La creación e implementación del currículo de perspectiva de género en Puerto Rico debería ser un trabajo en equipo que incluya la participación de sectores de la comunidad ligados a los procesos educativos, según expertos entrevistados por Es Mental.

Aunque el currículo de perspectiva de género aún no está listo, contendrá elementos de otros currículos desarrollados en el pasado.

Según el primer informe del Comité de Prevención, de Apoyo, de Rescate y de Educación contra la Violencia de Género (PARE) – creado a través de la OE-2020-078 – el currículo de perspectiva de género tomará en cuenta los desarrollados en 2008, en 2015 y en 2017, bajo administraciones del Partido Nuevo Progresista (PNP) y del Partido Popular Democrático (PPD).

La designada secretaria del Departamento de la Familia, Carmen Ana González-Magaz, no pudo indicar a preguntas de este medio  para cuándo estará listo el currículo. 

Sin embargo, dijo que una vez esté listo, será presentado a la comunidad escolar mediante una campaña educativa.

Los subcomités encargados de revisar los currículos anteriores y de diseñar el currículo son los de Educación, Prevención y Capacitación, explicó. Luego de revisar los tres currículos implementados, compartirán el insumo al gobernador Pedro Pierluisi y a la designada secretaria de Educación, Elba Aponte Santos. En conjunto, acogerán las recomendaciones.  

El esfuerzo se encuentra encabezado por la fundadora de la Fundación Alas a la Mujer, Sonia Flores Cortés.

Para que el nuevo currículo de perspectiva de género se mantenga en pie durante la siguiente administración a diferencia de los tres anteriores, apostó a la estructura del comité que lo diseñará

“La prioridad realmente es la inclusión, la sensibilidad, el respeto y la empatía”, enfatizó la Secretaria. “Como se vaya a determinar luego cuál lenguaje se va a utilizar, depende de las recomendaciones de cada subcomité”.

Vital el trabajo en equipo

 La catedrática del Departamento de Estudios Graduados de la Facultad de Educación del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, Loida M. Martínez Ramos, explicó que la implementación de un currículo de perspectiva de género en el sistema de educación pública es complejo.

La especialista en diversidad cultural y en reforma curricular definió este proceso como “un acto de múltiples actores”.

Y es que la comunidad tiene un rol protagónico en el desarrollo de cualquier currículo escolar, lo que incluye a los maestros, a la universidad y a la familia, explicó.

“La sociedad civil es compleja”, explicó la catedrática. “En última instancia, de lo que se trata es de impulsar unas futuras generaciones, que se están formando, y que en las universidades se pueden ver claramente, que propendan a la equidad, a la justicia, a la inclusión y a la ampliación de la democracia”.

La expresidenta de la Asociación de Psicología de Puerto Rico y expresidenta de la Asociación de Psicología Escolar, Frances Boulon Jiménez, recalcó que los mejores procesos de reforma y de reestructuración educativa ocurren de manera participativa.

“Lo que mejor funcionan son aquellas decisiones en donde haya participación”, opinó.

“Donde las personas puedan opinar, donde la gente entienda que tiene el poder sobre lo que se está tratando de hacer y donde no es algo que se le está imponiendo”, agregó.

Contar con la opinión de trabajadores sociales, consejeros, maestros y psicólogos sobre lo que se implementará es importante, resaltó. Cada comunidad escolar puede ser distinta según su ubicación o composición socioeconómica, por lo que el currículo puede ser acogido de manera distinta en cada plantel.

Debido a las particularidades culturales y sociales de la Isla, la psicóloga escolar instó a que el currículo se desarrolle en Puerto Rico. En caso de adoptar un currículo utilizado en cualquier otra jurisdicción, se tiene que revisar cuán compatible es con la idiosincrasia local.  

La manera en la que la Iglesia trastoca el aprendizaje de los estudiantes también debe analizarse, destacó.

“Estas son estrategias de cambio organizacional que han sido probadas por décadas”, acotó la psicóloga escolar. 

Obstaculizada la implementación de la perspectiva de género

El ex secretario de Educación, Rafael Román Meléndez, firmó el 25 de febrero de 2015 la Carta Circular Núm.19 2014-2015 que incluyó la perspectiva de género al currículo escolar. El objetivo era incorporar a través de unas guías una serie de actividades en los currículos escolares independientemente de la edad o el grado. Sin embargo, esta carta fue derogada por la pasada secretaria de Educación, Julia Keleher. Tras la derogación, la Legislatura aprobó la Ley 62-2017 de la exsenadora del PNP, Zoé Laboy Alvarado, para implementar un proyecto piloto de coeducación en 11 escuelas elementales en búsqueda de fomentar la equidad de género. Con relación al proyecto, el Departamento de Educación entregó un informe de progreso al Senado y a la Cámara de Representantes en el que recomendó su ampliación tras sus participantes haberlo acogido de manera positiva.

 Estos dos modelos curriculares tomaron como punto de partida la Carta Circular Núm. 3 2008-2009 que se implementó bajo las postrimerías del exgobernador del PPD, Aníbal Acevedo Vilá. Esta disposición incorporaba la identidad y la perspectiva de género a la educación pública. Si bien es cierto que se impartieron talleres a los directores del Departamento de Educación, se implementó durante año electoral y se derogó tras el triunfo del entonces gobernador del PNP, Luis G. Fortuño Burset.