La incorporación de inteligencia artificial a las empresas promete agilizar procesos y aumentar la productividad, pero también plantea preguntas sobre la seguridad laboral, la sobrecarga de trabajo y la salud mental de los empleados. El Foro de Líderes: Normalizando la Salud Mental en el Trabajo, que se celebrará el jueves, 15 de octubre en Guaynabo, busca abrir una conversación sobre estos retos y las responsabilidades de las organizaciones.

Diego E. Vázquez Fernández, psicólogo industrial y quien será ponente del foro, destacó que el temor a las consecuencias profesionales dificulta que los empleados hablen de su bienestar emocional. Según un estudio de AON que mencionó durante la entrevista, el 56% de los trabajadores en Puerto Rico teme que revelar un problema de salud mental limite sus oportunidades profesionales, mientras que el 26% no se siente capaz de hablar abiertamente con un gerente o compañero sobre el impacto de un problema laboral en su salud mental.

Vázquez también identificó las jerarquías laborales y la presión por ascender como obstáculos para abordar estas dificultades. A su juicio, algunas empresas priorizan los resultados sin evaluar cómo se consiguen y premian conductas como responder correos de noche o permanecer siempre disponible, aunque perjudiquen el bienestar de los trabajadores.

En esta línea, el psicólogo Javier Méndez Lozada, quien también será ponente, identificó como señales de alerta sentir culpa por no responder un correo o experimentar ansiedad al recibir una notificación laboral, además de dificultades para dormir, irritabilidad y problemas de concentración.

En este marco, la adopción de inteligencia artificial en las empresas avanza más rápido que la capacitación de sus empleados. Esta brecha puede aumentar la ansiedad laboral y dejar a los trabajadores sin información sobre cómo cambiarán sus funciones. La licenciada Julibet Alicia Rodríguez, CEO de HR Disruptor, firma de consultoría en recursos humanos, educación, inteligencia artificial y coaching ejecutivo, abordará estos desafíos en el foro.

Alicea Rodríguez señaló que, mientras los patronos buscan integrar estas herramientas, con frecuencia relegan la formación de sus equipos. Según las cifras que compartió durante la entrevista, más del 80 % de los dueños de negocios en Puerto Rico quiere implementar inteligencia artificial, pero menos del 30 % ha capacitado a su plantilla. También, citó datos según los cuales el 66 % de los empleados siente ansiedad ante la posibilidad de ser reemplazado por estas tecnologías y el 39 % ha recibido adiestramiento sin formación formal.

“Muchos patronos hoy en Puerto Rico están embobados o enamorados de la inteligencia artificial o del concepto de la inteligencia artificial para integrarlo en sus negocios”, afirmó. Sin embargo, advirtió que comprar licencias sin explicar para qué sirven las herramientas, cuáles son sus límites y cómo afectarán las funciones de cada empleado deja a los trabajadores frente a una transformación que no necesariamente comprenden.

El impacto de estas herramientas también depende de cómo las empresas distribuyan las ganancias de productividad. En esta línea, el psicólogo Méndez Lozada propuso imaginar una tarea que, gracias a la inteligencia artificial, pasa de requerir tres horas a completarse en una. 

Ese tiempo puede destinarse a mejorar la calidad del trabajo y favorecer el desarrollo profesional, o traducirse en nuevas exigencias para los empleados, dijo Méndez Lozada. Si cada mejora de eficiencia implica asumir más responsabilidades, advirtió, la tecnología puede aumentar el agotamiento en lugar de aliviarlo. Consecuentemente, consideró que el rendimiento debe evaluarse también en función de la sostenibilidad de las condiciones laborales.

La inteligencia artificial puede agravar dinámicas dañinas en el ámbito laboral si su implantación no considera las necesidades de los empleados. Vázquez advirtió que un manejo inadecuado puede generar incertidumbre ante la posibilidad de perder el empleo, presión por adquirir nuevas destrezas, mayores exigencias de productividad y vigilancia constante. También, señaló que quienes no dominan las herramientas pueden terminar duplicando tareas al tener que revisar sus resultados.

“No es implementarlo y ya. Tengo cinco licencias de ChatGPT y pues úsenlo, no, ¿verdad?”, planteó. Para el psicólogo, las empresas deben acompañar la adopción tecnológica con capacitación, políticas claras y espacios para conocer cómo se sienten los trabajadores.

Para Rodríguez, otro problema es que algunas empresas consideran la IA una vía para reducir personal, en lugar de utilizarla para aumentar la productividad. También, alertó sobre la dependencia excesiva de estas herramientas, incluso para gestionar situaciones personales o laborales, en detrimento del pensamiento crítico y la interacción humana.

La especialista defendió que la implantación tecnológica incluya una evaluación de riesgos vinculada a la estrategia del negocio y que tome en cuenta la experiencia de quienes utilizarán las herramientas. Esa evaluación no puede limitarse a los beneficios económicos: debe considerar también sus posibles efectos sobre los empleados, opinó. A esto, Méndez Lozada añadió que las empresas también deben considerar cómo el uso de herramientas de inteligencia artificial para evaluar el desempeño afecta a la privacidad y a la percepción de justicia de los empleados.

En consonancia con Alicea Rodríguez, un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), publicado en abril de 2026, advirtió que la inteligencia artificial puede generar riesgos para la salud mental de los trabajadores al intensificar el ritmo laboral, reducir su autonomía y ampliar la vigilancia en el lugar de trabajo. El documento planteó la necesidad de adaptar las medidas de prevención de riesgos laborales a los cambios que introduce esta tecnología.

Alicea Rodríguez vinculó esta necesidad con los estereotipos sobre la salud mental en el trabajo. Tras experimentar burnout el año anterior, explicó que seguía siendo altamente productiva pese a su malestar. “Mientras peor me sentía psicológicamente, más dinero hacía”, relató. Su experiencia, dijo, la llevó a insistir en que el sufrimiento emocional no siempre resulta visible y que los empleados más productivos también necesitan apoyo.

El foro también aborda la seguridad psicológica, la desconexión digital y la preparación de los líderes para conversar sobre salud mental. Vázquez defendió un enfoque preventivo: dedicar parte de las reuniones individuales a preguntar por la carga laboral y el bienestar del equipo, sin convertir al supervisor en terapeuta ni exigir detalles personales.

Pretende ofrecer a patronos y profesionales herramientas para afrontar estas transiciones y promover una gestión de la inteligencia artificial que considere tanto los objetivos empresariales como el bienestar de las personas, dijo Alicea Rodríguez.

“No esperemos a que haya una crisis”, resumió Vázquez.

Más detalles del foro

El panel “Cómo la inteligencia artificial está transformando el estrés y la ansiedad de las personas en el trabajo” contará con la participación de la Lcda. Julybeth Alicea, HR Disruptor, y la Dra. Irma Torres, psicóloga clínica. La jornada también abordará la seguridad psicológica, la hiperconectividad y la preparación de líderes para manejar conversaciones de salud mental. Participarán los psicólogos Julio Cotto Delgado, PhD; Javier Méndez Lozada, PsyD; y Andrés Cruz Alonso, PhD. Durante el foro, se abarcaran temas importantes sobre cómo normalizar, desestigmatizar y priorizar la salud mental en los espacios de trabajo.

Los boletos están disponibles a través de Eventbrite.