Recibir el diagnóstico de una enfermedad crónica o terminal supone un cambio abrupto en la vida de cualquiera.
Especialistas señalan que el impacto emocional suele vivirse como un proceso de duelo, marcado por reacciones como negación, miedo e incertidumbre. Sin embargo, destacan que una comunicación clara y el acompañamiento profesional pueden facilitar la adaptación y ayudar a sobrellevar la situación dentro de su complejidad.
“Las personas que experimentan una serie de eventos vitales estresantes antes del diagnóstico, y aquellas con antecedentes de depresión, pueden correr un riesgo particular de angustia psicológica cuando se enteran de que tienen una enfermedad crónica. Sin embargo, incluso las personas con relativamente poco estrés en la vida pueden verse afectadas por un diagnóstico de enfermedad crónica”, advierte la Asociación Americana de Psicología a través del artículo Como afrontar un diagnóstico de enfermedad crónica.
De acuerdo con el Colorectal Cancer Alliance, organización sin fines de lucro dedicada a combatir y educar sobre este tipo de cáncer, hay varias acciones que se deben tomar al recibir un diagnóstico por primera vez, entre estas, aprender sobre la condición haciéndole preguntas al equipo médico, buscar una segunda opinión y encontrar apoyo.
“Un diagnóstico siempre tiene un efecto, no solo sobre el cuerpo, sino también emocional. La forma de pensar (al recibir la noticia), el sentido de control (que se pierde). Y no hay una manera de cómo reaccionar, algunos con coraje, otros con frustración”, comentó el doctor Carlos Ramos.
Según el psicólogo clínico, es normal que, como en situaciones de duelo, la persona pase por una serie de etapas, como negación, coraje, miedo y tristeza. También, dijo, es normal sienta inicialmente un tipo de bloqueo mental al recibir una noticia difícil que cambia su realidad.
Entre varias interrogantes, sostuvo, la persona se puede cuestionar quién se hará cargo de sus hijos, así como quién se va a encargar del sostén económico de su familia, en los casos que aplique. Ante ese torbellino de pensamientos, indicó, es importante evitar que tome decisiones impulsivas, sino que se tome el tiempo para procesar la información y hasta buscar una segunda opinión médica sobre su diagnóstico.
“He tenido situaciones de (personas que se asustan por) resultados que parecen no estar normales y luego resulta que no era tanto (su consecuencia a la salud). También, a veces, la persona está en un estado mental (que le impide entender bien lo que le dice el médico) y no escucha bien o lo entiende al revés. Por eso es importante tratar de estar acompañado”, sostuvo el psicólogo de la Clínica de Bienestar Emocional.
Herramientas para sobrellevar un diagnóstico de salud
Entre las herramientas psicológicas que pueden ayudar a la persona al recibir un diagnóstico sobre su salud, ya sea físico o mental, ya sea de una condición crónica o terminal, Ramos validó la importancia de que se tome un espacio y tiempo para que sus emociones fluyan y las reconozca. Por ejemplo, dijo, que admita sentirse vulnerable o insegura.
En momentos de ansiedad o pánico como este es importante que trate de regular sus emociones, como hacer ejercicios de respiración, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.
También, comentó que debe evitar el aislamiento, ya que el encierro puede alimentar aún más los sentimientos de miedo y tristeza. En su lugar, advirtió, debe buscar rodearse de personas que lo ayuden a romper ese estado de ánimo y a reafirmarle que la vida continua.
“Si fuera una condición seria (el diagnóstico), que sepa que tiene tratamiento, como, por ejemplo, ya lo hay en los casos de VIH. Es irle enseñando que hay alternativas, que no está solo. Y evitar que se encierre, porque eso es peligroso”, insistió al advertir que se debe evitar, sobre todo, que enfrente un nivel de desesperanza tan grande que conduzca a pensamientos autodestructivos o hasta hacerle daños a otros.
Buscar información fidedigna también es importante, así como consultar con profesionales de la salud. Además, adoptar cambios en su estilo de vida y saber cómo adaptarse a su nueva condición.
“Pedir ayuda no es señal de debilidad, al contrario, es una estrategia de salud. Es la capacidad de usar las herramientas (disponibles) a su favor. Sí, un diagnóstico puede cambiar la vida, pero no define quién tú eres. Con apoyo y herramientas, puedes pasar el proceso con más estabilidad y sentido”, destacó Ramos.
A los familiares y allegados, el psicólogo les recomendó acompañar a la persona durante su proceso, sabiendo escuchar, más que aconsejar, así como reconociendo la importancia de acompañar en silencio. Además, destacó el rol de asociaciones y grupos de apoyo.
El duelo silencioso
La doctora Rosa Castro, directora ejecutiva de Neo Med Center, coincidió que, tras el impacto emocional que representa un diagnóstico inicial, es normal la persona enfrente un proceso de duelo. En estos casos, dijo, se trata de la pérdida de su salud, lo que le puede provocar coraje y depresión, entre otros sentimientos, todos válidos.
También se puede alterar su visión de futuro, estabilidad familiar y seguridad financiera, entre otros aspectos importantes de su vida.
“Es bien importante cómo los médicos lo comunicamos (ese diagnóstico), pero más aún cómo acompañamos al paciente en ese proceso. Los profesionales de la salud juegan un rol trascendental en cómo el paciente va a recibir esa noticia, la asimila y comienza a trabajarla”, manifestó al explicar la comunicación debe ser clara y sin tecnicismos para asegurar un mejor entendimiento y receptividad.
La empatía es vital, subrayó. También, validar que la persona entienda lo que está pasando y reconozca que el profesional de la salud está ahí para acompañarlo. Sobre todo, dijo, hablarle claramente genera que entienda mejor la situación y confíe en el tratamiento sugerido.
“Debe ser una comunicación cálida. Tiene que haber un acercamiento en un ambiente que le dé tiempo al paciente para recibir la información y analizarla. Dar espacio para el silencio, porque el impacto emocional es grande y cada ser humano es un mundo”, dijo.
“Una enfermedad catastrófica le cambia la vida a cualquiera, independientemente de sus recursos. Cambia la vida de cómo ve la vida de ahí en adelante”, agregó.
La revista The Oncologist publicó en el 2000 un artículo que explicaba un protocolo de seis pasos (SPIKES) a la hora de dar una mala noticia.
“Este artículo habla de varias cosas, sobre todo, que el paciente pueda entender (el diagnóstico), ser claro (al dar la noticia), que se haga con empatía y sensibilidad, que el profesional de la salud pueda responderle preguntas y que se haga en un entorno estructurado”, dijo Castro.
Explicó que la empatía puede viabilizarse desde guardar silencio junto a la persona, como darle un abrazo. Coincidió en que ese proceso es vital pues podría influir cómo la persona responde a la noticia. Si es una enfermedad crónica, como diabetes, se le debe explicar que pueden surgir complicaciones si no mantiene controlada la condición. También debe comprender que su vida cambiará pues tendrá que tomar medicamentos y adoptar nuevos estilos de vida, sostuvo. Advirtió requiere, sobre todo, un proceso de literacia y educación en salud.
“Cuando se dan noticias catastróficas, como cáncer, es importante hablar de esperanza. No es dar falsas expectativas, ni minimizar la gravedad de la condición, es cómo controlar los síntomas y asegurar calidad de vida”, dijo.
También se debe hablar del tratamiento y sus efectos adversos. Esa honestidad, comentó, ayudará a que confíe en las recomendaciones médicas, asegurándole calidad de vida, que continúe viviendo.
Coincidió en lo importante que son los grupos de apoyo, especialmente los que cuentan con una red de familiares que lo acompañarán en el proceso. También en el apoyo de la comunidad y la iglesia, en los casos que aplique.
Los profesionales de la salud, dijo, deben estar atentos para identificar cuando el paciente se esté cansando. Urge tratar de que, aún en su proceso de enfermedad, sepa que se pueden alcanzar sueños y metas.
El acompañamiento y la comunicación
Aunque dar un diagnóstico de una enfermedad crónica o terminal podría ser un proceso parecido, no es igual, destacó el doctor David Meléndez. En una condición crónica podría haber cambios en la vida de la persona, por ejemplo, en los alimentos que ahora podrá ingerir o hasta en su vida sexual. En una enfermedad terminal, sostuvo, la persona podría estar enfrentando a un proceso que tal vez dure unos meses, menos de un año.
“Es una información que nadie quiere recibir”, reconoció el psicólogo clínico.
En el proceso subsiguiente, donde muchas veces impera la negación, la persona podría minimizar el impacto de esa enfermedad. Por el contrario, sostuvo, otras podrían empeorar el panorama real, por ejemplo, comentando que se van a morir y que toda su vida cambió, tras recibir un diagnóstico de una enfermedad no aguda, sino crónica.
“Uno puede ser empático, pero siempre con el ingrediente de la verdad y que motive al paciente a cuidarse”, dijo.
En enfermedades terminales, comentó, lo más que apremia es el acompañamiento emocional.
“Vamos a promover que, en lugar de luchar con el diagnóstico, conocer qué quiere lograr realizar con su familia y vida. Ese proceso es importante y se enfoca mucho en el paciente y su familia. Podemos entrar en una etapa de duelo anticipada. Tomar decisiones con la familia, el perdón, poner las cosas en orden”, dijo.
A nivel de terapia psicológica, explicó, en muchas ocasiones solo con cuatro o cinco sesiones es suficiente para validar que la persona tiene la información correcta, la comprende, asimila y puede manejar sus emociones y continuar con su vida.
Mientras, comentó, en enfermedades terminales es importante que el paciente no suprima sus emociones para evitar molestar a las personas a su alrededor. Incluso, dijo, algunos piensan que si se quejan mucho no los van a cuidar o le van a generar mayores preocupaciones a sus allegados. El elemento de fe, junto a la orientación adecuada, también son aspectos importantes, puntualizó.
“No está de más tener una orientación con algún psicólogo u orientador para explorar más (sus sentimientos)”, concluyó.


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