Tener conversaciones sobre sexo es importante en las relaciones de pareja. No obstante, estos temas pueden ser difíciles de abordar para algunos.

Según la sexóloga y psicóloga, María Rodríguez Vidal, es sumamente importante conocer las preferencias de las personas, incluyendo su libido. No obstante, indicó que muchas veces esto es difícil, pues muchas personas no conocen sus propios límites o tienen concepciones erróneas sobre lo que es el acto sexual.

“Es una conversación difícil porque tiene que ver con discutir y especificar qué me hace vulnerable”, añadió la sexóloga y educadora, Aisha Morales Calderón, al coincidir con Rodríguez Vidal. Se debe identificar qué está dispuesto a hacer, en qué se pudiese negociar y qué prácticas no son discutibles.

Si esto no se discute antes de empezar una relación, puede limitarla desde el principio, precisó Morales Calderón. Por este motivo, Es Mental formó una lista de conversaciones sobre el coito que son importantes tener con la pareja. 

Frecuencia ideal para el sexo

La frecuencia sexual va a cambiar según muchos aspectos, comentó Rodríguez Vidal. Puede verse impactada por el tipo de relación, las rutinas de sus integrantes, sus responsabilidades y deseo sexual. Puede variar según la pareja, su disposición y disponibilidad, subrayó.

“Hay muchas veces que para una parte es importante tener ‘x’ frecuencia sexual y para otra es ‘y’. Hay que hablarlo porque si para la persona que requiere más frecuencia es importante mantenerla, va a crear conflictos”, dijo Morales Calderón. 

La educadora Morales Calderón explicó que la falta de esta sintonía o carencia de balance en lo deseado por ambas partes tiende a afectar la relación por la autoestima sexual, es decir, no sentirse deseado por su pareja. Por este motivo, es importante llegar a un acuerdo en el que las necesidades de ambas partes se vean atendidas.

  1. Placer propio

Ambas personas que constituyen la relación deben saber que el sexo es una práctica a la que se puede recurrir a solas, sin necesariamente ser considerado como una infidelidad o falta de respeto, aclaró Morales Calderón. De hecho, el placer propio aporta positivamente a la salud mental de ambas personas, el autoconocimiento y su funcionalidad como pareja, añadió Rodríguez Vidal.

Más aún, un estudio de 2015 encontró que las mujeres casadas que se masturban frecuentemente experimentan más orgasmos, mayor autoestima, un incremento deseo sexual y un aumento de satisfacción con su matrimonio y vida sexual.

No obstante, Rodríguez Vidal alertó sobre la importancia de que no se convierta en una parafilia. Es decir, que la persona quiera excluir la sexualidad con la pareja por la masturbación.  

  1. Igualdad en la intimidad

Cada parte merece ser atendida y satisfecha, dijo Rodríguez Vidal. Sin embargo, muchos de los problemas recaen en que la igualdad en la intimidad sea interpretada como el mismo número de orgasmos, cuando no es así, dijo la también psicóloga. 

Esto es resultado de uno de los mitos principales: creer que el orgasmo es la parte culminante o protagonista de la relación sexual. “Se trata de tenerse atendido en el camino y equitativo en el recibimiento de estímulos que llega a todo tipo de placer, no solo el pico (el orgasmo)”, acertó Morales Calderón,

El fin es compartir, no llegar al orgasmo, dijo Morales Calderón en consonancia con Rodríguez Vidal. Muchas veces hay factores externos que impiden completar este ciclo de la respuesta sexual, independientemente de que haya sentido placer, concluyó.

  1. Fantasías sexuales

“Piensa en tres fantasías sexuales al día para ejercitar el deseo sexual y si tienes pareja sexual, piensa cuatro y comparte una con tu pareja”, recomendó Morales Calderón. A veces decirlo a través de las fantasías es más fácil y permite mayor confianza, aseguró.

Ambas entrevistadas afirmaron que compartir fantasías, independientemente de que se cumplan o no, podría ayudar a entender qué la pareja quiere

Puede tratarse desde fantasías de citas románticas hasta orgías, fiestas swingers, entre otros, ejemplificó Morales Calderón. No obstante, no se debe de caer en el error de comparar la extremidad de las fantasías de ambos. “Hay fantasías que no se tienen que cumplir y no indican carencias en la relación, sino que está relacionada al placer de la otra persona”, explicó. 

  1. Cambios corporales y disfunciones sexuales

Es esencial tener comunicación activa sobre la menstruación, los cambios físicos y posibles disfunciones sexuales, dijeron ambas expertas. 

En primer lugar, hay muchos mitos y tabúes sobre sostener relaciones mientras una persona está menstruando, dijo Rodríguez Vidal. Hay muchos beneficios de sostener relaciones sexuales durante este periodo. No obstante, hay personas que se pueden sentir incómodas o a quienes les pudiese provocar molestia, por lo que se debería de hablar siempre, apuntó.

Mientras, parte de lo relacionado a los cambios corporales está relacionado al terrorismo corporal o a las disfunciones sexuales, dijo Morales Calderón. Las consecuencias de estas dependen de qué haya sido la causa de la disfunción y qué parte corporal afectó. De la misma manera que un embarazo, los cambios corporales y las disfunciones afectan su actividad sexual y relación íntima con su pareja.

“Quiero apagar la luz para intimar, ya no me pongo lencería, siento que mi cuerpo no es deseado así que mejor evito, entre otros…”, mencionó Morales Calderón como posibles manifestaciones. 

Mientras, ambas confirmaron que la disfunción sexual también puede afectar la salud mental de la persona, al igual que su concentración durante el acto sexual. También, Morales Calderón indicó que, muchas veces, las personas con una disfunción sexual o un nuevo cambio corporal, piensan sobre ello y sus efectos durante el acto sexual, factor que puede agravar la disfunción, en su momento, o provocar que se vaya la chispa o se reduzca el estímulo. 

Aparte de estas recomendaciones listadas anteriormente, Morales Calderón recordó la importancia de reconocer que las zonas erógenas de parejas anteriores no son las de su pareja actual. Asimismo, es esencial recordar la importancia de tener estas conversaciones cada vez que esté por iniciar una relación íntima. “Es importante explorar el cuerpo como si fuese la primera vez, las zonas erógenas pueden cambiar con el tiempo”, confirmó la experta.