En los últimos años la popularidad de los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, como semaglutida, se ha popularizado por su gran aporte en el manejo de la diabetes tipo 2 y el peso. Pero ahora, también, está bajo la lupa de científicos por lo que podría ser un aporte en el tema de la salud mental y adicciones. 

Estudios preliminares han sugerido que estos pueden modificar la forma en la que el cerebro experimenta un deseo intenso o también conocido como ‘craving’ en el consumo de sustancias como el alcohol y la nicotina. 

En abril de este año fue publicado en la revista Journal of General Medicine el ensayo GLP1 Receptor Agonists: Encouraging Signas frontis Treating Alcohol Use Disorder, que revisa estudios iniciales sobre el tema y destaca que puede darse una disminución significativa en el consumo de alcohol en personas a las que se les administra el medicamento. 

Asimismo, un reporte más bajo de riesgos de hospitalizaciones por uso de sustancias e incluso a raíz de intoxicaciones.

La hipótesis apunta a que los GLP-1 modulan la liberación de dopamina (ligada al circuito de recompensa del cerebro) y, por tanto, el craving puede disminuir. 

“Lo que vemos en los estudios de los últimos años es que agonistas del GLP-1, no solo ayudan disminuir el consumo de alcohol, sino también a reducir los cravings; ese deseo intenso de querer beber”, explicó a Es Mental la doctora Patsy Manzanares, psicóloga especialista en uso problemático de sustancias. 

“Incluso, tengo pacientes participando en protocolos de consumo de alcohol y el cambio ha sido drástico. Personas que antes podían tomar cinco a seis tragos y que ahora, con dos, sienten que ya no tienen deseos de seguir”, señaló. 

El consejero licenciado, especialista en adicciones y presidente de SUDIS Institute, Christian Romero Ramos, aseguró que, aunque los estudios todavía son preliminares, hay datos que sugieren que estos medicamentos no solo podría reducir la cantidad de personas que consumen, también la urgencia por consumir. 

Que se explora, además, los posibles beneficios para personas con uso problemático de opioides o estimulantes, aunque en esas áreas todavía la evidencia es muy limitada.

“Lo más estudiado hasta ahora es el alcohol, y en menor grado, el cigarrillo. Lo importante es que esto no se está promoviendo como una cura, sino como una herramienta adicional que podría, en un futuro, insertarse dentro de un tratamiento más amplio”, reiteró Romero Ramos.

Dijo que existen tratamientos consolidados y aprobados para el manejo del alcohol, como lo es Naltrexona, el cual reduce el deseo de consumir alcohol y disminuye la cantidad que la persona bebe. Según él, “es de los tratamientos más efectivos que tenemos ahora mismo”.

Está, también, Acamprosato, que ayuda a mantener la abstinencia en personas que ya dejaron de beber. 

De igual forma, existe el Disulfiram para el alcoholismo crónico, y pese a que no es un fármaco de primera línea, es una opción en algunos casos. 

Aclaran que medicamentos GLP-1 no curan adicciones

Por su parte, el doctor Andrés Calvo Díaz, médico especialista en medicina de adicciones, recordó que esto no significa que los GLPS-1 curan adicciones, más bien se ha visto que frenan algunos procesos dopaminérgicos relacionados al famoso sistema de recompensas. 

Algunos pacientes, por ejemplo, pueden reportar beber menor o perder intereses en sustancias que antes consumían a mayor cantidad.

“Algo curioso es que, incluso, en personas sin un diagnóstico de trastorno por alcohol, los GLP-1 pueden hacer que se sientan llenos más rápido, y eso limita naturalmente la cantidad que beben”, detalló. 

Calvo Díaz hizo hincapié en la importancia de conocer que hay disponibles alternativas de tratamientos de primera línea y, además, psicoterapia y acompañamiento psicosocial, que siguen siendo pilares esenciales en el tratamiento. 

“La ciencia ha avanzado, pero necesitamos estudios más significativos. Por eso siempre recalcamos que ningún medicamento, ni para peso ni para adicciones, funciona solo”, puntualizó. 

La psicoterapia esencial en el proceso de tratamiento

La doctora Manzanares planteó que el paciente debe tener como mínimo psicoterapia semanal o bisemanal con un especialista en adicciones y, además, tomar otros medicamentos, como antidepresivos o ansiolíticos, ya que el GLP-1 actuaría sobre el craving, mientras la terapia proporciona herramientas conductuales para manejar los impulso y deseos. 

“No es una cura por sí sola, pero puede facilitar un cambio significativo”, sostuvo.

Como cualquier otro fármaco, los GLP-1 tienen efectos secundarios como náuseas, vómitos, pérdida de apetito y molestias gastrointestinales. Asimismo, no todos los pacientes son candidatos para este tratamiento.

“Todavía estamos en etapa de estudio, por tanto, los GLP-1 no reemplazan la terapia conductual ni otros tratamientos de adicciones. Son herramientas adicionales que, combinadas con psicoterapia, apoyo social y otros medicamentos aprobados, pueden mejorar los resultados”, continuó la profesional. 

“La clave es el enfoque integral. El medicamento ayuda a controlar el deseo, pero la recuperación requiere cambios conductuales, acompañamiento de profesionales especialistas en el tema y seguimiento constante”, finalizó.