El presidente del Senado José Luis Dalmau al centro con las nuevas senadoras por el MVC, Ana Irma Rivera Lassen, y Proyecto Dignidad, Joanne Rodríguez Veve (Foto: Senado PR)

La actual lucha entre las fuerzas liberales y conservadoras en la sociedad puertorriqueña refleja una transformación política y social en la que temas de corte social han cobrado mayor importancia este cuatrienio.

 

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La pugna ha surgido a raíz de la oposición de las legisladoras del partido Proyecto Dignidad, Joanne Rodríguez Veve y Lisie Janet Burgos Muñiz, a las iniciativas de corte progresista del Ejecutivo y del Legislativo como el establecimiento del currículo con perspectiva de género en las escuelas y el proyecto para prohibir las mal llamadas “terapias de conversión” desde que comenzó el nuevo cuatrienio en enero. 

Estas dos maneras de concebir el mundo son un contrapeso que no es del todo negativo, según tres conocedores de las ciencias sociales en entrevista con Es Mental.

De acuerdo con el politólogo y catedrático auxiliar en Ciencias Políticas del Departamento de Ciencias Sociales del Recinto de Mayagüez (RUM) de la Universidad de Puerto Rico, Ángel L. Viera Tirado, la pugna entre estas dos fuerzas “es bastante novel”.

“Hay que recordar que los partidos políticos en Puerto Rico están organizados alrededor de sus posturas de estatus políticos”, mencionó.

En las colectividades más antiguas, definidas por ideología política, como el Partido Nuevo Progresista, el Partido Popular Democrático y el Partido Independentista Puertorriqueño, los temas de corte social eran de segundo nivel, explicó. Esto soslayaba la pluralidad de sus integrantes. La entrada al juego de Proyecto Dignidad y del Movimiento Victoria Ciudadana cambiaron ese paradigma al ser movimientos identificados con tendencias liberales o conservadoras.

Si bien es cierto que Puerto Rico es considerado un país conservador, explicó, los jóvenes se han caracterizado por ser más liberales y por impulsar cambios sociales.

Para la socióloga y catedrática asociada del Programa de Ciencias Sociales Generales del RUM, Luisa R. Seijo Maldonado, la inserción del Proyecto Dignidad a la política refleja que el sistema electoral está abierto a todos los grupos ideológicos.

“Esto te reconoce la diversidad y la aspiración de los diversos grupos humanos que, en una sociedad como la nuestra y en unos estatutos como los que tenemos, da espacio para que grupos así puedan quedarse muchos años”, mencionó.

La catedrática auxiliar recalcó la importancia de que estas fuerzas no se acallen solamente por sus maneras de ver el mundo. 

No obstante, las pugnas entre colectividades políticas en la Legislatura no son noveles, recordó.

La semana pasada, las legisladoras del Proyecto Dignidad demandaron al gobernador, Pedro Pierluisi Urrutia, junto a la secretaria de Educación, Elba Aponte Santos, para que anulara la implementación del currículo con perspectiva de género como parte de la declaración de estado de emergencia por violencia contra las mujeres en Puerto Rico. Esa misma semana, la senadora Rodríguez Veve exigió al periódico El Nuevo Día que tomara acciones contra su periodista, Benjamín Torres Gotay, tras tuitear que las “terapias de conversión” son una tortura. El fundador del Proyecto Dignidad y excandidato a la Gobernación, César Augusto Vázquez Muñiz, también ha criticado ambas iniciativas gubernamentales desde su cuenta de Twitter.

En reacción a la controversia sobre las “terapias de conversión”, el Gobernador y el secretario de Salud, Carlos Mellado López, comunicaron que apoyan el Proyecto del Senado 184. En caso de ser aprobado tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado, se prohibiría en la Isla este tipo de intervención que está dirigida a intentar cambiar la orientación sexual o género de un menor. Esta práctica ha sido condenada como dañina por la Organización de las Naciones Unidas y por las principales organizaciones de psicología y psiquiatría del mundo. Igualmente, el diario El Nuevo Día reiteró su apoyo a la medida, su rechazo a las “terapias de conversión”, así como su defensa al periodista y a la libertad de expresión.

Luego de todo lo que ha ocurrido, el psicólogo y el ex coordinador del Comité de Psicología y de Política Pública de la Asociación de Psicología de Puerto Rico, Ángel Rafael Comas Nazario, opinó que el conflicto entre las fuerzas liberales y conservadoras se ha radicalizado.

“Los liberales no están exentos de radicalizarse”, acotó.

“Aunque hay evidencia científica que valida que las ´terapias de conversión´ son dañinas, podemos caer también en la intolerancia al discurso contrario”, advirtió.

Para alcanzar consensos y acuerdos, es importante conversar sobre el tema, explicó el psicólogo. Sin embargo, la polarización de estas dos fuerzas lo ha impedido. 

“Las terapias de conversión no son cosas de ahora”, puntualizó el psicólogo. “Es un arrastre histórico de torturas muy atravesada por la negación de de otras sexualidades”, concluyó.