Atención exagerada, sobreprotección y hasta percepción de que su hijo es perfecto y que no hay cabida para la equivocación. Estas son algunas de las características de la hiperpaternidad, la que podría tener efectos negativos en el desarrollo de los niños.

La hiperpaternidad es un estilo de crianza que se ha popularizado en los últimos años por el concepto de “padres helicópteros’’, adultos que se distinguen por un comportamiento desmedido en relación con el control y la protección de los hijos y que ha llevado a profesionales a hablar sobre el tema con la finalidad de evitar repercusiones en el crecimiento de los más pequeños. 

Según el psicólogo clínico especialista en niños y adolescentes y miembro del centro multidisciplinario Pro Parents Seminars, Enrique Gelpí Merheb, la hiperpaternidad trata de un fenómeno actual, en el cual se destacan características excesivas por parte de los padres. 

“No es diagnóstico oficial, pero sí es una tendencia que se ha ido viendo en los últimos años. Básicamente es una atención excesiva, a veces hasta obsesiva, a la vida de los hijos. Planificarles todo, estar pendiente a todo y tomar las decisiones por ellos, a cambio de pensar que están ayudándoles a que tenga mejor futuro y logren sus metas’’, explicó a Es Mental

El experto destacó que la sobreprotección es uno de los elementos de este tipo de crianza. Pero, también, la atención obsesiva por cada detalle en la vida de los hijos. “Muchas veces son papás que agobian al niño con actividades y decenas de instrucciones diarias de cómo deben comportarse’’, dijo. 

La consejera profesional con experiencia en bienestar emocional, Loydian Reyes Castrodad, abundó que, en la búsqueda de que a los hijos no les falte nada, muchos adultos recaen en este tipo de crianza y crean hijos codependientes, que posteriormente, en la adultez, no saben cómo valerse por ellos mismos. 

“Va a convertirlo en una persona que no va a ser independiente, porque no le dio la oportunidad de poder ver, caer, resolverse por sí mismo. Por tanto, hay que entender que no se puede tener el control de todo y que a los hijos también hay que darles la oportunidad de que se conviertan en personas independientes’’, agregó. 

Ambos expertos coincidieron en que, aunque no existe la crianza perfecta, como tampoco padres ni hijos perfectos, la hiperpaternidad trae consigo consecuencias en el proceso de crecimiento. 

Gelpí Merheb explicó que hay una opinión científica bastante clara de que este tipo de paternidad puede tener efectos, como lo es niños con muy poca confianza en ellos mismos y falta de habilidad a la hora de resolver conflictos, propensos al miedo y la ansiedad. De igual modo, niños y jóvenes rígidos, con pobres destrezas de manejar su frustración, engreídos y con dificultades para socializar. 

También, están expuestos al acoso escolar, ya que pueden convertirse en objeto de burlas y, sobre todo, a enfermedades “porque el sistema inmunológico necesita que los nenes de vez en cuando coman tierra, se metan en la grama, pero los protegemos tanto del sucio, de polvo y las bacterias, que no les permitimos que desarrollen sus sistema’’, manifestó el doctor.

Por su parte, Reyes Castrodad, indicó que los niños pueden tener problemas sociales, lo que se puede ver reflejado al relacionarse con otros e, incluso, al reconocer sus emociones. “Si no le enseñan a sus hijos a reconocer esto, están creando un problema para un futuro’’, sostuvo.

Para la periodista española y autora del libro Hiperpaternidad: del modelo mueble al modelo altar, Eva Millet Malagarriga, la clave para saber si hay sobreprotección durante la crianza, es el entendimiento de que no existe la perfección y que los niños también pueden errar. 

“¿Cómo sé si sobreprotejo? Pues pregúntate, antes de intervenir, si tu hijo puede hacer eso solo. Si es capaz, deja que lo haga, aunque se equivoque. Aprender a equivocarse es importante también’’, compartió a Es Mental mediante expresiones escritas. 

La escritora comenzó a investigar sobre este tema tras convertirse en madre y darse cuenta de una serie de exigencias sobre la crianza contemporánea y la obsesión por ser los “mejores’’ padres, tendencias que como periodista rápidamente le llamaron la atención. A raíz de esto, publicó varios artículos y posteriormente su libro. 

Sobre la mirada actual de la hiperpaternidad y la pandemia por COVID-19, la española comentó que la situación demostró que los hijos son capaces de soportar mucha más presión de lo que se creía y, especialmente, a tolerar la frustración. Algo muy opuesto a lo que se ve en la hiperpaternidad. 

No obstante, “en la era de la hiperpaternidad, la tendencia es la hiperactividad, la sobreprotección, la atención excesiva y el afán de resolver por sistema los problemas de los hijos, por pequeños que sean, y son dinámicas muy incrustadas que no sé si la pandemia va a transformar’’, puntualizó.  

Lo que recomiendan los expertos

El psicólogo de Pro Parents Seminars compartió una serie recomendaciones para que los adultos puedan ejercer la paternidad y maternidad sin caer en acciones extremas y que perjudiquen el proceso de desarrollo de los hijos. 

En primer lugar, que los padres reconozcan que sus niños no son ellos y eviten proyectar en la crianza sus inseguridades y complejos. 

De igual modo, entender que estos tienen su temperamento y gustos, y que ante esto es de suma importancia tomar en consideración su opinión para fomentar un balance en la relación entre padres e hijos.  

Finalmente, dejarlos experimentar desde muy niños, con el propósito de que socialicen, jueguen y que tomen decisiones, “ya que una vez adultos, los padres no van a estar ahí’’, concluyó. 

“La educación es un proceso a largo plazo, esto no es Google con resultados inmediatos. Hay que tener paciencia y confianza en uno mismo y en sus hijos’’, subrayó, por su parte, Millet Malagarriga.