“Llega a un punto donde hacemos las cosas por hacerlas, incluyendo al sexo. No ocurre de manera innata. (Esto) no quiere decir que se acabó la pasión ni el interés, sino que sus prioridades han cambiado”.

De esta forma la sexóloga especialista en la sexopedagogía, María Mercedes Rodríguez Viral, explicó cómo el declive en la intimidad sexual de una pareja se puede dar en cualquier momento de la relación, tanto al inicio como a lo largo de ella.

 

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Destacó que la disminución de actividad sexual está asociada con el tipo de relación que cada cual busca, el tiempo que disponga cada uno, las perspectivas individuales sobre la interacción sexual, la convivencia, entre otros aspectos.

De igual manera, recalcó que la sobrecarga laboral también influye en la reducción de intimidad sexual en una pareja.

Por su parte, la sexóloga experta en sexualidad y diversidad funcional, Aisha Dalís Molina Calderón, destacó que cuando se trata de parejas que llevan 20 años o más juntos es más fácil caer en la monotonía y la falta de creatividad sexual, debido a la costumbre y por pensar que ya conocen plenamente a su pareja.

“Si hacemos o tenemos algún tipo de intercambio todos los días de la misma manera, eso puede afectar la motivación”, articuló.

Agregó que las condiciones de salud física y mental también pueden interferir en la vida sexual de las personas. Las tareas en el hogar, que hacen que las personas tengan su tiempo más comprometido, también puede afectar la intimidad de la pareja, dijo. 

Mencionó que el cambio de peso, las arrugas o los cambios en movilidad pueden cambiar la atracción física.

A su vez, una publicación del Centro Médico Sexológico titulada Vida sexual en la vejez: ¿declive o apuesta diferente? establece que la diabetes, la hipertensión, el aumento del colesterol y ácido úrico, el tabaquismo y el consumo crónico de alcohol deterioran el deseo y la excitación. También, menciona que la mayoría de las enfermedades crónicas también disminuyen la capacidad orgásmica.

El artículo describe, además, que el consumo crónico de muchos medicamentos, afectan significativamente la respuesta sexual.

“Las personas sexualmente satisfechas tienen menos problemas de salud y de envejecimiento que las no satisfechas. Al mantener el interés por el sexo, su relación de pareja es más satisfactoria y psicológicamente se sienten mejor”, señaló al hacer referencia a los hallazgos de investigaciones norteamericanas.

 ¿Cómo resolverlo?

El artículo sugirió que cuando una pareja se empieza a acostumbrar a su rutina sexual, se debe considerar consultar a un sexólogo para realizar técnicas de enriquecimiento sexual.

De igual manera, Rodríguez Viral puntualizó que existe una diversidad de tratamientos para ayudar a las personas con su deseo sexual y la lubricación.

A su vez, la también licenciada en psicología Rodríguez Viral subrayó que las personas deben practicar la comunicación entre ellos, como un intercambio equitativo.

“Es responsabilidad de cada una de las parejas velar de que la relación sexual e íntima no se acabe. Esto es un espacio que no necesariamente tiene que ser sexual, sino que nos ayuda a recordarnos de quién nos enamoramos inicialmente”, sostuvo.

Compartir, integrarse en los intereses de la otra persona, sacar tiempo para dedicarle al otro u otra figuraron entre los pasos más importantes a seguir para rescatar o mantener la vida sexual, de acuerdo con la experta.

Además, propuso promover tanto el sexo casual como la interacción planificada.

Por otro lado, la también investigadora social Molina Calderón precisó que: “Cuando hablamos de relaciones de pareja podemos recurrir a la intimidad, pasión y compromiso. Si uno de estos no funciona, la relación se va a ver afectada”.

La búsqueda continua del coqueteo, innovar, redescubrir el placer y los cuerpos, permitirse tocar y darles la oportunidad para sentir, provocar e incitar el placer de la otra persona y de sí mismo son prácticas cruciales para “mantener la llama” entre una pareja, según Molina Calderón.

Otra opción que proveyó la especialista en diversidad funcional fue el “mapeo de las zonas erógenas”, un ejercicio fijado en explorar el cuerpo de la otra persona desde una perspectiva ingenua a través de masajes eróticos.

De tal manera, Molina Calderón aseguró que surgirán nuevas zonas de placer, nuevas maneras de interactuar sexualmente y un redescubrimiento del cuerpo del otro y los propios placeres.

“Lo más importante es la creatividad, mantenernos claros de que la relación sexual no está limitada al contacto sexual que conocemos, a la habitación, ni a la penetración”, acertó.

Discutió la posibilidad de introducir series o lecturas eróticas como una actividad que compartir con la pareja para crear fantasías eróticas, conversar sobre ellas y, posiblemente, experimentar juntos. Además, recomendó el uso de juguetes sexuales o juegos eróticos.

Mitos de la sexualidad

Molina Calderón especificó que dentro de las parejas duraderas es común escuchar que se aburren porque “siempre están con la misma persona”.

Sin embargo, la sexóloga resaltó que tal aseveración es incorrecta, dado a que las personas son cambiantes.

Otro mito que Molina Calderón presentó fue que la vida sexual termina con la menopausia, detalle que describió como completamente falso y adjudicó como producto de la falta de educación sexual.

Describió a la autoestima, el autocuidado y la educación sexual como los componentes que pueden principalmente inducir a un declive sexual.

Por esto, ambas expertas en sexología aclararon que la educación sexual debe de ser continua, pues debe corresponder a la naturaleza del desarrollo del humano.

“Culturalmente criticamos a las personas mayores de edad por intentar coquetear o estar aun expresando su sexualidad. Rápidamente juzgamos y decimos ella no está para eso o lo llamamos ‘viejo verde’, como si la sexualidad se apagase. La sexualidad es algo del cual no nos podemos desligar. No tiene un límite de edad”, concluyó Molina Calderón.