problema de comunicación”, concluyó.
Finalmente, la doctora Gracia aconsejó que, si la situación es muy incómoda, se debe hacer contacto cero o limitar la interacción.
“Sabemos que en ocasiones esto no es tan fácil como se lee. Por esta razón, puedes buscar ayuda profesional con un proveedor de salud mental”, finalizó.



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