Por años, la idea del amor a primera vista ha sido idealizada por la literatura y el cine romántico. Sin embargo, desde la mirada psicológica, este fenómeno tiene más que ver con la atracción inmediata que con el amor genuino.
Así lo explicó la psicóloga Zayana Figueroa Montero, quien destacó que el amor a primera vista, como tal, no existe; lo que se experimenta es una atracción intensa que algunas personas interpretan como amor.
Figueroa Montero señaló que el amor requiere tiempo, conocimiento y construcción mutua. Aunque algunas personas afirman haber sentido una conexión inmediata que derivó en una relación duradera, la psicóloga aclaró que esa atracción inicial no predice el éxito ni la estabilidad de la relación.
Asimismo, para la psicóloga Jocelyn Morell es esencial subrayar que esta experiencia no debe confundirse con el amor genuino. Opinó que lo que comúnmente se percibe como un flechazo es en realidad una experiencia emocional inmediata que puede sentirse muy real, pero que carece de los componentes esenciales del amor maduro, como la intimidad, el compromiso y el conocimiento mutuo.
Morell describió que el cerebro libera una potente mezcla de dopamina y norepinefrina, sustancias relacionadas con el placer, la motivación y la excitación.
“Esa activación genera esa sensación de mariposas en el estómago, ese momento en que todo se detiene”, aseguró.
La psicóloga Figueroa aclaró que el cerebro reacciona ante la atracción como si se tratara de una droga natural.
“Helen Fisher ha estudiado cómo se activan zonas relacionadas con el placer y la recompensa, liberando dopamina, lo que provoca ese ‘shot’ de bienestar que muchas personas confunden con amor”, indicó.
El peligro, según Figueroa Montero, radica en etiquetar esa experiencia inmediata como amor verdadero. Para que surja el amor, debe existir un proceso de conocimiento, intimidad y empatía, sostuvo.
“El amor requiere tiempo, compromiso y vulnerabilidad. No se construye en un solo encuentro”, subrayó.
Efectivamente, según Morell, la atracción inicial no garantiza estabilidad. La durabilidad de una relación depende de factores como la compatibilidad, la comunicación y los valores compartidos.
“Los estudios longitudinales demuestran que la intensidad del primer encuentro no predice la estabilidad, pero sí puede motivar a las personas a invertir más tiempo en conocerse”, añadió.
Advirtió que en algunos casos esta atracción podría relacionarse con necesidades emocionales no resueltas, como el deseo profundo de conexión o de ser visto.
“Cuando una persona idealiza al otro porque busca llenar un vacío afectivo, puede confundir esa necesidad con amor”, añadió Figueroa.
Morell también habló del llamado “sesgo de memoria”, según el cual muchas parejas reconstruyen su historia y recuerdan su primer encuentro como amor, cuando en realidad fue una atracción que luego evolucionó.
En su experiencia clínica, ha observado que ese impulso inicial puede confundirse con una necesidad emocional no resuelta.
“Muchas veces repetimos patrones. Si alguien tiene una necesidad de conexión o arrastra heridas de relaciones previas, puede interpretar la atracción como amor”, sostuvo.
Sobre las diferencias entre géneros, Morell comentó que los hombres suelen asociar el amor a lo físico, mientras que las mujeres tienden a vincularlo más con la seguridad emocional. “Por eso, los hombres dicen con más frecuencia ‘me enamoré cuando la vi’”, señaló.
Amor a primera vista: una construcción cultural
Para esto, Figueroa señaló a un estudio recordando que el llamado amor a primera vista es, en realidad, una construcción cultural que romantiza la atracción visual y la conexión inicial. Aunque puede ser el punto de partida de una relación, no determina si esa conexión se transformará en un amor verdadero.
En este marco, el estudio señalado, “The First Sight of Love: Relationship-Defining Memories and Marital Satisfaction Across Adulthood”, realizado por Nicole Alea y Stephanie C. Vick, revela que el llamado “amor a primera vista” suele ser una reinterpretación emocional del primer encuentro más que una experiencia de amor genuino.
Según las autoras de la investigación, muchas parejas reconstruyeron retrospectivamente esa primera atracción como un momento evidente de amor, cuando en realidad ese sentimiento surgió después, al consolidarse la relación. Además, observaron que quienes daban un significado positivo a ese recuerdo tendían a reportar mayores niveles de satisfacción conyugal, reforzando la idea de que el amor verdadero se construye con el tiempo.
Para quienes creen haber encontrado el amor a primera vista, Figueroa recomendó observar en qué etapa se encuentran. En la fase inicial de enamoramiento, explicó, predominan la intensidad y la idealización. “Con el tiempo, al conocer verdaderamente a la otra persona, es cuando se puede determinar si existe una emoción más profunda o solo fue atracción”, dijo.
La psicóloga Morell enfatizó que, aunque la atracción inicial es importante, lo esencial es construir sobre la compatibilidad, la confianza y el apego seguro. “La chispa puede ser inmediata, pero la llama se mantiene solo con conexión emocional, respeto y confianza”, citó.
El cerebro puede enamorarse en segundos, pero el corazón necesita tiempo para sostenerlo. El amor verdadero se cocina lento, con paciencia y conocimiento mutuo, concluyó.



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