El nagging en las relaciones de pareja es una conducta en la que una persona constantemente exige, reclama o incluso regaña a su pareja para que haga ciertas cosas de manera específica, sostuvo el psicólogo David Alcalá Pérez, experto en terapia de parejas.

Aunque no es un término clínico oficial, este comportamiento puede afectar gravemente la relación, tanto a nivel individual como colectivo, advirtió Alcalá Pérez. 

Por su parte, la trabajadora social clínica, Hazel Faunde, indicó que es una conducta en la que una persona intenta controlar las acciones de su pareja a través de constantes quejas, reproches y recordatorios. Especificó que surge de una necesidad de control basada en frustraciones personales y expectativas no cumplidas dentro de la relación.

Según ambos expertos, este comportamiento no es exclusivo de las relaciones amorosas, sino que se manifiesta también en contextos familiares y de amistad. Alcalá Pérez sostuvo que puede ser inconsciente o intencional, y suele generar frustración en ambos miembros, tanto en contextos de pareja como intrafamiliares.

Algunas personas tienden a manifestar esta conducta en diversos contextos de su vida, mientras que otras lo dirigen hacia una sola persona, dependiendo de las dinámicas relacionales que establezcan, aclaró Alcalá Pérez.

La dinámica puede evolucionar hasta tensiones mayores y, en algunos casos, llevar a una ruptura, dijo Alcalá Pérez al insistir en que tiene raíces multifactoriales. 

Causas del nagging

Uno de los factores puede ser el modo en que la persona fue criada. “Si una persona creció en un ambiente donde sus deseos siempre fueron cumplidos sin cuestionamientos, podría desarrollar una expectativa irreal de que sus exigencias siempre deben ser atendidas, proyectando esto en sus relaciones adultas”, ejemplificó. 

Asimismo, Alcalá Pérez mencionó que los roles familiares también juegan un papel importante, al igual que las expectativas irreales sobre la relación o sobre sí mismo. La persona que lo practica siente que sus demandas no se cumplen, mientras que quien lo recibe puede llegar a sentir apatía o desconexión emocional, destacó.

Faunde también señaló que estas expectativas irreales juegan un papel central en el surgimiento de este patrón. La sociedad, a través de modelos idealizados de relaciones, puede influir en que las personas desarrollen expectativas románticas poco realistas sobre lo que debe ser una pareja. Este desajuste entre lo que se espera y la realidad es uno de los principales detonantes de la frustración que alimenta el nagging.

Además, reconoció que si alguien ha sido objeto de nagging en su infancia o en relaciones anteriores, es posible que repita ese patrón en sus relaciones futuras. Esta conducta puede ser aprendida y replicada en diferentes escenarios, especialmente si no se trabaja a nivel emocional o comunicativo, informó Alcalá Pérez.

En este marco, Faunde coincidió al destacar que el nagging se convierte en una herramienta para intentar imponer un control sobre la relación, bajo la creencia de que la otra persona no es suficientemente capaz de actuar por sí misma. Este es un patrón que pudo haber sido aprendido durante la infancia, puntualizó.

El nagging genera una dinámica dañina en la relación, donde la persona que lo ejerce no asume su responsabilidad emocional o de acción dentro de la pareja, concluyó Faunde. Este tipo de comportamiento puede deteriorar tanto la relación como la autoestima de la persona que lo recibe, haciéndola sentir incapaz de cumplir con las demandas constantes.

Para atenderlo, Alcalá Pérez opinó que la comunicación es clave. Es esencial que ambas partes de la relación desarrollen habilidades de comunicación asertiva para expresar emociones y necesidades de manera respetuosa, dijo. 

Si una persona se siente comprendida y escuchada, es menos probable que recurra a reclamar constantemente, aseguró Alcalá Pérez. Del mismo modo, aprender a recibir críticas de forma constructiva y sin resentimiento puede evitar que una relación caiga en este ciclo negativo.

Según un artículo del experto Seth Meyers, licenciado en psicología clínica, las personas que incurren en nagging lo hacen mayormente debido a un problema de humor y tienden a tener alta necesidad por una estructura. Más aún, de tratarse de un contexto de pareja, ofreció sugerencias respecto a personas resistentes a la posibilidad de asesoramiento de parejas. “En lugar de sugerir algo que pueda ser intimidante, como un año de terapia intensiva para parejas, sugiere que vaya por dos o tres sesiones para trabajar en algunos problemas menores”, propuso.

Mientras, Faunde subrayó la importancia de establecer expectativas claras y realistas dentro de la relación. Es fundamental que ambas partes se comuniquen de manera honesta y abierta sobre lo que esperan de la relación y trabajen juntas para equilibrar sus necesidades. 

En la cultura latina, en particular, existe una tendencia hacia la sobreprotección y la imposición de expectativas sobre los demás, lo que puede contribuir a la aparición de estos patrones, precisó Faunde. La clave para romper este ciclo está en fomentar la autonomía, la comunicación efectiva y en reconocer las creencias y expectativas que cada uno trae a la relación.