Experimentar un crimen trastoca y modifica la vida de una víctima y sus seres queridos con repercusiones emocionales y físicas, como un aumento en los niveles de ansiedad y estrés, cambios en las actividades cotidianas, la pérdida de confianza y del sentido de seguridad, así como una incertidumbre constante sobre “qué pasará”, de acuerdo con la psicóloga y certificada en peritaje forense, Rebecca López.

Con una ola delictiva en Puerto Rico que parece no llegar a su fin y que, asimismo, registra más de 500 asesinatos en lo que va de año, las personas que viven un crimen reviven cotidianamente los hechos que marcaron sus vidas y como resultado sufren consecuencias a su salud emocional. 

“Es importante prestar atención a los síntomas físicos y emocionales que podamos estar presentando.  Físicos, porque a veces podemos comenzar a experimentar algunas enfermedades que cuando son examinadas por un médico no tienen una base fisiológica que explique la presencia de esos síntomas, eso es lo que llamamos somatización. Cuando experimentamos angustia emocional fuerte, puede transferirse a malestar físico. A nivel emocional, si fueron víctimas en un pasado, exponerse a estas noticias puede provocar revivir lo que ellas pasaron, identificarse con las víctimas de otros delitos y volver a revivir incluso síntomas de estrés postraumático», explicó López a Es Mental. 

Las personas, incluso, podrían comenzar a aislarse, a tener problemas en sus rutinas de descanso, alimentación y trabajo y también podrían experimentar un estado de hipervigilancia. 

“A eso le sumas cuando ese crimen es llevado al tribunal y tiene que enfrentarse a esos procesos que son emocionalmente duros y difíciles y más cuando la víctima no obtiene el resultado que espera.  Ahí aumenta la impotencia, frustración, temor, ansiedad, indefensión, entre otros.  En el caso de las familias, los más allegados a la víctima, pueden experimentar síntomas similares, por lo que se consideran víctimas secundarias del delito. A su vez pueden sentir culpa por no haber protegido a su ser querido, impotencia, temor, ansiedad y tristeza”, puntualizó. 

En este proceso la ayuda profesional, según López, es de suma importante, ya que a través de ella se brindan las herramientas necesarias para poder trabajar los distintos tipos de traumas, síntomas emocionales y sociales, con estrategias basadas en evidencia. 

“Buscar ayuda puede lograr que la persona se estabilice emocionalmente desde el inicio en que se da la victimización, que logre manejar sus emociones efectivamente, se prepare para enfrentar los procesos judiciales de ser necesario y que luego pueda desarrollar estrategias de afrontamiento que le permitan continuar con su vida de manera óptima”, concluyó. 

Pese a que este pasado fin de semana de la “Noche de Brujas” se registraron 13 asesinatos en la Isla, el teniente coronel Roberto Rivera, jefe de la Superintendencia Auxiliar en Investigaciones Criminales, aclaró que no ha sido el “fin de semana más violento’’ que se ha vivido actualmente, como se intentó catalogar tras el ausentismo por parte de miembros de la Uniformada. 

“Nosotros hemos tenido fines de semanas de 14 y 15 asesinatos con toda nuestra matrícula, porque estos son casos de acecho. Esta gente se topa con estas personas y dicen ‘este es el momento’. Eso fue lo que ocurrió este fin de semana y nosotros tuvimos personal atendiendo estos casos. Fue uno de mucho trabajo’’, señaló Rivera.

Rivera hizo énfasis en que hay que tener precaución al comparar las cifras de crímenes del año pasado con las más recientes por tratarse de un período en el que había vigente una cuarentena. 

“El año pasado hubo siete meses de encierro y ocurrieron 128 asesinatos menos», sostuvo. 

Rivera aseguró que en comparación con el 2019, hoy son nueve mil menos los delitos tipo 1 , que incluyen asesinatos, robos, escalamientos, entre otros delitos. 

“La realidad es que me tienes que medir por el 2019 y el 2018, cuando me mides por el 2019, estoy hoy menos 11 asesinatos. Si me mides por el 2018, menos 24», dijo. 

Por su parte, el profesor de Justicia Criminal, Gary Gutiérrez, coincidió en que no deben utilizarse los eventos dramáticos de estos días para apuntar a un alza y promover pánico en la ciudadanía.

“Si hay un crimen que no es prevenible es el asesinato, porque se da en cualquier instancia, incluso dentro del hogar como los feminicidios”, dijo.

Añadió que lo sucedido “es muy terrible y chocante, pero hay que tener cuidado porque muchas veces se sacan las cosas de proporción con la intención de empujar otras agendas”.

Buscan brindar ayuda 

Con la intención de servir como apoyo a personas víctimas del delito en el País, la Alianza para la Paz Social, también conocida como Alapás, trabaja arduamente de la mano de profesionales de la conducta humana. En especial, para aquellos que han perdido un ser querido a raíz de la criminalidad. 

“Nosotras podemos acompañar a las personas víctimas del crimen desde que ocurre el evento y con una simple llamada que nos hagan, le atendemos. Nuestra trabajadora social se encarga de hacer todo el discernimiento necesario y se refiere a la terapia psicológica. Además, tenemos asesoría legal, para apoyar a las personas víctimas del crimen en los procesos de investigación, tanto con la policía o en el tribunal’’, compartió la coordinadora general de la entidad, Angélica García Romero. 

Destacó que, como misión, se proponen orientar a la persona sobre su derecho tras experimentar un crimen.  

Alianza para la Paz Social cuenta con su línea telefónica (1 888-631-5528) para que el público pueda comunicarse, así como sus respectivas redes sociales.