Las trabas que enfrentan los jóvenes al buscar vivienda fuera del Servicio de Vida Independiente del Departamento de la Familia previo a cumplir los 21 años es una de las causas por las que, al culminar el programa de manera abrupta al cumplir la mayoría de edad, son más propensos a terminar en las calles sin un techo que los resguarde.

El presidente ejecutivo de la organización sin fines de lucro Coalición de Coaliciones, Francisco J. Rodríguez Fraticelli, aseguró que el Servicio de Vida Independiente del Departamento de la Familia ha sido poco efectivo con los jóvenes bajo la tutela del Estado. 

Incluso, indicó que las deficiencias que tiene el Departamento en el manejo de estos casos, se refleja a través de los jóvenes de 21 años o más que terminan en las calles sin oportunidades de vivienda que se combina con el poco acceso a oportunidades de educación o de empleo. Esto los convierte en una estadística al caminar solos y hambrientos en las calles por no tener un hogar.

Como un ejemplo de esta situación, Rodríguez Fraticelli recordó un caso en el que la agencia removió a una joven embarazada de la vivienda que le habían conseguido cuando cumplió los 21.

“La joven embarazada, de seis meses, el mismo día de su cumpleaños número 21, la trabajadora social le notificó que su asistencia de Vida Independiente terminaba ese día, por lo que tenía que desalojar la vivienda”, recordó Rodríguez Fraticelli en entrevista con Es Mental.

A esa edad es cuando culminan los beneficios del servicio que se ofrece a los jóvenes de 14 años en adelante bajo la tutela del Estado. En caso de desearlo, al cumplir los 18 se les ubica en un apartamento mientras estudian, trabajan o cumplen con ambas responsabilidades.

El Conteo de Personas sin Hogar que el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano Federal que es requerido todos los años arrojó este 2019 que el 26.3% de los jóvenes de 18 a 24 años a quienes entrevistaron habían estado bajo tutela del Estado previo a terminar en las calles. Este porcentaje refleja las circunstancias del resto de esta población en la Isla. 

El porcentaje de jóvenes bajo la tutela del Estado que previo a deambular en las calles había estado en alguna institución juvenil, centro de detención o cárcel era 23.7%.

El conteo también mostró que la principal fuente de ingresos del 42.1% de los encuestados era la asistencia gubernamental.  

La profesora adjunta de la Escuela de Salud Pública del Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico —cuya disertación en administración y análisis de políticas sociales se centró en los hogares sustitutos—, Glorimar Caraballo Correa, encontró en su investigación que el Departamento de Familia enfrentaba problemas durante el proceso de independizar a sus jóvenes al cumplir los 21. 

El escollo principal que encontró durante la investigación era que, al terminar los servicios de vivienda de manera abrupta cuando cumplían la mayoría de edad, los recipientes todavía no habían completado sus estudios universitarios o no tenían destrezas laborales formadas. 

En su disertación doctoral titulada Predictores e implicaciones para la política pública de protección de menores en Puerto Rico mostró que solo el 10.5% de los menores bajo el Departamento de la Familia habían logrado salir del sistema un año o antes de haber sido ingresado. Esto contrasta con el 65.5% restante que —al llevarse a cabo la investigación en 2019— se encontraban bajo su custodia. 

También, expuso cómo sólo el 33.2% de los menores que habían logrado salir del Departamento de la Familia había sido por medio de la reunificación familiar. Esto se suma al 32.4% restante que había salido del sistema para vivir con algún familiar.

“Tiene que haber un sitio donde estos menores, si el Departamento de la Familia no ha cumplido su función de transicionarlos, ellos puedan moverse por los menos a estas otras facilidades a vivir en lo que otro grupo de personas se acomodan para ayudarlos”, opinó Caraballo Correa.

La directora de programa y terapeuta de Misión Rescate Inc., Thamar Cintrón Marco, explicó que su experiencia con el Servicio de Vida Independiente ha sido que los jóvenes bajo el programa tienden a toparse con trabas al buscar con tiempo dónde relocalizarse antes de cumplir los 21. En especial, al buscar un nuevo hogar bajo el Departamento de la Vivienda debido a que esta agencia les requiere tener 21 para solicitar sus beneficios como sucede en el caso del Programa de Sección 8. 

“La relación no ha sido eficaz en el sentido de la mucha burocracia que existe en el mismo sistema que no ayuda al participante”, opinó Cintrón Marco acerca del Departamento de la Familia. 

El National Youth in Transition Database —un sistema de datos que el Departamento de la Familia utiliza para determinar cuán eficaz ha sido el Servicio de Vida Independiente—, apuntó a que un 72.7% de los jóvenes bajo el servicio a quienes encuestaron respondieron no haber recibido ayuda para completar su escuela superior. El 70.3% respondió no haber recibido servicios para completar sus estudios postsecundarios. 

El administrador auxiliar de Cuidado Sustituto y Adopción del Departamento de la Familia (ADFAN), Pedro J. Cartagena Martínez, explicó que la falta de servicios educativos evidenciada en la encuesta se debe a la manera en la que están agrupados los resultados. 

“El gobierno federal nos envía un formato de encuesta que tenemos que hacerles a nuestros jóvenes”, explicó.

Esto significa que después de haberse contestado la encuesta las estadísticas se suben a un sistema que automáticamente calcula el resultado final. Esto causa que al sumarse las respuestas de la encuesta se suban los resultados de todas las edades, estén o no suscritos a tales servicios. Por lo tanto, el resultado puede lucir mayor a lo que es. 

El administrador enfatizó que el Departamento de la Familia no le ha cancelado el Servicio de Vida Independiente a los jóvenes que cumplieron los 21 años en medio de la pandemia.