Cuando se comienza una relación amorosa, algunas personas complacen a su nueva pareja dedicándole todo su tiempo, mientras dejan a un lado a sus amigos y familiares, además de actividades académicas y profesionales.

La psicóloga clínica con experiencia laboral tanto en Puerto Rico como en Florida, Ada Rosabal-Silva, explicó en entrevista con Es Mental que no velar por el interés propio cuando se está en una relación amorosa revela problemas de autoestima e inseguridad.

 

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Incluso, el que las partes no utilicen su tiempo disponible para sí mismo para complacerse mutuamente puede causar daños en la relación, aseguró Rosabal-Silva. 

Esto se observa cuando una de las partes de la relación abandona su carrera profesional para depender completamente de la otra, ejemplificó la psicóloga clínica. A su juicio, esta práctica resulta peligrosa debido a que, cuando se está en una relación de pareja, el objetivo no es depender de la otra persona o ser completamente independiente, sino que el apoyo económico sea mutuo. 

“Ese apoyo mutuo es un crecimiento individual, pero que a la vez, sabemos que va a convertir ese nuevo núcleo familiar en uno mucho más rico”, resaltó Rosabal-Silva.

La madurez juega un rol importante en que la pareja entienda la relevancia de velar por los interés propio de cada uno, como desear un poco de espacio o tiempo personal, explicó.

La psicóloga clínica Melissa Soto Badillo explicó que otra de las cosas que comienzan a observarse cuando una de las partes tiene baja autoestima o inseguridad es que se abstienen de comentar lo que piensan o sienten por complacer a la otra persona. 

No comunicar lo que se cree o piensa no necesariamente refleja algún trastorno psicológico o emocional, esbozó. 

No obstante, no comunicar sus opiniones, gustos o necesidades puede reflejar problemas de comunicación mucho mayores, explicó. Esto se patentiza cuando una de las partes no pide la opinión de la otra para actividades tan simples como comer en un restaurante.

Debido a que cada persona tiene sus propios gustos, creencias y actitudes, la clave en una relación es conseguir un balance en el que se satisfaga lo que desean ambas partes, no sólo una, mencionó.

“Complacer es un concepto erróneo de lo que es el amor”, reflexionó la psicóloga clínica.

Soto Badillo aconsejó mejorar la comunicación para fortalecer toda relación. Mientras que la persona con problemas al compartir lo que siente u opina tiene que comenzar a apalabrar lo que siente, la otra tiene que preguntarse qué ha hecho mal para que la comunicación sea tan crasa. 

Pero para que la persona comience a comunicar lo que siente, piensa o necesita, el consejero profesional, Francisco Iván Correa, recomendó a las parejas estar más atentas a las circunstancias que las rodean, que comuniquen lo que sienten, que pidan lo que desean y que asuman riesgos en lugar de esperar a que todo resulte de la manera pensada.

Si la persona se topa con trabas al cumplir con cualquiera de las recomendaciones, puede que sea reflejo de un problema mayor en la relación, expresó el consejero profesional.

“Si la persona que está pidiendo el tiempo que quiere lo hace de manera genuina, tiene que entender o saber cómo hacer sentir a la otra persona que ese vínculo está seguro”, aconsejó Correa. “Si la persona siente que ese vínculo no está seguro, no va responder bien”.

Para intentar subsanar el problema, la pareja tiene que evaluar cómo ha influido la comunicación durante la relación. Por ejemplo, si en algún momento se han culpabilizado mutuamente o han evadido hablar sobre lo que realmente sienten. 

Los tres expertos coincidieron en que tener tiempo propio es saludable para toda relación de pareja.

Igualmente, concurrieron en que la confianza es parte vital de establecer una buena comunicación en la relación. Cuando se logra entablar esa comunicación de manera saludable, querer tiempo propio no se convierte en un obstáculo en la relación, sino un elemento a favor.