Las recientes expresiones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acerca de que el uso de acetaminofén durante el embarazo está vinculado con un riesgo mayor de autismo en niños han sacudido a la comunidad científica y médica y, ante la situación, los especialistas advierten que no existe evidencia sustancial que lo sustente.
De acuerdo con la doctora Mónica Feliú Mójer, neurobióloga y comunicadora científica de Ciencia PR, la información compartida por el presidente es preocupante y abona a la desconfianza. Al momento no existe investigación científica que demuestre que el acetaminofén causa el trastorno del espectro autista.
El gran problema es que, tratándose de una opinión propia de alguien sin pericia en ciencia y/o medicina, siembra dudas y desconfianza entre los ciudadanos. Por eso, hay que entender la diferencia entre una asociación o correlación y causalidad.
Una correlación quiere decir que hay dos eventos que están ocurriendo a la vez y que hay una relación estadística. Así que, no quiere decir que es una causa y efecto.
Para ilustrar esta distinción, la doctora mencionó un ejemplo hipotético.
“Durante los meses de vacaciones de verano (entiéndase junio y julio), la gente va más a la playa y también se consumen más helados. ¿Eso significa que los helados causan ahogamientos? No. Lo que pasa es que hace calor, la gente consume más helado y va más a los cuerpos de agua, entonces, la probabilidad de agotamientos aumenta. No hay una causa y un efecto, simplemente una correlación”, explicó.
Si bien cuando hay correlación, se debe indagar más sobre la raíz detrás, en este asunto no sería ético, especialmente en los casos de personas gestantes, continuó.
Esto, precisamente, ha ocurrido con los estudios que han encontrado asociación entre el acetaminofén y diagnósticos de autismo. En la investigación más citada, que analizó 2.5 millones de niños, se detectó una ligera asociación. Sin embargo, estudios más rigurosos que examinaron factores familiares y genéticos (como la comparación entre hermanos) demuestran que la asociación desaparece cuando se controlan esas variables.
El acetaminofén, comercializado principalmente bajo la marca tylenol, es un medicamento que se utiliza para reducir y controlar la fiebre y aliviar el dolor. Al momento no existe una alternativa equivalente a este, ya que se recomienda evitar otros analgésicos como el ibuprofeno, durante el embarazo, especialmente después de las 20 semanas de gestación, según la doctora Gredia Huerta Montañez, pediatra especializada en salud ambiental.
“Al presente no hay un solo factor que por sí solo cause autismo. Estudios sugieren que el autismo no es causado por un solo factor, sino que su desarrollo está asociado con múltiples factores, que pueden ser diferentes para cada persona. Estudios con poder estadístico demuestran que hay factores genéticos y ambientales que están asociados a un mayor riesgo para autismo”, aseveró Huerta Montañez.
De hecho, se han identificado sobre 100 mutaciones genéticas que son más comunes en personas con autismo, lo que sugiere un componente genético.
Mediante estudios científicos se ha avanzado en la comprensión de diferentes exposiciones ambientales en las etapas prenatales que se asocian a un aumento en el riesgo de efectos adversos en el neurodesarrollo, incluyendo el autismo, continuó la doctora.
A modo de ejemplo, la exposición prenatal a la contaminación del aire, a ciertos pesticidas y a los bifenilos policlorados (PCBs), entre otros químicos contaminantes, que sí se han asociado a un mayor riesgo de autismo, posiblemente cuando se combinan con factores genéticos.
“Las mujeres embarazadas que desarrollen fiebre deben consultar con su médico antes de tomar cualquier medicamento, incluyendo Tylenol y deben ser evaluadas porque las infecciones también pueden afectar el desarrollo y salud del bebé y la salud de la mujer”, recordó.
En concordancia, la doctora Lisandra Marquez, pediatra por más de 16 años, también reiteró que no existe ninguna evidencia científica que relacione las vacunas de rutina ni el uso de acetaminofeno durante el embarazo con el autismo. Por lo que, tratar de intentar crear ese vínculo engaña a las familias y debilita la relación con los médicos pediatra.
«Tan reciente como hace unos días la American Academy of Pediatrics dio unas declaraciones en cuanto a la seguridad del acetaminofén. Recuerdan que hace muchas décadas se ha investigado y es muy seguro en niños, cuando se toma apropiadamente. Que no hay relación con el autismo«, dijo.
Mencionó que de la forma que se debe tomar en niños mayores de 12 semanas de edad, cada cuatro a seis horas, según el peso paciente. Especialmente, para controlar la fiebre, pues los bebés están en riesgo de convulsiones y, además, controlar el dolor.
No se debe dar más de 4 dosis en 24 horas. Mientras que a menores de 12 semanas no se le debe suministrar, primero deben ser evaluados por profesionales para descartar condiciones.
«La idea principal que quiere llevar la American Academy of Pediatrics es que las familias deben hablar con sus pediatras si tienen alguna duda sobre el acetaminofén, porque ya se están viendo los efectos. Padres y madres, por ejemplo, que llegan llorosas o llorosas o sentimientos de culpa, porque el niño tiene fiebre y no saben cómo tratarlo. Puede tener muchas complicaciones y consecuencias«, puntualizó la doctora Márquez.
Como parte de un panel llamado Tylenol y Embarazos, ofrecido por la AAAS Caribbean Division, la doctora Janette De Jesús, ginecóloga y comunicadora médica, detalló que el acetaminofén durante el embarazo se usar para manejar dolor y la fiebre, que en este estado pudiera afectar el bebé y tener repercusiones como la pérdida de la gestación, problemas congénitos, problemas cardíacos y neurológicos.
Feliú Mójer enfatizó que este tipo de desinformación tiene impacto sobre la salud pública y mina la desconfianza médica. Que podría, inclusive, darse casos con embarazadas experimentando fiebre alta y desistiendo de tratarse.
«Cuando figuras públicas o influencers sin preparación médica emiten recomendaciones como si fueran verdades absolutas, se genera un daño enorme», puntualizó.
La oficina del cirujano general de Estados Unidos compartió durante la pandemia por COVID-19 un trabajo sobre cómo la desinformación en temas de salud contamina el entorno informativo y repercute significativamente en la salud individual y colectiva.
Llamado ‘We Can Take Action’ propone recomendaciones globales y para entidades, profesionales e individuos como: verificar la veracidad de la información a través de fuentes confiables, evitar compartir contenido dudoso, impulsar programas basados en evidencia para la alfabetización mediática y digital, coordinar esfuerzos entre entidades estatales, federales, privadas y públicas para enfrentar la desinformación, entre otras.
Finalmente, Huerta Montañez aseguró que existen estrategias para que las familias, la sociedad y el sistema de salud apoyen a la mujer embarazada y promuevan el neurodesarrollo óptimo de su bebé, como lo es:
- Prevención del parto prematuro y del bajo peso al nacer.
- Facilitar una nutrición adecuada, prevenir la obesidad y la diabetes gestacional.
- Facilitar el descanso y la actividad física apropiados de la embarazada con los acomodos pertinentes en sus áreas de trabajo.
- Facilitar la ingesta de alimentos libres de pesticidas como lo son las frutas y vegetales orgánicos.
- Nunca usar pesticidas en el hogar, en los lugares públicos o en ningún otro lugar donde se puedan exponer las embarazadas.
- Evitar que la embarazada sufra de estrés y apoyarle para que tenga un autocuidado óptimo.
- Que personas con síntomas de infección/catarro, etc. usen mascarilla y lavado de manos para proteger a la embarazada.
- Prevenir la anemia gestacional asegurándose de tener buenos niveles de ferritina y de hemoglobina.
- Tomar su vitamina prenatal con una cantidad apropiada de folato.
- Estrictamente evitar la exposición al alcohol y el tabaco en todas sus formas.
- Seguir las recomendaciones del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) acerca de cómo prevenir la exposición al mercurio en los pescados (porciones y tipos de pescado que se deben evitar).


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